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sábado, 10 de agosto de 2013

Passion (2012)

Un antifaz y pastillas para dormir


Con Passion, la película que Brian de Palma presentó en el festival de Venecia del 2012, ocurre que ni ha pasado por la cartelera española ni se la espera. En estas circunstancias es sensato intentar conseguirla a través de Internet. Lejos de hacer apología de la piratería lo que realmente quiero es recomendar Passion, a pesar de todas las cosas horribles que tiene, De Palma se quita la vergüenza y filma lo que le da la gana, lo que le apasiona. Es una película fallida (hay que tener mucho morro para decir tal cosa): desde su mismo título (que invoca a una emoción poderosísima y preciosa que brilla por su ausencia), hasta el obvio y cutre homenaje/imitación a Hitchcock (De Palma siempre se ha caracterizado por venerar al cineasta británico) que hace palidecer la película al lado de obras mayores con más de medio siglo de antigüedad.

Por esto y por más cosas es una película que fácilmente puede catalogarse como mala, que tiene una habilidad primorosa para convertir una situación seria en cómica y desenfadada, o un instante frívolo en algo grave y pesado. Protagonizada por dos ejecutivas, Noomi Rapace y Rachel McAdams, que se disputan un mismo puesto en la empresa y que desatan envidias, celos y odios; McAdams está especialmente inspirada. 

La primera mitad sienta las bases de lo que tenemos delante, un trabajo de colores precioso (me encanta lo que ha conseguido el director de fotografía español José Luis Alcaine), y un tratamiento narrativo ridículo. De ahí en adelante todo es disfrute. Hitchcock se empastilla y en la oficina siempre es de noche. La luz azul que penetra por las rendijas ilumina las imágenes de ángulos torcidos, los sueños, los sueños dentro de otros sueños, las melenas rubias, las morenas, las pelirrojas. Una pantalla partida precede al clímax, para seguir gozando. La música se pone herrmanniana y la trama se cierra en bucle para volver a ser imaginada.

–¿Película mala?
–¿Qué es eso?
–La he disfrutado,
–… muchísimo. 

Ah, por cierto. Las pastillas eran de pega.

viernes, 17 de mayo de 2013

The Lords of Salem (2012)

Un aquelarre ridículo y pretencioso


Me cuesta imaginar a alguien disfrutando con The Lords of Salem, una propuesta extrema pero que en el fondo se queda en una película desagradable, ruidosa y aburrida. La historia arranca con un grupo de mujeres celebrando un aquelarre en torno a un fuego en el Salem (Massachusetts) del siglo XVII. La siguiente escena nos presenta a Heidi Hawthorne (Sheri Moon Zombie), una joven mujer que vive en el Salem de la actualidad. Heidi trabaja como pinchadiscos en un programa radiofónico nocturno y un día recibe de forma anónima un vinilo que al reproducirse emite una melodía misteriosa que parece afectar a todas las mujeres del lugar.

The Lords of Salem no deja nada a la imaginación. Es inevitable tomarse a broma este exorcismo frenético, pero no podemos obviar que Rob Zombie, en su tremenda ambición (santuario a la Luna de Méliès, incluido) ha apuntado a algunos nombres potentes y sagrados. Temáticamente, la película está próxima a La semilla del diablo de Polanski, mientras que sonora y visualmente aspira a parecerse por momentos al Kubrick de 2001 o Eyes Wide Shut. Y es en esa pretensión donde Zombie, aderezado por el genio de Mozart, ha hecho un ridículo espantoso.

A Zombie le gustaría morir con la etiqueta de cineasta maldito e incomprendido pero no tiene ningún reparo en usar los trucos más viejos y sobados para asustar al público de la sala oscura, y en definitiva tampoco siente ningún pudor en aburrirnos soberanamente. Si de verdad quieres invocar esta noche a Satán búscate una grabación en VHS de Leticia Sabater en Con mucha marcha y olvídate de The Lords of Salem.


martes, 16 de abril de 2013

To the wonder (2012)

Escrito en el agua


Solo un año después de El árbol de la vida el cineasta Terrence Malick estrena su sexta película, To the wonder. Malick es un caso aparte en la industria del cine norteamericano. Tiene la fama y la reputación de un artista renacentista, es un intelectual y un estudioso de la música, la danza, la pintura y la literatura. Su cine cubre en cierta medida la necesidad de la industria de dar cobijo a un artista cuya preocupación primera, muy por encima del dinero, sea la belleza.

