miércoles, 27 de marzo de 2013

Los últimos días (2013)

La tormenta que viene


Ante una película sutil y misteriosa, como lo es Los últimos días, lo mejor que se puede hacer es mantener vivo ese misterio y jamás reventarlo. Nada se debe contar del argumento de este thriller que tiene un tratamiento muy próximo a la ciencia ficción.

El misterio de la película, muy fino en la dosificación de la información, se va desvelando a base de idas y venidas en el tiempo y con la misma naturalidad con la que avanza la aventura del protagonista. Los diálogos están cuidados para que nadie hable de más (¡qué gusto!) y los actores están convencidos de que el proyecto merece entrega y oficio. Títulos como Soy leyenda o La carretera no son ni la mitad de apasionantes que Los últimos días, a su lado el cine de espectáculo norteamericano de esta década no parece una quimera inalcanzable para la producción española. 

El clímax final de Los últimos días parece clonado de aquel de The Happening (2008), aunque lo que en el film de Shyamalan era lírico y corajudo en Los últimos días se traduce a una escena más convencional, y menos valiente. Pero ni eso, ni ese epílogo verde y buen-rollista con el que los hermanos Pastor cierran el film puede agotar el encanto de esta película que te agarra y te obliga a vivir dentro de ella.


viernes, 22 de marzo de 2013

Anna Karenina (2012)

¡Al diablo la historia!


Con Anna Karenina el director Joe Wright da un paso al frente que provocará amores y odios. Amores en sus momentos ensimismados de gusto sublime y odios en sus momentos ridículos, que también los tiene, y a patadas. El referente más loco de Wright para realizar esta loca película podría ser el Moulin Rouge de Baz Luhrmann.

Hay varias razones por las que la narración no conecta con el público y que convierten el romance entre Karenina y Vronski en algo poco creíble, entre ellas, el error enorme de casting de Aaron Johnson en el papel del ardiente militar que enamora a Karenina, el abuso de unas elipsis brutales, y la difícil decisión de escenificar la historia en un escenario teatral subrayando el artificio de ésta. 

Muy probablemente será castigada por las productoras y la taquilla por no ajustarse a lo esperado, por no entrar en el molde, pero yo agradezco y aplaudo el talento de esta película. Es cierto que naufraga en su intento de narrar la historia de Tolstói, pero a nivel visual es una pirueta mortal con un trabajo precioso de vestuario, decorado y luz. Orquestado por un cineasta fino, delicado y también algo suicida, esta versión poco ortodoxa de Anna Karenina quedará como algo maldito y digno de recordar.


lunes, 18 de marzo de 2013

Votaciones 2012

Gracias a todos los que os pasáis un rato por el blog a discutir sobre las películas que nos gustan. Mis mejores expertos de cine han votado y estas son sus películas favoritas del 2012. Está claro que nosotros sí vemos cine español, y que además nos gusta.



Trecce 
http://eldardodelapalabra.blogspot.com/

En la casa
La vida de Pi
Los niños salvajes
Madrid, 1987
Drive

Holy Motors
Amor
Grupo 7
Django Desencadenado
El lado bueno de las cosas

Blancanieves
Grupo 7
Looper
Ted
Prometheus

Carlos Megía

Grupo 7
Blancanieves
Warrior
Looper
Moonrise Kingdom

Moonrise Kingdom
Ruby Sparks
En la casa
La parte de los ángeles
Blancanieves

Néstor Rubio

Argo
Blancanieves
Prometheus
Looper
Ted

Maria Pascual

Intocable
Looper
Lo imposible
Blancanieves
Prometheus

Carlos Curiel

Los Vengadores
Django Desencadenado
Grupo 7
The Dark Knight Rises
Prometheus

Fernando Llamazares

Amor
Django Desencadenado
Argo
Blancanieves
El lado bueno de las cosas

Ángela Rodríguez-Madridejos

Moonrise Kingdom
Django Desencadenado
Blancanieves
Lo imposible
El lado bueno de las cosas

