sábado, 27 de febrero de 2010

La carretera (2009)

Viggo sobrevive


Padre e hijo vagando por una tierra arrasada por algún misterioso cataclismo. Buscan un lugar al final del camino en el que poder asentarse seguros, lejos del canibalismo al que están abocados (a bocados) los pocos supervivientes de la tragedia. Han dejado atrás a una madre y esposa (los flashbacks con Charlize Theron transportan a los protagonistas a otro mundo).

Echo en falta alguna escena potente de terror de esas que te dejan pegado a la butaca. La interpretación contenida y seca de Viggo Mortensen y el diseño grisáceo de luz del director de fotografía Javier Aguirresarobe golpean fuerte para rescatar una película a la sombra de la excelente adaptación que hicieron los hermanos Coen, hace un par de años, de otra novela de Cormac McCarthy, No Country for Old Men.

Entretenida y resuelta con oficio por el director John Hillcoat, The Road (La carretera) es una buena y fiel adaptación, pero una película fácilmente olvidable, porque tanto el ritmo como el desarrollo del guión son algo monótonos.


domingo, 21 de febrero de 2010

The Hurt Locker (2009)

La brigada estadounidense en tierra hostil


Agradecemos que una obra que aborda directa y radicalmente un tema tan controvertido como lo es el de la guerra de Irak lo haga dejando a un lado los posicionamientos políticos y los discursos moralistas, y se limite a documentar y mostrar el día a día de una brigada estadounidense de desactivación de explosivos desplegada en Irak.

The Hurt Locker estructura su narración en forma de episodios, cuyo punto de conexión entre ellos es el personaje protagonista interpretado por el desconocido Jeremy Renner, un actor con trazas de héroe de acción. Dentro de esa estructura episódica, el primer segmento conlleva tal concisión, precisión, despliegue de medios e intención formal, que convierte a todo lo que viene después en capítulos innecesarios unos, y gratuitos otros. The Hurt Locker es, por tanto, un corto peligrosamente reiterativo y alargado de 131 minutos de duración.

El trabajo de cámara de la directora Katherine Bigelow, que suena con mucha fuerza para llevarse el premio Oscar de la Academia, sigue el mismo rigor mareante que uno de los grandes éxitos de la temporada, District 9 (película que cuenta con una temática más interesante y atractiva que la que nos ocupa), e incluso lleva ese estilo hasta el límite del atropello y de la náusea. Donde la tensión inicial se va transformando en una crispación general.


domingo, 14 de febrero de 2010

Invictus (2009)

Retrato rutinario de Mandela


SINOPSIS: La historia de cómo Nelson Mandela (Morgan Freeman) unió sus esfuerzos con el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, Francois Pienaar (Matt Damon), para ayudar a unir el país. El recién elegido Presidente Mandela es consciente de que su nación sigue estando dividida tanto racialmente como económicamente debido a las secuelas del apartheid. Creyendo que puede unir a su pueblo a través del lenguaje universal del deporte, Mandela apoya al desamparado equipo de rugby de Sudáfrica cuando, con pocas probabilidades, participa en el Campeonato Mundial de 1995.

Invictus, como es costumbre en todos los films de Eastwood de las últimas dos décadas, presume de una factura excelente, no aburre, posee unas sólidas interpretaciones principales (a cargo de Morgan Freeman y Matt Damon), pero responde a la misma rutina a la que todo el equipo de Clint Eastwood ha sometido a sus anteriores trabajos. El prestigio de narrador calculador y preciso del director de Mystic River permanece intachable a base de evitar la transgresión. Un estilo de trabajo que ya alcanzó su techo hace unos años y que no encuentra una progresión de cara a un futuro poco esperanzador y menos inquietante.