Esta película está protagonizada por varios personajes: la joven pareja de enamorados Neil (Ben Affleck) y Marina (Olga Kurylenko), y el padre Quintana (Javier Bardem), el párroco que les da consejo. De entre ellos, el personaje al que da vida la actriz ucraniana Olga Kurylenko es el más atractivo del film, en todos los sentidos. Marina es una mujer francesa, joven y bella (Kurylenko parece una bailarina, constantemente en movimiento), que se enamora de un americano y se marcha a vivir con él a su hogar en Oklahoma. Allí encuentra muchas cosas que le fascinan pero al mismo tiempo añora su vida en París.

Las primeras palabras del film (“recién nacido, abro los ojos”) nos invitan a descubrir con una mirada fresca y nueva aquello que el maravilloso operador de cámara Emmanuel Lubezki ha filmado en To the wonder. Y la película demuestra la fascinación que Malick siente hacia todas las cosas, aunque muy especialmente hacia las cosas naturales o la naturaleza. Malick todavía dedica mucho más tiempo a jugar con el agua en una playa de Normandía que a viajar en el Metro de París.


Es verdad que, agotado el factor sorpresa, To the wonder tiene momentos redundantes y repetitivos. Algunas tomas, demasiadas, parecen simples ecos de El árbol de la vida. Pero también es cierto que el film sabe cómo encontrar esos momentos deslumbrantes que Malick y su equipo moldean como si le ganasen una batalla al tiempo o escribiesen en el agua.

viernes, 22 de marzo de 2013

Anna Karenina (2012)

¡Al diablo la historia!


Con Anna Karenina el director Joe Wright da un paso al frente que provocará amores y odios. Amores en sus momentos ensimismados de gusto sublime y odios en sus momentos ridículos, que también los tiene, y a patadas. El referente más loco de Wright para realizar esta loca película podría ser el Moulin Rouge de Baz Luhrmann.

Hay varias razones por las que la narración no conecta con el público y que convierten el romance entre Karenina y Vronski en algo poco creíble, entre ellas, el error enorme de casting de Aaron Johnson en el papel del ardiente militar que enamora a Karenina, el abuso de unas elipsis brutales, y la difícil decisión de escenificar la historia en un escenario teatral subrayando el artificio de ésta. 

Muy probablemente será castigada por las productoras y la taquilla por no ajustarse a lo esperado, por no entrar en el molde, pero yo agradezco y aplaudo el talento de esta película. Es cierto que naufraga en su intento de narrar la historia de Tolstói, pero a nivel visual es una pirueta mortal con un trabajo precioso de vestuario, decorado y luz. Orquestado por un cineasta fino, delicado y también algo suicida, esta versión poco ortodoxa de Anna Karenina quedará como algo maldito y digno de recordar.


jueves, 7 de febrero de 2013

Zero Dark Thirty (2012)

Un desafío complicado y una película vibrante


Después de recibir el apoyo de la Academia norteamericana con The Hurt Locker (2008), la directora Kathryn Bigelow afronta su nueva situación de prestigio con un desafío complicado, abordar la investigación de busca y captura del terrorista Osama Bin Laden. Una operación delicada pues fue llevada con una buena dosis de secretismo y hace referencia a un pasado muy reciente. 

Hay que matizar que cuando Bigelow comenzó con la producción de esta película, la noticia del asalto a la residencia de Bin Laden aún estaba por ocurrir. Es decir, en un principio Zero Dark Thirty iba a ser la historia de una obsesión sin resolver, sin clímax final. Sin embargo, los acontecimientos reales cambiaron el rumbo del relato. Y esa escena del asalto recuerda a las secuencias de acción de Aliens (Cameron, 1986), aquella película que casualmente dirigió el marido de Bigelow.

