sábado, 21 de junio de 2014

Ocho apellidos vascos (2014)

¿En serio vamos a hablar de esta película?


¿En serio? ¿Ahora? Sí, vamos a hablar de Ocho apellidos vascos. Y además vamos a suponer que nadie sabe que existe esta película. 

Cuando haces una película sobre un tío y una tía que se llevan a rabiar hasta que acaban por enamorarse sabes que no estás inventando el cine. Cuando haces una película sobre estereotipos vascos y andaluces con Dani Rovira y Clara Lago de protagonistas sabes que no tienes ni idea de lo que va a ser de tu carrera después de esto.

Así que decides contratar a Carmen Machi y Karra Elejalde por aquello de salvar los muebles. Pero llega un momento en que es demasiado tarde y te das cuenta de que Elejalde no está ahí para salvar los muebles sino para achicar agua como un Dios, que Rovira ya no es Dani Rovira sino Dani Rovira (léase con aspaviento de grandeza), y que los chistes malos solo son malos si piensas que son malos.

Pero entonces, ¿Ocho apellidos vascos es un peliculón? ¡Qué preguntas haces! Pues por supuesto que no. A no ser que por peliculón entiendas una película que funciona a la perfección, con la que te ríes un rato y en la que no sobra nada. En ese caso, sí es un peliculón.

Que el acento vasco es muy gracioso tampoco lo vamos a descubrir ahora. Pero si me preguntas a mí, te diré que lo mismo da uno de Sevilla que uno de Bilbao, que donde de verdad se juegan las grandes batallas es cuando se juntan yerno y suegro. Y si te apellidas Clemente... pues hombre, ayuda.



sábado, 8 de marzo de 2014

Lo mejor del 2013

10.- Solo Dios perdona (Nicolas Winding Refn)


Lo mejor del 2013 abre con la película más odiada del año, la que destroza las expectativas del espectador y la que pone a prueba sus nervios y su capacidad de sorpresa. (...) Ryan Gosling poniendo cara de Ryan Gosling, música de sintetizadores, luces de neón, decorados kitsch, un trabajo de iluminación maravilloso (Kubrick, ¡principiante!), las calles de Bangkok…, ésta es una gran película. Como la mezcla de Cedric Gervais y Lana del Rey en Summertime Sadness. Exótica, bakala y solemne.

9.- Gravity (Alfonso Cuarón)

Esa gran película que yo no soporto. Personalmente me parece que hace aguas por todos lados. El guión es pésimo, Bullock y Clooney están horribles y la música es insoportable. A pesar de todo eso, Alfonso Cuarón ha armado un equipo técnico brillante y Emmanuel Lubezki filma con su gracia habitual para elevar Gravity a la categoría de espectáculo visual. Seguiremos hablando de esta película porque ya forma parte de la Historia.

8.- El gran Gatsby (Baz Luhrmann)



Profanar a Winehouse e inmortalizar a Lana del Rey. (...) Quizá en otro mundo, o en este mismo si todos volviéramos a nacer, un hombre como Baz Luhrmann sería venerado y admirado como un artista valiente que no teme ni a los grandes proyectos ni a las ideas grandiosas. Luhrmann dirige El gran Gatsby con su particular estilo recargado, kitsch, y anacrónico, arriesgando su otra mejilla a solo un palmo del ridículo. De ahí que esta película sea tan emocionante.

7.- 12 años de esclavitud (Steve McQueen)


El salto al trabajo de producción de Brad Pitt le está sentando de miedo a la industria de Hollywood, que este año ha sabido recompensárselo con un Oscar. El cineasta británico Steve McQueen ha conseguido triunfar en una industria conservadora y poco abierta a los cambios con 12 años de esclavitud y lo ha hecho sin renunciar a su estilo personal y metiendo el dedo en la herida del pasado más vergonzoso y oscuro de los Estados Unidos, la esclavitud. Cruda y desoladora, como Hunger y Shame, y con un trabajo encomiable de Chiwetel Ejiofor. Qué angustia da verle ponerse en la piel de Solomon Northup. Solo con asistir a esta película deberían convalidar la asignatura de Sufrimiento en las escuelas de interpretación. ¿Académica? ¡Por Dios, no! Vuelve a verla.

6.- La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche)

Las actrices Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux están absolutamente asombrosas. No hay con qué medir sus actuaciones porque no parecen eso, actuaciones. Ellas hacen de esta película un espectáculo doloroso. El resultado final silencia la polémica. Puede que La vida de Adèle se beneficie de la controversia que ha despertado, pero su éxito es fruto de una combinación de talentos indiscutibles que se han aliado mágicamente para componer una obra muy importante, en la que los diálogos, las situaciones y los personajes surgen naturales, espontáneos, y te absorben dentro de ella.