No reconocer la maestría del veterano director sería injusto, pero no exigirle nuevos retos cinematográficos a alguien a quien aún hoy considero un grande sería darle por perdido. El buen maestro debería estar siempre al servicio del alumno. Pero, con Invictus, Eastwood aparece exclusivamente para recordarnos que sigue siendo muy bueno y que además puede contratar a los mejores ayudantes de cámara.


jueves, 11 de febrero de 2010

Vuestras películas del 2009

Llega la temporada de premios, y en vista de que ni los Goya, ni los Globo de Oro, ni los Oscar dejarán a nadie satisfecho, pronto habrá que hacer recuento de los mejores títulos que nos dejó el año 2009 y me gustaría invitar a la gente que se pasa por Pingüinos con frecuencia a dejar una relación de las películas que más han gustado este año (pienso por ejemplo en 5), porque las mías las conocéis de sobra. Me las dejáis aquí en comentarios y luego las convertiré en post. Gracias

martes, 2 de febrero de 2010

Nine (2009)

Take it all


SINOPSIS: Remake modernizado de 8 y medio, de Fellini, sobre las reflexiones vitales, a nivel personal y profesional, de un conocido director de cine, Guido Contini (Day Lewis). Varias mujeres le atormentan, entre ellas su esposa (Cotillard), su amante (Penélope), su madre (Loren), su musa (Kidman), su diseñadora de vestuario y confidente (Judi Dench) y hasta una periodista americana que le persigue (Hudson). Todo ello mientras intenta centrarse en la producción del musical 'Nine'.

Confirmado, el musical con el que Rob Marshall homenajeó a Bob Fossé en 2002, Chicago, me pareció excelente, y ahora Nine me gusta muchísimo. Es una sofisticada y lujosa adaptación de la obra de Broadway. El tan criticado estilo de Marshall convierte Nine en algo parecido a un spot de perfumes y calzado de dos horas, con sus tomas de un segundo de duración y sus planos americanos. El objetivo de esta puesta en escena es doble, esconder por un lado las posibles fallas en las coreografías del reparto, y por otro, dar agilidad a los números musicales. Sin embargo no por ello me parece en absoluto un cineasta pobre o torpe.


Nine es un trabajo de cine afortunadamente ligero, sin carga de pretensiones trágicas, quizá por eso prescindible, pero un espectáculo plenamente disfrutable de principio a fin. Desde su apertura, con un maravilloso número coreografiado de música sin letra que sirve como emotivo homenaje a todos los profesionales que participan en el film. Hasta su cierre, con el magnífico duelo final entre dos actores impresionantes, los mejores dentro de este carrusel de estrellas, Marion Cotillard y Daniel Day Lewis.

Las actrices restantes se esfuerzan en encontrar su lugar en una obra que siempre está rendida a la figura de la esposa de Guido Contini, Luisa. Nicole Kidman y Sophia Loren están artificiales y acartonadas. Penélope Cruz y Kate Hudson contrarrestan con frescura y espontaneidad. Y aunque por problemas de guión todos los personajes son bastante planitos y lineales, Marion Cotillard concede a su personaje de Luisa Contini una profundidad de la que carecía el libreto. Ríe, llora, canta, baila. Y culmina la jugada con su transformación final en el desgarrado número de Take It All. Cotillard está sobresaliente en Nine, una película que pedía a gritos una estrella que diese réplica a la presencia arrolladora e imponente de Daniel Day Lewis.


sábado, 30 de enero de 2010

La cinta blanca (2009)

Sobrevalorada Palma de Oro


SINOPSIS: Inexplicables acontecimientos perturban la tranquila vida de un pueblo protestante en el norte de Alemania en 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial. Un granero es prendido fuego, dos niños son secuestrados y torturados... El maestro de escuela observa, investiga y poco a poco descubre la increíble verdad... (FILMAFFINITY)

Poco sugerente y menos provocadora. Una lección pesada y muy poco estimulante de historia, donde (cosa insólita tratándose de Haneke) sus ideas no proyectan ninguna sombra, bajo estos sucesos ocurridos en una aldea de la Alemania de 1913 no descansa ninguno de los pretendidos monstruos que buscaba el cineasta austriaco. Ni el terrorismo. Ni el fascismo. Ni la violencia. Ni siquiera se atisban las raíces del mal.

La historia de amor entre el maestro, que narra el film ya desde una edad muy avanzada, y una joven institutriz, que llega para cuidar de los hijos de la duquesa que reside en la aldea, constituye el único oasis emocional de la película. Por supuesto que el film obsequiado con el mayor galardón en el último Festival de Cannes tiene sus virtudes. El trabajo de sonido es perfecto y todos los intérpretes, desde los adultos hasta los más jóvenes, forman un conjunto actoral soberbio en esta Palma de Oro.