Después de 150 minutos vibrantes de intriga y acción, Zero Dark Thirty se desmarca con un plano final difícil de predecir. En él, el rostro de Jessica Chastain - dando vida a Maya, el personaje que vertebra toda la investigación, subida a un avión que no sabemos dónde podría llevarla (entendemos que completada con éxito su misión, quizá querría volver a casa)-, se empapa de lágrimas. ¿Alivio, felicidad, angustia, miedo?

Una imagen muy parecida sucede en la segunda temporada de Homeland, la serie de televisión de Showtime, con la que Zero Dark Thirty guarda muchos puntos en común. Aunque a diferencia de la película de Bigelow, Homeland no pretende hacer Historia. Zero Dark Thirty tiene un hándicap insalvable. Es una película y jamás se despega de esa condición. Podemos discutir en términos de cómo está tratada la ficción, pero no cabe duda de que se trata de una ficción. Basada en acontecimientos reales y con inquietud realista, sí, pero ficción. La pregunta que surge entonces es necesaria, ¿puede una película funcionar como documento histórico? 

Maya, el personaje central de Zero Dark Thirty, aspira a reflejar el espíritu de los Estados Unidos y todo aquello que les ha llevado a ser la primera potencia del mundo, tal y como muestra una de las escenas del film, en la que vemos como la sombra de Maya se proyecta sobre una bandera estadounidense en un despacho de la CIA. Maya es talentosa, insobornable, trabajadora y jamás se rinde. Difícil reto para Jessica Chastain, que aunque cumple con un trabajo solvente, no puede ocultar que el personaje ha sido dibujado con brocha gorda, de manera tosca y poco sutil.

Otro de los hechos sorprendentes de la película es que Maya no se mueve exclusivamente por motivos profesionales, también hay un factor venganza que deja patente en varias conversaciones con sus compañeros. Además Maya es retratada como una mujer adicta al trabajo, sin familia o amigos, y en ningún momento se nos muestra su hogar. Quizá con su misión completada, ya no haya un hogar al que regresar, y de ahí el desamparo y las lágrimas del plano final. 



jueves, 24 de enero de 2013

The Master (2012)

Tú me perteneces


En tiempos de crisis la fe es algo valioso e incómodo al mismo tiempo. Si el año pasado El árbol de la vida (la película más trascendental, en todos los sentidos, que ha ocurrido en mucho tiempo) nos invitaba a Creer, este año The Master nos desafía a todo lo contrario, nos desafía a No creer.

Desde hace siglos sabemos que la Tierra es redonda. No porque lo hayamos comprobado, sino porque nos fiamos de quien lo dice. Aun así seguimos llamando planeta a la Tierra. No sé de qué nos sorprendemos. En un principio el lenguaje no buscaba calmar la sed de comunicación, sino convertirse en el estúpido invento de los hombres que creyeron que aquello a lo que podían dar nombre era aquello que podían poseer. ¿Puede alguien al escribir sobre una película reclamar por derecho una parte de esta, o al menos sentirla como suya?

La sexta película de Paul Thomas Anderson, The Master, es una obra perversa con sus espectadores, es antipática, difícil y arisca. No está dispuesta a hacer concisiones de ninguna clase. Como tampoco es sencilla la transformación de Joaquin Phoenix en Freddie Quell, un marine consumido por el alcohol, encorvado, desquiciado tras su participación en la Segunda Guerra Mundial, que acaba embelesado por la figura (imposible de atrapar, Philip Seymour Hoffman) de Lancaster Dodd, ideólogo y líder espiritual de La Causa, una organización religiosa para la que Anderson se inspiró en la Iglesia de la Cienciología. 

Phoenix jamás podrá recuperarse de la experiencia de The Master. Su rostro parece esculpido por todo lo terrible y devastador que le ha ocurrido a los hombres desde que son hombres. Por momentos triste, ilusionado, crucificado y ansioso. En un momento del film, se somete a una extraña sesión de hipnosis (que bien parece un interrogatorio) en el que viaja a través del tiempo y se desmorona una y otra vez delante de la cámara, como un animal que no entiende que esto es sólo una película. En The Master no hay lugar para sermones, se abre una ventana enorme al juicio personal del espectador.