Jon Nieve

Django Desencadenado
Argo
The Dark Knight Rises
Intocable
Ted


LAS GANADORAS

1.– BLANCANIEVES (Pablo Berger) – 7 votos



2.- DJANGO DESENCADENADO (Quentin Tarantino) - 5 votos



3.- GRUPO 7 (Alberto Rodríguez)- 4 votos



4.- PROMETHEUS (Ridley Scott)- 4 votos



5.- LOOPER (Rian Johnson) - 4 votos


martes, 12 de marzo de 2013

Los amantes pasajeros (2013)

Ábreme pista



El inigualable (gracias a Dios) Carlos Areces, actor sin par, destinado a esculpir su pavidez chanante en la historia del cine español, da con el registro ideal para abanderar Los amantes pasajeros. Una comedia luminosa y colorida, llena de tics nerviosos e impulsos irrefrenables de libido, que fuerza los límites de lo grotesco.

Pese a que parece llevar la palabra fracaso tatuada en la frente, Los amantes pasajeros tiene lo que le faltaba a La piel que habito. La pasión. Esta película es un acto de amor de un hombre a sí mismo. Y como acto de amor, Los amantes pasajeros es algo bellísimo. Almodóvar parece no tener miedo a desprenderse del prestigio crítico internacional que le ha acompañado en sus tragedias de las últimas dos décadas. Como dice la canción emblema del film (desenvuelta en una coreografía hilarante), estamos a punto de perder el control y creemos que nos gusta.

El cineasta manchego encuentra una espiral hitchcockiana en una turbina del avión. Este no es el mismo hombre que escribió y dirigió Mujeres al borde de un ataque de nervios, lo que entonces le salía natural ahora le sale impostado. Los amantes pasajeros reúne todo lo que los detractores de Almodóvar odian de su cine. Una provocación de un provocador escandaloso. A lo mejor es la manera que tiene el director de La piel que habito de tomar el pulso a su audiencia. ¿Seguimos despiertos? Y sí. Lo estamos. Y con ganas de más.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Lo mejor del 2012

10.- Holy Motors (Leos Carax) 



Holy Motors podría venir a definirse como una estupenda francesada estrenada en Cannes. Léos Carax, máximo responsable de esta obra, trabaja con un material de alto riesgo en el que valentía y libertad son algo más que simples sustantivos. La confianza en sí mismo, su seguridad y su orgullo le permiten componer un trabajo de escapismo críptico y loco.

9.- El Hobbit (Peter Jackson) 




La vuelta de Peter Jackson a la Tierra Media se erige en un monumento a la manera de contar viejas historias de héroes y mitos. (...) Jackson ha depurado su tiempo narrativo, moldeando una película sin baches ni altibajos rítmicos. Todo forma parte de un mismo regocijo frenético y que parece sin fin. La aventura queda suspendida en nuestra imaginación para vivir en ella el suspiro del alto en el camino. 

8.- Ted (Seth MacFarlane)



El trabajo de Mila Kunis en sus películas es siempre tan natural y sincero que hace que sus compañeros se sientan cómodos dándole réplica. (...) La primera película de Seth MacFarlane es una comedia romántica que maneja un ritmo muy regular de carcajadas y hace verosímil a un personaje increíble, un oso de peluche que cobra vida y anima el cotarro. El humor corrosivo de MacFarlane, cimentado por encima de todo en una agresividad divertidísima hacia la cultura pop, no destiñe ni pierde fuerza en ningún momento de la película.

7.- Argo (Ben Affleck)


Los yanquis tienen la industria más poderosa de cine del mundo. Eso es indiscutible. Y sí, puede que la usen con fines patrióticos y políticos, pero  también es indiscutible que películas como Argo funcionan con una precisión impecable. Alcanza una recreación de los años 70 preciosa (a cargo del operador Rodrigo Prieto) y lleva el impacto de su humor y su tensión al máximo.

6.- Rec 3 (Paco Plaza) 



Una película pequeña de ambición, corta de duración y modesta de presupuesto, REC 3 explota una alegría incontenible, al tiempo que dilapida y bate todo lo que se pone por delante. (...) Es una película para ir al cine a disfrutar, para meter la cabeza dentro del cubo de palomitas y seguir gritando. Y seguir cantando. Gavilán o paloma. Eloise. Un vestido de novia y una motosierra. Horror cañí que nos regala durante 80 minutos una tregua de sincera felicidad.