Pero la austeridad formal llevada al extremo se convierte aquí en la versión más errática y estática de Michael Haneke. Y eso que estamos hablando de la que probablemente sea la voz más autorizada del cine europeo reciente, que ha logrado en anteriores películas (Funny Games o Caché) un nivel excelente y magistral. Sin embargo, el lenguaje cinematográfico de Haneke en La cinta blanca está más cerca de lo que nos gustaría de ese estúpido puritanismo por el que se rigen los padres de esta aldea.


viernes, 22 de enero de 2010

Kill Bill vol.1 (2003)

Volumen 1


Si se trata de mitificar a un personaje y a una actriz pues Quentin Tarantino mete a su musa Uma Thurman a icono pop (no de rara belleza, sino de atractiva fealdad) repartiendo venganza a chorros, de sangre. 'La Novia' tiene un nombre, pero lo desconocemos. Del mismo modo que tiene un pasado pero nos es irrelevante. Conocemos (una parte de) su punto de inflexión. Conocemos (una parte de) su nueva formación. Y conocemos (una parte de) su venganza.

Tarantino narra su historia a partes. Por eso, entendida como narración no habrá dos películas Kill Bill, habrá sólo una, o cientos de ellas. Fragmentación del discurso. Por eso este volumen 1 es la miel en los labios que nos deja esperando con ansia su par, no por continuación de la historia –que también– sino por enriquecimiento de la primera obra, que se antoja incompleta.

Al ser incompleta dejará insatisfecho a buena parte de la grada, menos a aquellos que pensamos que Tarantino es mejor (aún/incluso) director que guionista. Para nosotros, Kill Bill vol.1 será un lúdico ejercicio de estilo, parcialmente placentero, que recorre a modo de montaña rusa la cabezota de Quentin Tarantino.

Un realizador superdotado (pese a su afición al corta y pega) que en este primer volumen funciona como arquitecto cinematográfico, montando la estructura de la que partirá en el volumen 2 y dejando volar la cámara a un par de planos cenitales que nos permiten acceder a las entrañas de su planificación de la escena. Porque sí, este primer volumen es un cuerpo vacío y hueco, mero formalismo, que incluye momentos maravillosos como la pelea final (en el patio nevado de atrás) entre 'La Novia' y O-Ren, uno de los encuentros más violentos y hermosos del cine pop-moderno.




Pd. Este artículo está plagado de paréntesis a la manera en que el director de Pulp Fiction introduce el inciso. Sirva de ejemplo en el film que nos ocupa el inserto de un corto de animación manga que devoramos con ojos como platos, y que encaja milagrosamente en este fantástico puzzle.


sábado, 16 de enero de 2010

A Serious Man (2009)

La cruz judía



La manera de plasmar el judaísmo en el cine es bien distinta en el corto camino que separa a Woody Allen de Ethan y Joel Coen. Allen trata sus películas como si fuesen pequeñas porciones de un teatro mayor, mientras que los Coen planifican sus escenas con el virtuosismo de una secuencia de viñetas de cómic. Un tipo serio es el tebeo de un suburbio del Minneapolis de finales de los 60, con el que presumiblemente se identifican y que sin embargo describen con un cinismo recargado.

Las interpretaciones del desconocido elenco actoral al completo son brillantes, entre las que destaca obviamente el trabajo central que acapara todo el film, Michael Stuhlbarg está sobresaliente. Su Larry Gopnik es un hombre honrado. Ama a su mujer, se entrega a sus hijos. Vive en armonía con una comunidad judía practicante. Se esfuerza en sus labores como profesor, siendo correcto y justo, para ganarse una plaza fija en el trabajo. Pero, un día, todo se derrumba. Su crisis de fe es galopante porque buscando a Dios se encuentra más perdido que nunca. Su vida resulta más difícil de resolver que una de las indeterminaciones matemáticas que él mismo explica, un cero partido por cero que tiende a infinito.