El  último trabajo de Anderson no es una película sobre el origen de la Cienciología. Como todas las grandes películas, y ésta sin duda lo es, The Master nos habla sobre lo terrible que es estar solo. Es una película capaz de hacernos creer de nuevo que la Tierra es plana y que comunicarnos, tocarnos y estar juntos será el socorro último para nuestros miedos.

martes, 15 de enero de 2013

Amor (2012)

La cámara de Haneke


En su texto sobre la película Amor (Haneke, 2012) el genial Jordi Costa escribe en su columna habitual de El País lo siguiente: 
"La posición de la cámara de Haneke logra no solo hacer inteligible la arquitectura del confortable piso donde vive el matrimonio protagonista —dos ancianos profesores de música—, sino también extraer todo el potencial dinámico y narrativo del movimiento de sus personajes sobre ese espacio."
Sinceramente creo que el bueno de Costa no puede estar más equivocado en este aspecto. Michael Haneke demuestra de nuevo, en Amor, su fórmula de prestigio. Una historia sobre lo triste, lo desgraciado, lo perverso y lo penoso de la vida encarnado en un matrimonio de ancianos que sufren los síntomas más terribles de la vejez. 

Pero en esa fórmula desgarradora -en clave cargante- falta transformar un buen escenario, un notable trabajo de luz y una pareja de intérpretes sensacionales en un soberbio ejercicio de cine. Y ahí es dónde creo que Haneke fracasa. El austriaco es un cineasta que apenas saca rendimiento de la cámara en Amor, filma la película como si se tratara de una obra teatral, en la que parece que el único cometido de la cámara es no molestar a sus actores. No encuentro señales de vida en esta Palma de Oro.


viernes, 11 de enero de 2013

Los Miserables (2012)

¿La película amable del año?


Con la contratación del realizador inglés Tom Hooper, un director eficaz y académico, y de la dupla de intérpretes Hugh Jackman y Russell Crowe, dos actores muy queridos por el público, todo parecía apuntar a que la adaptación al cine de Los Miserables se convertiría en la película amable de la temporada. Nada más lejos de la realidad, pues Los Miserables resulta ser una película extraña e irritante.

Hooper es un director muy cuidadoso con el gesto en primer plano, pero muy poco interesado en construir interesantes set pieces de acción. Por eso la primera mitad de la película, que recoge los anhelos y los motivos que mueven a los personajes, es íntima y personal, y sin embargo la segunda mitad, en la que se desarrolla toda la acción, se vuelve pesada y pierde mucha fuerza.

Quizá el mayor estímulo que ofrece el film, además de presenciar el esfuerzo encomiable de los actores, está en descubrir la manera en que el realizador británico adapta una obra tan grandilocuente y excesiva, uno de los musicales más aclamados de la historia, a los recursos de puesta en cuadro tan particulares (e íntimos) que ya aplicó a su anterior película, y gran aval como director, El discurso del Rey.

El empleo de lentes gran angular que distorsionan la imagen, los movimientos de cámara acrobáticos que enfatizan el estado de ánimo de los protagonistas, los primeros planos (como ese largo primer plano sostenido sobre el rostro de Anne Hathaway cantando I Dreamed a Dream, sin duda el momento cumbre de la película a todos los niveles, tanto emocional como técnico). Para poder llevar a cabo estos primeros planos Hooper se ha visto obligado a suprimir el play-back y sustituirlo por voz en directo, algo sin precedentes en una producción de estas características. 

Como resultado, Los Miserables es un musical extraño (sin apenas diálogos, ninguno relevante) y una película irritante, muy poco satisfactoria en sentido dramático.

martes, 18 de diciembre de 2012

El Hobbit (2012)

Elige la aventura


El mundo ha cambiado. Lo siento en el agua. Lo siento en la tierra. Lo huelo en el aire.

Una década atrás (olvidemos la palabra crisis) la voz misteriosa y virginal de Galadriel prendía la mecha de El señor de los anillos. Lo hacía con el murmullo de un augurio terrible y emocionante. Sin embargo El Hobbit parece la demostración más placentera posible de lo contrario. Nada ha cambiado realmente en este mundo. Seguimos sintiendo una debilidad pasmosa por la aventura y el descubrimiento.