5.- Prometheus (Ridley Scott) 



El esperado regreso de Scott a la ciencia ficción, nos devuelve al realizador británico en su trabajo más inspirado y espectacular en años. Una propuesta muy interesante en la que el eco de 2001 se hace evidente cuando un tibio Michael Fassbender da vida a una proyección androide gemela de Hal 9000. (...) Elegante trabajo de música, cámara y edición. Invadida por presencias inquietantes, el terror y la emoción de un misterio que no alcanzaremos a comprender.

4 – Looper (Rian Johnson) 


La máquina del tiempo como solución última para vivir la pasión irreconciliable de volver a descubrirse. Disparando cartuchos de sal se conocen Joe y Sara. Y aunque aún no lo sabe, Joe sería capaz de (re)inventar la máquina del tiempo para volver a reunirse con Ella. Para esconderse en su cobertizo. Para salvarla de sí mismo. (...) Looper es un auténtico éxito para una época necesitada de fenómenos de culto.

3 – Moonrise Kingdom (Wes Anderson) 


Un niño scout se fuga de su campamento para enamorarse de una Lana del Rey de doce años. (...) Anderson vuelve a la imagen real. Aunque lo hace más cartoon que nunca, desde los planos que sueñan con ser viñetas hasta los personajes retratados en caricaturas que dan brincos solo posibles en un mundo dibujado. (...) Moonrise Kingdom es una oda brillante a una personalísima manera de filmar, a la vez que se presenta como una oportunidad única para llevar a Wes Anderson al lugar que se merece, a  una cima mágica y deliciosa del cine.

2 – Django desencadenado (Quentin Tarantino)


Como un caballo desbocado llegando a meta, Quentin Tarantino estrena su Django desencadenado, una nueva aventura épica donde se dan cita amor, venganza, revisionismo histórico y, por encima de todo, entusiasmo. Tarantino repite apoyándose en el glorioso actor austriaco Christoph Waltz para vertebrar su película, pero quien desborda por la banda en esta ocasión es Leonardo DiCaprio, en la interpretación más genial que le hayamos visto. DiCaprio es el grimoso dueño de la plantación Candyland en Missisipi, y el dragón que custodia a la princesa en su castillo. El trabajo de luz de Robert Richardson, el guión del propio Tarantino y el repertorio musical son alicientes muy estimulantes para un western extraordinario.
 


1 – The Master (Paul Thomas Anderson)


En un momento del film, Phoenix se somete a una extraña sesión de hipnosis en la que viaja a través del tiempo y se desmorona una y otra vez delante de la cámara, como un animal que no entiende que esto es sólo una película. (...) Como todas las grandes películas, y ésta sin duda lo es, The Master nos habla sobre lo terrible que es estar solo. Es una película capaz de hacernos creer de nuevo que la Tierra es plana y que comunicarnos, tocarnos y estar juntos será el socorro último para nuestros miedos. 

sábado, 16 de febrero de 2013

Vuestras películas del 2012

Llega la temporada de premios, y en vista de que ni los Goya, ni los Oscar dejarán a nadie satisfecho, pronto habrá que hacer recuento de los mejores títulos que nos dejó el año 2012 y me gustaría invitar a la gente que se pasa por Pingüinos con frecuencia a dejar una relación de las películas que más han gustado este año (pienso por ejemplo en 5), porque las mías las conocéis de sobra. Me las dejáis aquí en comentarios y luego las convertiré en post. Gracias

jueves, 7 de febrero de 2013

Zero Dark Thirty (2012)

Un desafío complicado y una película vibrante


Después de recibir el apoyo de la Academia norteamericana con The Hurt Locker (2008), la directora Kathryn Bigelow afronta su nueva situación de prestigio con un desafío complicado, abordar la investigación de busca y captura del terrorista Osama Bin Laden. Una operación delicada pues fue llevada con una buena dosis de secretismo y hace referencia a un pasado muy reciente. 