5.- La gran belleza (Paolo Sorrentino)


Jep Gambardella estaba destinado a la sensibilidad. Por eso de niño le encantaba el olor de las casas de viejos. La película de Sorrentino produce los sentimientos más encontrados del año, pero que nadie se asuste por todo lo pretenciosa y voluptuosa que es. Tiene una arrogancia que a veces desespera pero a la vez es tan misteriosa, enigmática y bella que parece destinada a perdurar en la memoria. Gambardella ya tiene el poder de hacer fracasar las fiestas. Estamos en sus manos.


4.- El lobo de Wall Street (Martin Scorsese)

El estilo, el sello del papá de Uno de los nuestros o Casino, está aquí y es inconfundible, pero es en el registro donde Scorsese se ha jugado el tipo. En los momentos de comedia delirante y paródica, es donde El lobo de Wall Street encuentra el conejo de su chistera, la genialidad. En una escena de la película Belfort fuma crack por primera vez junto a su vecino, y en adelante socio, Donnie Azoff. Leonardo DiCaprio y Jonah Hill, respectivamente, están demenciales en este momento con sus alaridos, sus ruiditos, sus chillidos y sus miradas alucinadas. (...) Qué placer tan grande produce esta escena, y toda la película.


3.- Stoker (Park Chan-Wook)



Una película única. Ni siquiera quienes claman al cielo por lo trillado de su guión (con un tercer acto que fulmina el misterio) serán capaces de callar este torrente de cine (imágenes y sonidos) sensual y exuberante. No sé a qué demonios podemos llamar obra maestra pero Stoker abre el apetito de algo insospechado e hipnótico, que uno desearía no acabara nunca. Tiene el sello de un sueño húmedo o de una pesadilla azul.



2.- Her (Spike Jonze)


Theodore está perdido en su mudanza como lo estaban Charlotte y Bob en Lost in Translation. La diferencia es que, al contrario que en la película de Coppola, en la que los protagonistas visitan Japón, el viaje de Theodore es hacia dentro. Huyendo de la memoria de su ex mujer, a la que todavía ama y jamás dejará de hacerlo. Joaquin Phoenix está tierno y sensacional. Frente a él: Scarlett Johansson, que realiza una interpretación histórica, dando vida solo con su voz a algo inerte, destinado (¡oh!) a enamorarse. Ellos son Theodore y Samantha, o lo que es lo mismo, un hipster romántico que escucha a Arcade Fire y un Sistema Operativo que sueña con enamorarse. Her es divertida y triste a la vez, te hace reír y te pone el nudo en la garganta, emocionados por descubrirnos a nosotros mismos en una pantalla blanca y un par de altavoces.

1.- Antes del anochecer (Richard Linklater)


Empezó una noche en Viena. Ethan Hawke y Julie Delpy reescribiendo la historia del cine romántico. Y aquí siguen. ¿Qué demonios es actuar? ¿Qué demonios es amar? En esta obra maestra encontraremos muchas preguntas y alguna respuesta, para el que la quiera encontrar.

Antes del anochecer no es un artificio, y no tengo nada en contra de los artificios. Los hay maravillosos y los hay detestables. (...) Pero Antes del anochecer no es un artificio diseñado para el entretenimiento o el alucine. Es otra cosa. Y esta cosa es algo extraño de definir y de dar nombre. Llamémosle película, cine, obra maestra, o sencillamente un ensamble de imágenes y sonidos dentro de una lata. Sea lo que sea, esto rasga algo doloroso y honesto, algo verdaderamente auténtico y desnudo.

lunes, 3 de marzo de 2014

Votaciones 2013




Otro año más gracias a todos los que os pasáis un rato por el blog a discutir sobre las películas que nos gustan. Mis mejores expertos de cine han votado y estas son sus películas favoritas del año. La ganadora del 2013 ha sido Gravity, el último trabajo de Alfonso Cuarón. Esta misión espacial de Sandra Bullock y George Clooney es un logro visual y técnico, probablemente sin precedentes, y así se lo habéis reconocido.