Martin Freeman no es Elijah Wood. Como Bilbo no es Frodo. Allá donde Frodo es un pelele del destino, un héroe por exigencia del guión, Bilbo labra su propio devenir, tiene carácter y toma decisiones personales. Quiere el anillo. Bilbo elige la aventura. Frodo se la encuentra. ¿Los actores? Pues lo mismo. Freeman me encanta.

La vuelta de Peter Jackson a la Tierra Media se erige en un monumento a la manera de contar viejas historias de héroes y mitos, tómese como ejemplo el hallazgo mayúsculo de las montañas que despiertan como Gigantes de piedra, el maravilloso prólogo en el que Bilbo narra la historia del reino de Erebor (que da paso a un nuevo comienzo en La Comarca, igual que ocurriese en La Comunidad del Anillo), el asedio de unas arañas gigantes a la casa de Radagast (a las que solo intuimos, pues nunca las llegamos a ver) o el descubrimiento no casual del valle de Rivendel. Jackson ha depurado su tiempo narrativo, moldeando una película sin baches ni altibajos rítmicos. Todo forma parte de un mismo regocijo frenético y que parece sin fin.

Jackson está dispuesto a repetir la hazaña colosal de El Señor de los Anillos en una nueva trilogía épica probablemente hinchada con motivos comerciales. Pero y eso, ¿qué importa ahora? El ‘Continuará…’ como elemento final redondea aún más si cabe la obra. Nos hace creer que lo mejor está por llegar. Y eso ya es una satisfación en sí misma.

La aventura queda suspendida en nuestra imaginación para vivir en ella el suspiro del alto en el camino.

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Holy Motors (2012)

Estupenda y solemne francesada
 
 
En España tenemos la teoría de que los franceses son gente muy orgullosa y muy segura de sí misma. Gente que se siente superior a sus vecinos de arriba y que mira por encima del hombro a sus vecinos de abajo. Gente déspota, elitista y, por supuesto, sofisticada. Que nuestra teoría sobre los franceses sea verdad o mentira es lo de menos, lo cierto es que viendo y escuchando Holy Motors, no pude evitar pensar en todos esos tópicos.
 
Holy Motors podría venir a definirse como una estupenda francesada estrenada en Cannes. Léos Carax, máximo responsable de esta obra, trabaja con un material de alto riesgo en el que valentía y libertad son algo más que simples sustantivos. La confianza en sí mismo, su seguridad y su orgullo le permiten componer un trabajo de escapismo críptico y loco. Valiente y libre. Hasta ahí lo genial. Un hombre que interpreta y vive diferentes vidas y se transporta en una limusina. Una idea estimulante reducida a una estúpida línea.
 
El problema es que los franceses, creemos, no tienen intención alguna de abandonar lo solemne. Incluso una gamberrada divertida y demencial como Holy Motors parece vivir en un cómodo y cálido lugar en el que la élite solemne y sofisticada del cine aplaude casi por subvención.
 
 
 

viernes, 26 de octubre de 2012

Looper (2012)

Vaquero de porcelana


Con referentes estéticos de la talla de Pulp Fiction (1994), El Club de la Lucha (1999) o Unbreakable (2000), Looper es un auténtico éxito para una época necesitada de fenómenos de culto. Su intrincado hilo argumental hará las delicias de los amantes del género de ciencia ficción. Rian Johnson deshace su ovillo de bucles y viajes en el tiempo con una naturalidad pasmosa y un mimo poco habitual y muy cariñoso hacia sus personajes, protagonistas y secundarios.

Encarnado por un entonado Joseph Gordon Levitt, caracterizado y maquillado hasta mutar en un vaquero de porcelana, el joven Joe disfruta de una vida plena de placeres y traumas infantiles. Con una colección de plata bajo una trampilla, y atrapado en su propio temor a la alopecia, aunque Bruce Willis siempre sea un buen exponente, Joe busca a la mujer que salve su vida. Sin saber que no sólo se vive una vez.  