Hay que matizar que cuando Bigelow comenzó con la producción de esta película, la noticia del asalto a la residencia de Bin Laden aún estaba por ocurrir. Es decir, en un principio Zero Dark Thirty iba a ser la historia de una obsesión sin resolver, sin clímax final. Sin embargo, los acontecimientos reales cambiaron el rumbo del relato. Y esa escena del asalto recuerda a las secuencias de acción de Aliens (Cameron, 1986), aquella película que casualmente dirigió el marido de Bigelow.

Después de 150 minutos vibrantes de intriga y acción, Zero Dark Thirty se desmarca con un plano final difícil de predecir. En él, el rostro de Jessica Chastain - dando vida a Maya, el personaje que vertebra toda la investigación, subida a un avión que no sabemos dónde podría llevarla (entendemos que completada con éxito su misión, quizá querría volver a casa)-, se empapa de lágrimas. ¿Alivio, felicidad, angustia, miedo?

Una imagen muy parecida sucede en la segunda temporada de Homeland, la serie de televisión de Showtime, con la que Zero Dark Thirty guarda muchos puntos en común. Aunque a diferencia de la película de Bigelow, Homeland no pretende hacer Historia. Zero Dark Thirty tiene un hándicap insalvable. Es una película y jamás se despega de esa condición. Podemos discutir en términos de cómo está tratada la ficción, pero no cabe duda de que se trata de una ficción. Basada en acontecimientos reales y con inquietud realista, sí, pero ficción. La pregunta que surge entonces es necesaria, ¿puede una película funcionar como documento histórico? 

Maya, el personaje central de Zero Dark Thirty, aspira a reflejar el espíritu de los Estados Unidos y todo aquello que les ha llevado a ser la primera potencia del mundo, tal y como muestra una de las escenas del film, en la que vemos como la sombra de Maya se proyecta sobre una bandera estadounidense en un despacho de la CIA. Maya es talentosa, insobornable, trabajadora y jamás se rinde. Difícil reto para Jessica Chastain, que aunque cumple con un trabajo solvente, no puede ocultar que el personaje ha sido dibujado con brocha gorda, de manera tosca y poco sutil.

Otro de los hechos sorprendentes de la película es que Maya no se mueve exclusivamente por motivos profesionales, también hay un factor venganza que deja patente en varias conversaciones con sus compañeros. Además Maya es retratada como una mujer adicta al trabajo, sin familia o amigos, y en ningún momento se nos muestra su hogar. Quizá con su misión completada, ya no haya un hogar al que regresar, y de ahí el desamparo y las lágrimas del plano final. 



jueves, 24 de enero de 2013

The Master (2012)

Tú me perteneces


En tiempos de crisis la fe es algo valioso e incómodo al mismo tiempo. Si el año pasado El árbol de la vida (la película más trascendental, en todos los sentidos, que ha ocurrido en mucho tiempo) nos invitaba a Creer, este año The Master nos desafía a todo lo contrario, nos desafía a No creer.

Desde hace siglos sabemos que la Tierra es redonda. No porque lo hayamos comprobado, sino porque nos fiamos de quien lo dice. Aun así seguimos llamando planeta a la Tierra. No sé de qué nos sorprendemos. En un principio el lenguaje no buscaba calmar la sed de comunicación, sino convertirse en el estúpido invento de los hombres que creyeron que aquello a lo que podían dar nombre era aquello que podían poseer. ¿Puede alguien al escribir sobre una película reclamar por derecho una parte de esta, o al menos sentirla como suya?

La sexta película de Paul Thomas Anderson, The Master, es una obra perversa con sus espectadores, es antipática, difícil y arisca. No está dispuesta a hacer concisiones de ninguna clase. Como tampoco es sencilla la transformación de Joaquin Phoenix en Freddie Quell, un marine consumido por el alcohol, encorvado, desquiciado tras su participación en la Segunda Guerra Mundial, que acaba embelesado por la figura (imposible de atrapar, Philip Seymour Hoffman) de Lancaster Dodd, ideólogo y líder espiritual de La Causa, una organización religiosa para la que Anderson se inspiró en la Iglesia de la Cienciología. 