Con la excepción del protagonista, el atormentado Larry Gopnik, el resto de personajes no van más allá de la caricatura. Su mujer, el amante de su mujer, sus hijos, su hermano, su vecino, etc., todos forman parte del peculiar zoológico que se han montado los Coen (por enésima vez) en Un tipo serio. No se les puede reprochar que no hayan sido fieles aquí a su peculiar estilo, pero la narración tiene problemas de ritmo y al tratarse de su trabajo más autobiográfico quizás falta ese punto tan necesario de distanciamiento. A nivel personal, es una decepción que se ve interrumpida, eso sí, por el corte a negro final más seco, fino y devastador del año. La confirmación de que los Coen pueden hacer lo que les venga en gana y se están quedando con nosotros.

Porque un tornado va a llevarse por delante a nuestros protagonistas. El dedo de Dios apuntando a la gris cabezota de Larry Gopnik, que solo pretendía ser A Serious Man.


jueves, 31 de diciembre de 2009

Burn After Reading (2008)

La ecuación de tercer grado


Osborne Cox (John Malkovich) acaba de ser despedido de su trabajo en la CIA y se dispone a escribir sus memorias.  Su esposa Katie (Tilda Swinton) tiene una aventura sexual con Harry Pfarrer (George Clooney), un agente federal casado. Mientras, un disco de las memorias del analista de la CIA llega accidentalmente a manos de Linda Litzke (Frances McDormand), empleada de GimnasiosCuerposDuros, y su compañero Chad (Brad Pitt). Linda y Chad, convencidos de que se trata de información altamente confidencial, deciden montar un chantaje.

No hay una comedia de los hermanos Coen con mejor edición de imagen y sonido, mejor rodada, ni mejor interpretada que Burn After Reading. La dirección de actores es sensacional, también porque el reparto es de órdago. Clooney borda su desquiciado personaje, John Malkovich, Tilda Swinton y Richard Jenkins están excelentes (como siempre), y el trabajo de dicción y gesticulación de Brad Pitt convierte a su personaje en el panoli más entrañable de la factoría Coen. Todos. Cualquier actor con una sola frase en esta película está magnífico. Solo Frances McDormand parece estar algo sobreactuada.

Habrá quien considere este Quemar después de leer una obra menor dentro de la carrera brillante de los hermanos de Minnesota, por su tono (de un humor descaradamente descacharrante), por su corto metraje (los clásicos 90 minutos) y sobre todo por venir precedida por su trabajo más pretendidamente serio y subyugante (No Country for Old Men). Pero si pensaban que varias estatuillas de los Oscar en la vitrina iban a incomodar a los Coen se equivocaban, de lleno.

Como si las matemáticas hubiesen encontrado la ecuación de tercer grado para alcanzar la comedia perfectamente engrasada, como un póster que imita al Saul Bass de las películas de Hitchcock, Quemar después de leer funciona con la precisión de Con la muerte en los talones y lleva incorporada una bomba de relojería rítmica. Es la actualización del progreso de los hermanos Coen, un nuevo logro dentro de su evolución, es para el que esto escribe su comedia más (com)pensada, mejor que El Gran Lebowski,  y por lo tanto, lejos de lo que puedan pensar, es también una obra mayor.



lunes, 28 de diciembre de 2009

Avatar (2009)

Un edén alucinante o un panfleto hortera


Es muy complicado sacar conclusiones tempranas de una obra de la envergadura de Avatar. El tiempo que ha llevado realizarla y su extenso metraje impiden condensar su esencia en unas simples líneas. Por eso vamos simplemente a acercarnos un poco a ella.

Avatar solo es disfrutable con los ojos. No tiene corazón. Bueno, sí lo tiene. Pero es tan estúpido que ojalá no lo tuviese. Ojalá Avatar fuese exclusivamente un vehículo de transporte, un viaje para descubrir un desconocido paraíso de la técnica. El Avatar de la película es un recipiente para integrar a Sam Worthington (que encabeza un reparto de actores mediocres) en un mundo de fantasía y color, y ése es exactamente el propósito del director de Aliens en su último trabajo. Transportarnos con nuestras enormes gafotas 3D a su nuevo mundo.