La máquina del tiempo como solución última para vivir la pasión irreconciliable de volver a descubrirse. Disparando cartuchos de sal se conocen Joe y Sara. Y aunque aún no lo sabe, Joe sería capaz de (re)inventar la máquina del tiempo para volver a reunirse con Ella. Para esconderse en su cobertizo. Para salvarla de sí mismo.


martes, 23 de octubre de 2012

Cosmopolis (2012)

Estúpida alegoría sobre el capitalismo
 
Espantoso autobombo al tedio, a la metáfora ridícula. No hay nada auténtico en Cosmopolis. Ni tan siquiera en clave provocadora o satírica. Llevada en volandas por la literatura pedante y pretenciosa de Don DeLillo, actores impostados de renombre europeo como Juliette Binoche y Mathieu Amalric, y una pésima actuación de Robert Pattinson (curiosa forma de desmarcarse de Edward Cullen), Cosmopolis está lista para hacer oposiciones a la película más grimosa de la década.


jueves, 18 de octubre de 2012

Lo imposible (2012)

Un par de puntos sobre la película
 
Con una película tan popular como Lo imposible, que ha logrado levantar una campaña de publicidad impresionante y así se está reflejando en sus resultados en taquilla, sobran las presentaciones. Lejos de pretender por mi parte hacer un diagnóstico detallado de la película dirigida por Juan Antonio Bayona, he de decir que es complicado comentar este tipo de producciones de las que todo el mundo parece tener una opinión al respecto y por lo tanto poco queda que añadir. Aún así me gustaría poder destacar un par de puntos que me resultan interesantes.

Creo que (y eso me gusta) Bayona confía en su equipo de actores (sólido y eficaz, como la película al completo) y en especial en el joven Tom Holland que prácticamente debe aguantar la misma intensidad dramática que dos actores de experiencia ya reconocida como Naomi Watts y Ewan McGregor. Esa confianza la demuestra Bayona en una escena en el hospital con la madre postrada preguntando a su hijo por el aspecto de su pierna herida, en la que Bayona tiene el buen gusto de omitir el inserto de la pierna (imaginamos gangrenada) para confiar en la mirada del chaval. Es el tipo de decisiones en las que se lucen a la par actor y director, y que levantan el vuelo de la película varios puntos.

De hecho Bayona ya nos mostró su buena mano para trabajar con actores infantiles en El Orfanato, su anterior y primera película, que comparte virtudes con Lo imposible. Ambas funcionan de manera asombrosa, incluso emocionante por momentos, acomodándose al género al que pertenecen (la primera el cine de terror y la segunda el cine de catástrofes), y cumpliendo concienzudamente con su manual.

Quizá esto sea lo más irritante del film, sentir que la película está guiada por una estructura y unos recursos (insisto, muy efectivos) mil veces vistos. El más molesto, a mi gusto, aquel en el que los protagonistas están siempre a punto de cruzarse mientras Bayona se recrea en la buena/mala suerte de esta familia.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Mátalos suavemente (2012)

Killing Them Softly


Me siento en una butaca a ver (y a escuchar) Mátalos suavemente. Dos ideas me vienen a la cabeza. Leer una sinopsis no siempre es garantía de estar preparado. El desconcierto continúa mal pagado. Dos criminales pardillos deciden atracar una partida de cartas y Jackie Cogan (un Brad Pitt estelar de mueca dura y noble) debe acabar con ellos.

Del hiperrealismo de Michael Mann a las elipsis de Antonioni, de la cámara lenta de John Woo a las alucinaciones de Aronofsky, Mátalos suavemente apunta a cine convencional y comercial pero se desborda por momentos que te llevan a lugares extraños e incómodos. También es una película que desliza, de una manera poco sutil, un mensaje sobre la política de Obama en clave continuista de Bush, y sobre la política en general rendida al poder supremo de las grandes corporaciones.