Phoenix jamás podrá recuperarse de la experiencia de The Master. Su rostro parece esculpido por todo lo terrible y devastador que le ha ocurrido a los hombres desde que son hombres. Por momentos triste, ilusionado, crucificado y ansioso. En un momento del film, se somete a una extraña sesión de hipnosis (que bien parece un interrogatorio) en el que viaja a través del tiempo y se desmorona una y otra vez delante de la cámara, como un animal que no entiende que esto es sólo una película. En The Master no hay lugar para sermones, se abre una ventana enorme al juicio personal del espectador.


El  último trabajo de Anderson no es una película sobre el origen de la Cienciología. Como todas las grandes películas, y ésta sin duda lo es, The Master nos habla sobre lo terrible que es estar solo. Es una película capaz de hacernos creer de nuevo que la Tierra es plana y que comunicarnos, tocarnos y estar juntos será el socorro último para nuestros miedos.

martes, 15 de enero de 2013

Amor (2012)

La cámara de Haneke


En su texto sobre la película Amor (Haneke, 2012) el genial Jordi Costa escribe en su columna habitual de El País lo siguiente: 
"La posición de la cámara de Haneke logra no solo hacer inteligible la arquitectura del confortable piso donde vive el matrimonio protagonista —dos ancianos profesores de música—, sino también extraer todo el potencial dinámico y narrativo del movimiento de sus personajes sobre ese espacio."
Sinceramente creo que el bueno de Costa no puede estar más equivocado en este aspecto. Michael Haneke demuestra de nuevo, en Amor, su fórmula de prestigio. Una historia sobre lo triste, lo desgraciado, lo perverso y lo penoso de la vida encarnado en un matrimonio de ancianos que sufren los síntomas más terribles de la vejez. 

Pero en esa fórmula desgarradora -en clave cargante- falta transformar un buen escenario, un notable trabajo de luz y una pareja de intérpretes sensacionales en un soberbio ejercicio de cine. Y ahí es dónde creo que Haneke fracasa. El austriaco es un cineasta que apenas saca rendimiento de la cámara en Amor, filma la película como si se tratara de una obra teatral, en la que parece que el único cometido de la cámara es no molestar a sus actores. No encuentro señales de vida en esta Palma de Oro.


viernes, 11 de enero de 2013

Los Miserables (2012)

¿La película amable del año?


Con la contratación del realizador inglés Tom Hooper, un director eficaz y académico, y de la dupla de intérpretes Hugh Jackman y Russell Crowe, dos actores muy queridos por el público, todo parecía apuntar a que la adaptación al cine de Los Miserables se convertiría en la película amable de la temporada. Nada más lejos de la realidad, pues Los Miserables resulta ser una película extraña e irritante.

Hooper es un director muy cuidadoso con el gesto en primer plano, pero muy poco interesado en construir interesantes set pieces de acción. Por eso la primera mitad de la película, que recoge los anhelos y los motivos que mueven a los personajes, es íntima y personal, y sin embargo la segunda mitad, en la que se desarrolla toda la acción, se vuelve pesada y pierde mucha fuerza.

Quizá el mayor estímulo que ofrece el film, además de presenciar el esfuerzo encomiable de los actores, está en descubrir la manera en que el realizador británico adapta una obra tan grandilocuente y excesiva, uno de los musicales más aclamados de la historia, a los recursos de puesta en cuadro tan particulares (e íntimos) que ya aplicó a su anterior película, y gran aval como director, El discurso del Rey.

El empleo de lentes gran angular que distorsionan la imagen, los movimientos de cámara acrobáticos que enfatizan el estado de ánimo de los protagonistas, los primeros planos (como ese largo primer plano sostenido sobre el rostro de Anne Hathaway cantando I Dreamed a Dream, sin duda el momento cumbre de la película a todos los niveles, tanto emocional como técnico). Para poder llevar a cabo estos primeros planos Hooper se ha visto obligado a suprimir el play-back y sustituirlo por voz en directo, algo sin precedentes en una producción de estas características. 

Como resultado, Los Miserables es un musical extraño (sin apenas diálogos, ninguno relevante) y una película irritante, muy poco satisfactoria en sentido dramático.

El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...