Alfonso
http://eldardodelapalabra.blogspot.com/

El último concierto
La vida de Adèle
La mejor oferta
Gravity
Pacific Rim

Manuel Garrote
http://elcaballlerodelatristefigura.blogspot.com/

Antes del anochecer

Coherence
La gran familia española
Gravity
Capitán Phillips 

Álvaro Tercero

Stoker

La caza 
Gravity 
La vida de Adèle
Prisioneros

Ángela Rodríguez


La vida secreta de Walter Mitty

Antes del anochecer
Resacón 3
Mamá
Stoker

Luis Carlos

El lobo de Wall Street
Stoker
Nebraska
Rush
Una cuestión de tiempo

Maria Pascual

Una cuestión de tiempo
Stoker
Rush
La gran familia española
Gru 2

Néstor Rubio

Gravity
Agosto
Her
El lobo de Wall Street
Nebraska

Ana Valiente

La vida de Adèle La caza Nebraska 12 años esclavitud Lobo de Wall Street

Carlos Megía

Mud
La caza
Gravity
Star Trek
Zero Dark Thirty

Isa Cassady

El lobo de Wall Street
Gravity
La vida de Adèle
Behind the Candelabra
Stoker

Carlos Curiel

El lobo de Wall Street
Capitán Phillips
Turbo
The Conjuring
Una cuestión de tiempo

Las ganadoras:

1.- Gravity (Alfonso Cuarón) 6 votos




2.- El lobo de Wall Street (Martin Scorsese) 5 votos





3.- Stoker (Park Chan-wook) 5 votos



4.- La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche) 4 votos




5.- Nebraska (Alexander Payne) 3 votos



sábado, 8 de febrero de 2014

El lobo de Wall Street (2013)

¡Yo le vendo una estufa a un esquimal!


Diez años en la vida de Jordan Belfort dan para mucho. A Belfort le dio para levantar un imperio, amasar una fortuna bestial, beber, divorciarse de su mujer, fumar, volver a casarse, entrar en la cárcel, y sobre todo, pasárselo en grande. A Scorsese le ha dado para sofocar su instinto irrefrenable por hacer cine glorioso. Un señor de 71 años liberado de prejuicios dando una pirueta mortal de 179 minutos (el metraje más largo que ha estrenado Scorsese en cine).

La película retrata a Jordan Belfort, un broker de bolsa montado en un cohete hacia el éxito que acaba por darse de bruces contra el muro que levanta el tiempo. Martin Scorsese pisa terreno seguro, lo suyo son las historias de ascenso y caída de hombres ambiciosos, adictos a todo lo fumable. El dinero, en lo alto de la lista, por supuesto.

El estilo, el sello del papá de Uno de los nuestros o Casino, está aquí y es inconfundible, pero es en el registro donde Scorsese se ha jugado el tipo. En los momentos de comedia delirante y paródica, es donde El lobo de Wall Street encuentra el conejo de su chistera, la genialidad. En una escena de la película Belfort fuma crack por primera vez junto a su vecino, y en adelante socio, Donnie Azoff. Leonardo DiCaprio y Jonah Hill, respectivamente, están demenciales en este momento con sus alaridos, sus ruiditos, sus chillidos y sus miradas alucinadas. 

Qué placer tan grande produce esta escena, y toda la película. Probablemente habrá quien la deteste: la duración de su metraje desatará algún que otro síndrome de clase turista, y la escalada hedonista de Belfort levantará ampollas entre los amantes de las discusiones ético-morales. Es lo que tienen los saltos mortales, por muy bien que entres en el agua, siempre salpicas. 



martes, 28 de enero de 2014

Inside Llewyn Davis (2013)

Demasiado gris

'What are you doing?' Llewyn Davis lee esta frase tallada a mano en la puerta de un retrete en una estación de servicio. Las películas de Ethan y Joel Coen siempre han buscado un punto de existencialismo por el que quebrarse y partirse en otra película, en algo misterioso, intrigante e inabarcable. Eso le ocurría a Barton Fink, a El gran Lebowski, o a Un tipo serio. Retratos concisos y detallados de personajes, con brochazos de humor como canto al fracasado, que de golpe y porrazo se transformaban en odas al existencialismo de bar de carretera.
Demasiado gris. Mi problema con Llewyn Davis es que los Coen se esfuerzan más en que su nueva película parezca gris que en que sea realmente gris. Si amas las road-movies fusionadas con comedias-tristes y sientes el folk americano de los años 60 como tu estilo de vida, Inside Llewyn Davis es tu película.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Blue Jasmine (2013)

Irritante y angustiosa



Blue Jasmine se puede despachar con la misma mirada abatida, cansada y llena de rabia que Cate Blanchett pasea a lo largo y ancho del último estreno en cartelera de Woody Allen. El neoyorkino está agotado de sí mismo, Blue Jasmine es plana y predecible. La sorpresa está en comprobar cómo Allen ha sido capaz de hacer una película tan irritante y angustiosa, en la que poco o nada parece auténtico.


jueves, 21 de noviembre de 2013

La vida de Adèle (2013)

La salsa de tomate


La vida de Adèle ha causado una gran conmoción crítica allá donde se ha estrenado. Ahora se exhibe en las salas de España con muchas etiquetas. Etiquetas que ciñen y que aprietan. Un film francés, de amor lésbico, Palma de Oro en Cannes, polémico y controvertido. Y como si a este fuego le hiciese falta más leña, tiene una escena de sexo, en la que todo se ve, de diez minutos de duración.