Pero por encima de lecturas políticas hay que celebrar Mátalos suavemente como un pequeño ejercicio de libertad creativa por parte del australiano Andrew Dominik que además somete a todos sus actores a un control de autoexigencia brutal.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Brave (2012)

Domable



En los últimos años Pixar nos ha acostumbrado a medir su éxito no por la redondez de sus obras sino por la altura de las cimas inesperadas e imprevisibles que contienen dentro. Y de acuerdo a esto, Brave es una película menor. El talento de Disney Pixar para la animación sigue intacto tras el trabajo de Brave pero en ella no hay lugar para la sorpresa. El genio de Pixar ha sido domado por la producción anual reciente de Disney. En esta ocasión, la versión española doblada nos trae el mejor aliciente de la película, escuchar la preciosa voz de Russian Red cantando (por fin) en español.
 

sábado, 25 de agosto de 2012

Ted (2012)

La espuma que llevas dentro



¿Hasta qué punto es posible que Mila Kunis mejore a sus compañeros de reparto? Lo hizo con Natalie Portman en Cisne negro, con Justin Timberlake en Con derecho a roce y, lo hace ahora, con Mark Whalberg en Ted. Podría tratarse de tres casos particulares de química positiva entre actores, pero realmente parece que hay algo más detrás, pues no es fácil tener química con un actor como Mark Whalberg. El trabajo de Kunis en sus películas, aunque dentro de un registro muy similar, es siempre tan natural y sincero que hace que sus compañeros se sientan cómodos dándole réplica.

Más allá de Kunis, la primera película de Seth MacFarlane (popular creador y doblador de la serie de animación Padre de familia) es una comedia romántica que maneja un ritmo muy regular de carcajadas y hace verosímil a un personaje increíble, un oso de peluche que cobra vida y anima el cotarro. El humor corrosivo de MacFarlane, cimentado por encima de todo en una agresividad divertidísima hacia la cultura pop, no destiñe ni pierde fuerza en ningún momento de la película.

Entre tanto Ted encuentra varias salidas de tono en forma de cameos que se convierten en momentos descacharrantes con la aparición de un secuestrador grimoso a cargo de Giovanni Ribisi, un Ryan Reynolds homosexual sin mediar palabra alguna, un concierto de Norah Jones, o una fiesta con Flash Gordon de invitado sorpresa.


lunes, 13 de agosto de 2012

Prometheus (2012)

Una cesárea para recordar



En una escena inolvidable, por bestial y salvaje, de Alien (Scott, 1979) el monstruo atraviesa el estómago de uno de los tripulantes de la nave Nostromo y el género de ciencia ficción sufre un vuelco genial. Ese momento destroza las aspiraciones intelectuales y filosóficas del 2001 de Kubrick (su gran precedente) para hundir a la película de Ridley Scott en una pesadilla física y carnal. La escena tiene una réplica muy similar en esta atípica precuela que es Prometheus, cuando la doctora Elisabeth Shaw ingresa en el interior de una cápsula de cirugía para realizarse una accidentada cesárea y de nuevo asistimos a un parto sangriento y doloroso. Con esta escena, la más potente de la nueva película, Noomi Rapace recoge el testigo de Sigourney Weaver y toma las riendas como protagonista estelar del film.

Mucho se ha especulado sobre la conexión de Prometheus con Alien, la magnífica obra maestra de Scott. Pues bien el film es una precuela pero como ya digo de una manera atípica y poco común. No sólo por su elegante trabajo de cámara y edición (en eso Scott es una garantía), sino porque además las alusiones a Alien son, aunque apetitosas, esparcidas con cuenta gotas. En este sentido Prometheus goza de una independencia prácticamente total, y abre vía a una posible nueva franquicia.

Aunque lejos del milagro de Alien, y demasiado ambicioso en su búsqueda de trascendencia cósmica, Prometheus, el esperado regreso de Scott a la ciencia ficción, nos devuelve al realizador británico en su trabajo más inspirado y espectacular en años. Una propuesta muy interesante en la que (por primera vez en Scott) el eco de 2001 se hace evidente cuando un tibio Michael Fassbender da vida a una proyección androide gemela de Hal 9000 y conecta el mito de Prometeo con la propia Historia del cine.


lunes, 30 de julio de 2012

The Dark Knight Rises (2012)

Espectacular cierre a la trilogía




The Dark Knight Rises, como bien indica su propio título, reincide en la fórmula exitosa de sus dos entregas anteriores, aunque sin el efecto imprevisible, genial y traumático del Joker de Heath Ledger. En su regreso del ostracismo al que él mismo se condenó, Batman debe hacer frente a un nuevo villano, el Bane al que da vida Tom Hardy, que amenaza con destruir el sistema socioeconómico de Gotham. Esta parece una estrategia muy oportuna al calor de los movimientos revolucionarios que se han desatado en la actualidad ante la desconfianza política y financiera.

