domingo, 19 de septiembre de 2010

The Last Airbender (2010)

Un cordero con piel de lobo


En 1999 El Sexto Sentido fue reconocida unánimemente con un éxito de crítica y taquilla. Desde entonces todos los trabajos de M. Night Shyamalan han suscitado la controversia entre los que le consideran un genio y los que le consideran un fraude. Hasta el año 2010, año en que el director indio estrena The Last Airbender. 11 años después, la respuesta ante una de sus películas vuelve a ser unánime. Solo que esta vez, es unánimemente negativa. Con la adaptación al cine de la serie de animación de Nickelodeon The Last Airbender, Shyamalan se ha expuesto a una lapidación pública en todos los medios, tanto nacionales como internacionales.

Incluso aquellos que defendieron a Shyamalan a contracorriente (con joyas como La Joven del Agua y The Happening) aquí coinciden en que el realizador se ha borrado de la película. Afirmación que en absoluto comparto. El guión es nefasto y el trabajo actoral es pésimo, todo el reparto recita sus frases. Pero el director de El Bosque ya tiene experiencia camuflando sus perlas, vendiéndonos lo que no es. Dando liebre por gato.

Hace dos años nos regaló una obra maestra (The Happening) encubierta bajo la apariencia de un film de serie B, y ahora convierte un blockbuster infantil en un ejercicio de estilo. Llámenlo hiperinflación estilística o adorno gratuito. Los movimientos de cámara otorgan una fluidez casi hipnótica al ritmo de las secuencias de acción. Pienso en Las Crónicas de Narnia y en La Brújula Dorada como referentes más cercanos, y sin embargo, del más hortera y vulgar de los blockbuster fantásticos veraniegos brotan momentos extrañamente mágicos.


La majestuosa banda sonora dota de una rara espiritualidad a todo el film. El compositor James Newton Howard, en estado de gracia, firma una partitura mágica, que se lleva la matrícula de honor cuando logra callar a los actores y el film se rinde a su música. En concreto, en los minutos finales, la penúltima secuencia, en la que se desarrolla la gran batalla, escuchamos 'Flow like water', el que probablemente sea el mejor tema de Newton Howard. Shyamalan desplaza la acción a un plano menor para que la cámara gire en torno a cómo el protagonista invoca una gigantesca ola de agua, donde reina el travelling circular.

Será complicado encontrar el público idóneo para Airbender, con un libreto demasiado idiota para adultos, y un trabajo de cámara demasiado virtuoso para críos. Es cierto que se trata de una equivocación estúpida en la escritura de guión, una metedura de pata enorme en la elección de casting y un desvío torpe (genérico) en su magnífica trayectoria. 

Pero también es cierto que The Last Airbender es una salida de tono rara y personal sobre la que Shyamalan sella la huella de su maravilloso cine.

martes, 14 de septiembre de 2010

You will meet a tall dark stranger (2010)

Vuelve


Vuelve Woody Allen a Londres y vuelve a sus comedias de personajes corales para su cita anual con el cine en You Will Meet a Tall Dark Stranger. En esta ocasión actorazos de la talla de Anthony Hopkins o Naomi Watts rebajan su caché para trabajar a las órdenes del director de Manhattan. Antonio Banderas es un error de casting, siempre se le ve forzado, fuera de lugar aun cuando pretende ser discreto.

Con la teatralidad que caracteriza a todos sus trabajos, vuelve Allen a hablarnos de sus temas estrella: el miedo a la muerte y el miedo a estar solo, la fidelidad y el compromiso. Sin embargo, trata a sus personajes con una desgana preocupante. Woody Allen está agotado, haciendo una y otra vez la misma película, buscando la inspiración en esa mujer de la ventana de enfrente que siempre viste de rojo.

Ya está mayor, y claro está, a veces se le va la cabeza (algunas elipsis rompen el ritmo del relato) pero Woody Allen sigue siendo el abuelo tierno, pillo y cabrón al que toca visitar una vez al año.


lunes, 6 de septiembre de 2010

Los mercenarios (2010)

La testosterona de Stallone


SINOPSIS: Después de años de corrupción y asesinatos de rehenes, además de traiciones y mentiras en su política exterior, Estados Unidos, con la ayuda de otras naciones, arma en secreto un equipo con su personal militar más capacitado para derrocar a un dictador que ha causado estragos en un país de América latina durante más de 20 años. La misión principal del equipo es terminar con la vida del dictador, pero recibiendo poca ayuda de las naciones, que tratan de mantener en secreto la misión... (FILMAFFINITY)

La nostalgia del viejo cine de acción de los ochenta condensada en un film sencillo, conciso y que sabe cómo contentar a su audiencia sin reparar en gastos, explosiones, tracas, golpes y porrazos, damisela en apuros y un desfile inimitable (aunque casi paródico) de estrellas. Lo más interesante es asistir a la confirmación del relevo generacional de Sylvester Stallone en Jason Statham, el ya mítico  repartidor de hostias de Transporter. Stallone copa los títulos de crédito de Los mercenarios, escribe, produce, dirige y protagoniza un tributo al cine que le convirtió en leyenda varias décadas atrás, y lo hace, como no podía ser de otro modo, dejando complejos fuera.