Siendo una película que filma muy de cerca a la protagonista, sorprendentemente, en esa escena de sexo tan comentada, el director Abdellatif Kechiche separa la cámara y rueda muchos planos generales. Esa decisión resta intensidad al encuentro, lo hace menos erótico, pero más espectacular, pues no hay por donde hacer trampa. Las chicas trabajaron con unas prótesis que reproducían sus genitales pero la escena en cuestión está tan al límite de la pornografía que el director y las actrices están enfrascados en una pelea pública que amenaza con llegar a los tribunales. Según han afirmado Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, el método de Kechiche fue demasiado autoritario, incluso violento.

En la película, vivimos tan pegados a Adèle (Adèle Exarchopoulos) –a su boca, a su cuello, a sus caderas, a sus piernas– que sufrimos con ella una epopeya vital y amorosa que arranca desde la temprana confusión sexual, y que después da paso a un deseo carnal adolescente hacia una mujer unos años más mayor que ella –Emma (Léa Seydoux)–, con quien descubre el sexo lésbico y el romance obsesivo. En la segunda mitad la cinta aborda los conflictos de la vida en pareja y la separación de un ser al que aún se ama locamente. Anunciar La vida de Adèle como la mejor película que se ha hecho sobre el amor lésbico sería faltarle al respeto. Es una gran película sobre el amor. Punto. Sin apellidos.

Las actrices Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux están absolutamente asombrosas. No hay con qué medir sus actuaciones porque no parecen eso, actuaciones. Ellas hacen de esta película un espectáculo doloroso. El resultado final silencia la polémica. Puede que La vida de Adèle se beneficie de la controversia que ha despertado, pero su éxito es fruto de una combinación de talentos indiscutibles que se han aliado mágicamente para componer una obra muy importante, en la que los diálogos, las situaciones y los personajes surgen naturales, espontáneos, y te absorben dentro de ella.

Desde aquí, una propuesta íntima al espectador de ésta película. Juegue a adivinar qué papel tiene la salsa de tomate en La vida de Adèle. No sé si es la ansiosa manera de comer de Adèle Exarchopoulos o lo obscena que es la cámara acechando su boca manchada, pero puede que en la salsa de tomate esté la respuesta a los misterios y dilemas de esta película.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Solo Dios perdona (2013)

Mira mamá, ¡sin manos!


Si te gustó Drive, olvídate de ella. Esto es otra cosa. Sólo Dios perdona es fascinante, sensual y muy bestia. A su lado, Drive parece un rebaño de cabras cruzando la carretera. En su sencillez –la trama es simple y nada inteligente– encuentra algo abstracto. Un remanso de sosiego, espiritualidad y misticismo. Un ritual de cine misterioso y onírico que por momentos toca con la punta de los dedos a Lynch. La crítica española ha sido muy tiesa con la nueva película de Winding Refn.

Se ha dicho de ella que está vacía de significado y hueca de sentido. Lo que ocurre es que es una obra autoconsciente de saberse maldita, prefabricada. Es decir, es una falsa obra maldita. Lo que no quiere decir que sea mala. Por ese camino ha perdido parte de su encanto, cierto, pero su contundencia se mantiene intacta. Es enfermiza y bellísima, no paga peajes para contentar a ningún espectador, probablemente porque Ryan Gosling ya garantiza un resultado notable en taquilla.

Hace años que me propuse defender y vocear el cine que no entiende de esquemas ni de actos, que no sigue patrones ni reglas, que no lee manuales de realización. Viendo y escuchando Sólo Dios perdona entras en un mundo en el que no puedes apostar qué viene a continuación, un mundo en el que no puedes adivinar por dónde vendrá el final. Refn cultiva la sorpresa y le ha salido una película única y mágica.




Ryan Gosling poniendo cara de Ryan Gosling, música de sintetizadores, luces de neón, decorados kitsch, un trabajo de iluminación maravilloso (Kubrick, ¡principiante!), las calles de Bangkok…, ésta es una gran película. Como la mezcla Cedric Gervais & Lana del Rey en Summertime Sadness. Exótica, bakala y solemne.

martes, 8 de octubre de 2013

Gravity (2013)

Proeza visual


Hay algo emocionante en ver una cosa por primera vez, en descubrirla. Los primeros minutos de esta película (no pocos) están rodados sin un solo corte y con la cámara flotante en constante movimiento de Emmanuel Lubezki. Ya pudimos disfrutar de este efecto en El árbol de la vida, pero aquí adquiere un nuevo sentido al imaginar la cámara en un espacio (ficticio) de gravedad cero.