Cameron es un director sobresaliente pero un guionista muy pobre. Y aquí lo demuestra. Su épica es más infantil que la de un niño de 9 años. Su romanticismo es más previsible que el de una telenovela venezolana. La historia y los personajes de esta película tienen menos dimensiones que un cartón.

Tratándose de un director sobresaliente, como es Cameron, las escenas de acción están rodadas con brío y tensión, por ejemplo una persecución extraordinariamente espectacular, que acaba en una enorme cascada. Aunque es difícil destacar solo una secuencia memorable en una película de estas dimensiones.

En el apartado técnico su acabado visual hoy en día podría considerarse perfecto. Pero esto es un logro solo a medias. Hay dos aspectos que restan mérito. Considerando que se trata del film con mayor presupuesto de la historia del cine (un siglo y pico, tampoco es tanto), estamos hablando de dinero bien invertido, no más. Y para aquellos que se excitan pensando que ésta es la revolución del cine en 3D, la primera película que presumió de este sistema se estrenó hace más de 50 años, y fue un gran fracaso. Entre tanto, ya ha habido tiempo suficiente para perfeccionar el sistema de animación digital.

Avatar funciona de maravilla en plano general -mención especial merece el recorrido final por Pandora con un travelling fascinante durante los créditos que cierran el film, mientras escuchamos la voz prodigiosa de Leona Lewis-. Sin embargo pierde encanto en los planos medios y los primeros planos. Su exuberancia plástica y sus colores fosforescentes me llevan a vaticinar –a mí, que soy un agorero- que pronto pasará de moda. El barroquismo sobrecargado del edén paradisíaco de Cameron, Pandora, es abrumador. Será un referente de la ética y la estética hortera de esta década que termina. El tiempo dirá.



sábado, 19 de diciembre de 2009

Donde viven los monstruos (2009)

Donde escriben los monstruos


El realizador de cine Spike Jonze se ha buscado un huequito dentro de la corriente alternativa del cine estadounidense. Sus dos primeras obras (Cómo ser John Malkovich y El ladrón de orquídeas) estaban construidas sobre guiones de Charlie Kaufman. Ambas eran excelentes, pero todo el mérito se lo dábamos al guionista de mayor talento e ingenio en activo. Con un par de guiones, Kaufman ya estaba en la cima. Este año 2009 ha significado un punto de ruptura entre ambos. Kaufman ha pasado a dirigir su propio guión (Synecdoche, New York) y Jonze ha pasado a escribir su propia película (Donde viven los monstruos).

Max es un niño tremendamente imaginativo, está creciendo y su mundo tal y como lo conoce está a punto de desmoronarse. Una noche Max es enviado a la cama sin cenar y crea su propio mundo: un lugar poblado por feroces criaturas que le tienen a él como líder. El crío Max Records, con solo 12 años, se destapa con una interpretación memorable y acapara el peso de la película.

Aunque se hayan basado en un cuento corto de Maurice Sendak, el trabajo de los guionistas Dave Eggers y S. Jonze es magnífico. Ha quedado un texto fantástico, una obra sobre la infancia, sobre los monstruos del armario, una obra que nos habla de nuestros niños, no de esos mocosos que nos arruinan el parquet, no de los que tenemos o vayamos a tener, sino de los que llevamos por dentro. Y nunca entra en la ñoñería, es inteligente siempre y cruel a veces.

El reparto actoral de las voces de los monstruitos es sensacional, en especial las de un par de iconos de la pequeña pantalla. James Gandolfini (The Sopranos) es Carol, incontrolable y agresivo, y Lauren Ambrose (Six Feet Under) es KW, triste y solitaria. Hasta que llega Max.


La cámara en mano está presente toda la película y sirve para formular la cinta como un juego de niños, inocentes e imaginativos, dubitativos y preguntones. El diseño de los monstruos es una gozada de la técnica, sus movimientos y sus facciones se ajustan a la perfección a la sutileza de las voces que esconden. Y la ambientación es acertadísima siendo totalmente creíble.

Es difícil entrar a valorar una película como este tercer trabajo de Spike Jonze. Está en la misma onda que el cine de Sofia Coppola o Wes Anderson. Su tamaño no se corresponde con su talento. Es una miniatura fabulosa. Una joya rara y conmovedora.


El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...