martes, 26 de agosto de 2008

The Dark Knight (2008)

Amanece en la ciudad de las sombras

Quien todavía a estas alturas piense que el protagonista de El caballero oscuro es Batman o su (alter)ego Bruce Wayne es que o no ha visto la película, o le ha prestado poquita atención. El verdadero protagonista del quinto largometraje de Christopher Nolan es -sin ninguna duda - el caos. Un caos anárquico, incontrolable y en última instancia primitivo, encarnado en la figura del Joker (extraordinario, por terrorífico Heath Ledger).

Entre los numerosos logros (luego repasados uno a uno) es admirable como director y guionista, Nolan y su hermano Jonathan, mano a mano consiguen que ese caos no se traspase a la narración. De ese modo, cualquier intento de resumir el argumento o configurar una sinopsis se convierte en inútil porque cada uno de los 150 minutos que calza el filme se antoja imprescindible en el entramado, a excepción de una ligera sobrecarga de tecnología puntera en las dos escenas protagonizadas por el sónar de los móviles, que no alcanza para ser un inconveniente.

Hablando de escenas, la primera es toda una declaración de intenciones. La película comienza con el asalto a una entidad financiera, una escena de ejecución perfecta, en la que el Joker desvela una de sus mejores cartas con una frase que resume todo en lo que cree el terrorista: "lo que no te mata, simplemente te hace más... extraño".

La gran novedad del film es que se construye en torno al antagonista relegando al héroe y sus aliados a un segundo plano del que se puede llamar reparto coral. La siguiente afirmación puede tener diferentes lectura, pero al menos una es obvia. Resulta que la mejor adaptación al cine del hombre murciélago es aquella en la que Batman pierde el protagonismo y el guión le convierte en una simple pieza (clave) de la narración. Y cuando la película parece tocar techo, Nolan devuelve a la figura de Batman todo el protagonismo en un brillante final, tan enérgico y ambiguo que bien podría ser punto seguido de camino a la trilogía, o un estupendo cierre para bajar el telón.

El caballero oscuro es además de una de las mejores películas de thriller (de ésas en las que sales sudando), también intriga, suspense y el drama de unos personajes asfixiados. Su referente mas cercano es Heat de Michael Mann, pero si uno mira más atrás, y considerándola como una secuela, El caballero oscuro es a Batman Begins tan entretenida y oscura como El Imperio contraataca lo fue a Star Wars; y tan política y reflexiva como El Padrino II lo fue a The Godfather. Si en el año 2005 Nolan resucitó a Batman en la génesis Batman Begins, en esta segunda entrega lo eleva a categoría de mito.

Christian Bale es el Bruce Wayne más convincente, Michael Caine parece haber nacido para interpretar al entrañable mayordomo Alfred, y sorprende el Harvey Dent de Aaron Eckhart. Gary Oldman está mejor que en la primera. Hasta ahí lo comprensible. Pero qué se puede decir de Heath Ledger con su monstruosa creación del Joker, tan realista que el mismo acabó creyéndola, por todos conocido su trágico final.

En su último trabajo en el cine Ledger convierte una buenísima película en excelente e insuperable. A ello también contribuye la banda sonora de dos maestros James Newton Howard y Hans Zimmer, evocadora y obsesiva, que llena cada rinconcito del film de una negrura sustancial.

No es la mejor película de la historia, tal y como algunos se aventuran a presagiar, pero sí es una obra referencial en su subgénero, el thriller de superhéroes. En definitiva una película que no te debes perder, para ver en pantalla gigante, cuánto más grande mejor. Éxtasis narrativo, un clímax de dos horas y media que tan pronto sobrecoge como excita, que tensa la cuerda de los blockbusters del cine de palomitas, del cine comercial de Hollywood hacia el estilo que marca Christopher Nolan. Un estilo que bien se asemeja al grado máximo de eficacia.


jueves, 7 de agosto de 2008

WALL•E (2008)

La fascinación o nada


Yo soy de los que creen que a día de hoy Pixar es de las pocas cosas seguras que podemos ver en una sala de cine. La seguridad de que acompañar a los mas pequeños al cine se convertirá en todo un placer. Pero entonces es extraño que después de ver una película tan buena como WALL•E invada en el espectador un sentimiento de pesadumbre y una decepción gratuita.

WALL•E vuelve a tener un diseño técnicamente perfecto -ya no es sorpresa-, pero viene inflada por los intelectuales que la elevan a obra mejor que maestra, a obra generacional, que sienta las bases de la animación futura desde el cine mudo de Buster Keaton o el mismo Kubrick (ambos citados por el propio equipo de Disney Pixar) porque esto en manos de un inocente deseoso de cine innovador es una mala arma. Además porque Andrew Stanton (también director de Buscando a Nemo) falla donde no suele fallar Pixar, en el guión.