El gigantismo de la propuesta y del tono, lejos de ser una virtud, infecta la película de una grandilocuencia irritante. Sin embargo es innegable el talento de su realizador Christopher Nolan para la dirección de actores, capaz de extraer de todos ellos –la Warner ha armado un equipo de intérpretes sensacional y acertadísimo, todo hay que decirlo– trabajos muy dignos que salvan a la película de un ridículo grande.

Nolan culmina con The Dark Knight Rises más de siete horas de un entretenimiento y un espectáculo a prueba de bombas, tan condescendiente como ambicioso. Y la entrega final está a la altura de las expectativas. Nolan, con todas sus limitaciones –especialmente para las secuencias de acción y el empleo de la música–, ha conseguido salir airoso de una película inflada de grandilocuencia y épica. Aplauso fuerte y a descansar.


lunes, 23 de julio de 2012

The Amazing Spiderman (2012)

The Amazing Piscinazo




Reiniciar la saga de Spiderman tan solo diez años después de que lo hiciese Sam Raimi es o bien un acto de valentía o bien un acto de idiotez. Primero de todo, y sin que por ello suene a veredicto prematuro, esta nueva versión de los orígenes de Spiderman es absolutamente prescindible.

Partiendo de esa conclusión, ¿qué aporta la película de Marc Webb? Aporta pocas cosas y ninguna de ellas interesante. Es cierto que confirma que Andrew Garfield y Emma Stone –Peter Parker y su primer amor de instituto, respectivamente– son dos buenos actores, que funcionan muy bien juntos, pero eso ya lo suponíamos. También el guión matiza algunos momentos determinantes de la infancia y la adolescencia de Parker y su transformación en Spiderman. Además de que en esta nueva versión Parker es un skater y escucha a Coldplay.

Conociendo el historial de Webb –responsable de 500 días juntos – no es de extrañar que el gran atractivo de la película fuera descubrir cómo se desenvuelve Parker con las chicas en los pasillos del instituto. Y de uno de los encuentros entre clases y frente a las taquillas entre Garfield y Stone, a poco más de media hora del comienzo de la película, surge entre titubeos, tartamudeos y frases entrecortadas, una propuesta de cita peculiar y muy poco concreta, que se convierte en el único clímax genuino de la película.



lunes, 2 de julio de 2012

Moonrise Kingdom (2012)

El amor es una isla









El primer beso de amor (y el segundo, y el tercero) en una pequeña cala. Y un baile con un tema pop fracés de Francoise Hardy. ¿Cómo se pinta una escena de amor?

Un niño scout se fuga de su campamento para enamorarse de una Lana del Rey de doce años. Ésta podría ser la línea que traza el argumento de Moonrise Kingdom o la línea que define el carácter del señor que la dirige. Wes Anderson, por mucho que lo niegue, está atrapado por su infancia. Y el trabajo con niños es el gran paso adelante de Anderson en Moonrise Kingdom. En ella los adultos –un reparto de estrellas espectacular, por cierto– son meras comparsas. Incapaces de tomar las riendas, de asumir el control y de ejercer su responsabilidad.

Después de probar suerte en la animación por stop motion de la notable Fantastic Mr. Fox Anderson vuelve a la imagen real. Aunque lo hace más cartoon que nunca, desde los planos que sueñan con ser viñetas hasta los personajes retratados en caricaturas que dan brincos solo posibles en un mundo dibujado.

La séptima película de Wes Anderson es, de nuevo, una oda brillante a una personalísima manera de filmar, a través del travelling lateral y de la composición en simetría. El estilo seña de identidad de Anderson ha sido tachado de arrogante, artificial, frío y calculador. Curiosa forma de hacer inventario. Curiosa forma de describir una obra maestra.

Moonrise Kingdom hubiese sido una preciosa Palma de Oro de no ser por el antiamericanismo confeso del presidente del Jurado, el señor Nanni Moretti. Una lástima y una estupidez tan grande como perderse esta deliciosa película.


El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...