Alfonso Cuarón, máximo responsable de la película, podía haber convertido Gravity en un ejercicio radical, museístico o circense (táchese lo que peor suene), prolongando esta toma sin cortes hasta los créditos finales. En esa película paralela soñada, viviríamos la experiencia de Ryan Stone, una ingeniera en su primera misión espacial, y Matt Kowalsky, un veterano astronauta, ambos trabajando desde el telescopio espacial Hubble en un día normal y rutinario. Simple.

Sin embargo, volvemos al film de Cuarón, la exigencia comercial exige que la película sea rentable en taquilla (esto es comprensible pues el dinero invertido, 100 millones de dólares, es mucho, y hay que recuperarlo) y lógicamente Gravity debe amoldarse a las reglas que mejor funcionan para la gran mayoría del público que acude a las salas. Esto obliga a Cuarón a cortar la toma y a someter a su protagonista a una yincana de desgracias e infortunios totalmente inverosímil.

Muchas de las tomas de esta película exploran lugares nunca antes visitados en el cine. Gravity tiene todo el derecho del mundo a ser sencillamente un espectáculo visual, el problema viene cuando Cuarón nos lleva con frecuencia a primeros planos prolongados de los actores e incluso a cámaras subjetivas. El cineasta ha emprendido una búsqueda de emociones humanas como el desamparo, la soledad o el miedo, y eso es algo que no encuentro por ninguna parte. Ha fracasado en ese empeño. Quizá porque me cuesta pensar en dos actores que chirríen más que Sandra Bullock y George Clooney en los papeles principales. El resultado es que nada me conecta humanamente a Gravity.


Es una lástima que Cuarón haya atado la emoción de Gravity exclusivamente a su proeza visual. Los que amamos el cine sabemos que éste es un paso fundamental para maravillarnos en futuras noches, sí, pero estábamos impacientes porque Gravity nos desbaratase algo más que las retinas. Queríamos que nos alborotase el cuerpo entero. Y eso, desgraciadamente, no lo ha hecho.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Colesterol bueno

Breaking Bad


Un plato hecho añicos en el suelo. Un hombre encadenado en el sótano. Comienza el descenso a los infiernos de Walter White. Un tipo serio que solo quiere ayudar a su familia. Esta noche nuestra tele está luto. Breaking Bad dice adiós para siempre.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Remember the monsters? (2013)

Escalar montañas


"Escalar montañas". Eso quiere Debra. 96 episodios después, 96 horas frente a una pantalla. En Remember the monsters? hemos visto la mejor hora de Dexter en mucho tiempo. Sin tramas secundarias absurdas, sin apariciones fantasmas de Harry y con menos voz interior de Dexter. Tres decisiones complicadas que en sus últimas temporadas han hecho de Dexter una serie que no encaja en el modelo de pedigrí que tan bien defienden Mad Men o Breaking Bad.

Solo liberándose de esos complejos podemos entender el final de Dexter, Debra Morgan y Hannah McKay, como un acto de sacrificio para cada uno de nuestros protagonistas, que encaja con las expectativas que había generado y que es consecuente con las características habituales de este espectáculo. Una serie entretenidísima que comenzó en el límite de aquello que está siempre a punto de romperse. Y se rompió. Los productores de Showtime fingieron que nada había ocurrido.

No me entiendan mal. Remember the monsters? tiene por supuesto muchas cosas que no me gustan. Primero, me hubiese gustado ver a Hannah McKay jugar un papel más activo en este episodio, Yvonne Strahovsky podría haber demostrado la casta de gran actriz que tiene. Segundo, el giro de guión que acaba con el contratiempo de Debra en el hospital es totalmente innecesario, podían haber llegado a él de una manera más natural, sin engaños.

Y tercero, el último movimiento de cámara (un travelling de acercamiento) acompañado del gesto de C. Hall (mirando a cámara) mastica y entorpece un final muy bello. El rostro de perfil de Dexter, silencioso, condenado en la penumbra de su cabaña. Si estuviésemos viendo un espectáculo sobrio y contenido algunas decisiones hubiesen sido muy diferentes.


Pero hay que celebrar Dexter tal y como fue. Y quedarnos a vivir para siempre en su calurosa ciudad de Miami. O mudarnos con McKay a Argentina, aunque simplemente sea... Argentina.

El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...