Uno espera una aventura irresistible y uno encuentra dos encantadores y tiernos robots -sin ninguna duda lo mejor de la película, WALL•E es el personaje más entrañable de la década- que sin mediar palabra llegan a transmitir mejor que cualquier actor de carne, palabra y hueso. Eso es la primera mitad del film, buenísima e innovadora, y fascinante. Pero llegan los gordinflones humanos en la segunda mitad para hacer de WALL•E una cinta floja, repetitiva, impropia de alguien que una década atrás se encargó de Toy Story.

Y según pasan los días crece en la memoria la intensidad del recuerdo de el clásico que Pixar regaló el año pasado, Ratatouille, que basa su encanto en rechazar la innovación a través del nacimiento de un nuevo cine que WALL•E ofrece. Ratatouille nace del gozo del cine bien entendido, del vanguardismo a partir del retorno al clasicismo de Disney de los años 40 y 50.

Para el recuerdo quedan algunas escenas mas devastadoras acerca del futuro próximo del hombre de lo que puedan ser muchas películas adultas, como por ejemplo la hazaña del comandante que da sus primeros pasos; o la primera y definitiva imagen de una ciudad que presume de unos rascacielos que no son mas que enormes montones de basura.


domingo, 3 de agosto de 2008

El Perfume (2006)

El fulgor, la sangre y el Perfume



Adaptación del famoso best-seller de Patrick Süskind, que relata la historia de un joven del siglo XVIII con un extraordinario sentido del olfato, una persona obsesionada y dominada por los olores y la sensación que éstos le producen... Jean Baptiste Grenouille nació en mitad del hedor de los restos de pescado de un mercado, y fue abandonado por su madre en la basura. La autoridad se hizo cargo del bebé, que fue de hospicio en hospicio y sentenció a su madre a la horca. El chico creció en un ambiente hostil; nadie le quería, e incluso sus compañeros intentaron asesinarle, y todo porque había algo que lo hacía diferente: no tenía olor. A cambio, Jean Baptiste poseía un olfato excepcional. A los 20 años, después de trabajar en una curtiduría, consigue trabajar para el perfumero Bandini, que le enseña a destilar esencias. Pero él quería atrapar otros olores: el olor del cristal, del cobre... y, sobre todo, el olor de ciertas mujeres.

Ya la novela desprendía una cierta dosis de sugestividad, que bien se traspasa del papel a la pantalla y es por eso que no se puede considerar fallida El perfume, de Tom Tykwer. Sin entrar en comparaciones con la novela, la película indaga en un campo -el de los olores- que no es común al cine, por lo que no tarda en intrigar al espectador al mismo tiempo que lo atrae con un esencial trabajo de ambientación. La magia dura la primera hora, con una narración, si bien no original (porque ya la hemos visto anteriormente en el cine francés), por lo menos admirable. Como todos sus actores, en especial Ben Whishaw, que debuta con un papel protagonista apoyado en Dustin Hoffman durante esa primera hora.

Pasado el ecuador del film, el misterio se desvanece, lo que era un extraño esperimento de artesanía, gustoso en fotografía y para nada convencional deviene en una película que mantiene un interés desigual y se entrega a las reglas del género. Y llega el final, y cuando esperas la tortura del protagonista, la tortura cambia de manos y cambia de ojos. El espectador es torturado y ve como la que iba a ser una referencia del cine europeo postmoderno se convierte en un juguete inacabado, y lo que es peor, un hermoso juguete maltratado. Un final que aquellos a los que no convence el argumento utilizarán como propósito sobre el que escusarse. Un final que para quien disfrutase la historia es un acto de fe y amor ciego.



lunes, 28 de julio de 2008

Estrenos fresquitos

Como cada año con el calor del verano llegan a los cines las películas más comerciales para disfrute de la familia entera. He aquí algunas recomendaciones para no malgastar el dinero -que seguro no sobra-. Son películas que a pesar de ser estrenadas en una fecha no muy oportuna han llamado la atención de la crítica.


WALL•E - 6 agosto 2008


"Encantadora y visualmente asombrosa historia de animación por ordenador. (...) ingeniosa, conmovedora y divertida (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Claudia Puig: USA Today)
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"Una joya de película en su concepción, ejecución y mensaje." (John Anderson: Washington Post)

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"Los aproximadamente primeros 40 minutos de Wall-E (en los que apenas hay diálogos, y casi no aparecen humanos) es un poema cinematográfico de tanto ingenio y belleza que sus oscuras implicaciones puede que tarden en conseguir penetrar." (A.O. Scott: The New York Times)

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"Es al mismo tiempo una apasionante película de animación, una maravilla visual y una decente historia de ciencia-ficción. (...) El que funcione tan bien sin diálogos hablados es todavía más asombroso (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)." (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

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"Obra Maestra. Eso es todo, en una sola palabra. Wall·e es una obra maestra. Narra su historia con la economía, con poco diálogo, pero no hay duda de lo que está sucediendo. Es como si fuera un film mudo de Buster Keaton mezclado con la maravilla 'Star Wars' y la moral de las mejores fábulas, excepto esta moral que es un imperativa, y uno a los que debemos prestar atención. Es emocional, pero no excesivamente." (Nordling)

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"Esta película es fantástica. Ver las escenas en el trailer no es lo mismo que experimentarlo lo bello que es, en el cine. He llegado a llorar hasta tres veces durante la película. Dos veces se debe a la historia, pero la tercera fue sólo por darme cuenta lo increíblemente hermosa que es la película, sorprendente." (The Abstruse One)

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"Lo que tenemos en Wall-E son 45 minutos de una obra maestra y 50 minutos de titubeo (...) En su momento es intermitentemente trascendente, conmovedora y preciosa... y repetitiva y aburrida. Pero en la memoria las partes flojas se olvidan, y los momentos de pura brillantez, que son únicos, ganan importancia." (Mick LaSalle: San Francisco Chronicle)

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"Sales de WALL-E con una sensación de lo más inusual: la de que acabas de disfrutar de un encuentro con un clásico imperecedero. (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Peter Travers: Rolling Stone)

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"Gracias Pixar, no tengo palabras sin límite hipérbole en relación con su nueva película, la animación de ciencia ficción, cuento de aventura de amor titulado Wall·e. La mejor película que Pixar haya hecho nunca." (John Gholson)

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The Dark Knight - 13 agosto 2008



"Batman ya no es simplemente un cómic. 'The Dark Knight', de Christopher Nolan, es una inquietante película que trasciende sus orígenes, convirtiéndose en una absorbente tragedia. (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

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"En la línea divisoria entre arte e industria, poesía y entretenimiento, 'The Dark Knight' llega más oscuro y más profundo que cualquier otra película de Hollywood sobre adaptaciones de cómic." (Manohla Dargis: The New York Times)

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"Cautivadora segunda entrega de esta atrevida (...) reinvención de la mítica franquicia. Un ambicioso e intenso film épico que satisface ampliamente, y de gran complejidad moral; este es un entretenimiento seriamente profundo" (Justin Chang: Variety)

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"Más allá de la oscuridad. Es tan negra -y tan profusa y tóxica- como la mente de Joker. 'Batman Begins', la película de Nolan del 2005, era un mero juego de manos. Esta es un sinfonía completa." (Richard Corliss: Time)

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"La interpretación de Ledger es monumental, pero 'The Dark Knight' está a su altura. Nolan cimenta su posición como el gran realizador de blockbusters inteligentes... y la batmoto es guay, además. (...) Puntuación: ***** (sobre 5)." (Mark Dinning: Empire)

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"Vela en la pantalla más grande que puedas (IMAX, a poder ser), y experimenta la magia de la mejor dirección, y el placer de ver un joven actor, fallecido demasiado pronto, realizar una interpretación inolvidable." (Moira MacDonald: Seattle Times)

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"The Dark Knight es apenas rutina. (...) te devuelve a la calle con un desorden de estrés post-película. (...) La narración no está formada coherentemente para sacar contrastes hacia un clímax satisfactorio. Es un clímax constante, siempre frenética" (David Denby: The New Yorker)

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"¿Cuándo fue la última vez que viste una película de gran éxito de taquilla que estuviera impecablemente realizada, y que fuera provocadora, audaz e inquietante, al tiempo que fuera todo el rato amena y entretenida?" (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Claudia Puig: USA Today)

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"Absolutamente asombrosa (...) Simplemente maravíllate del modo en que Nolan acerca el entretenimiento pop al arte imperecedero. (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)." (Peter Travers: Rolling Stone)

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"La interpretación de Heath Ledger del Joker es para guardar en los libros. Un hombre sin remordimiento ni moral que, simplemente, quiere ver cómo arde todo a su alrededor (...) Siempre he sentido que Christopher Nolan maneja el ritmo como nadie hoy en día. Llena cada plano con tanto detalle que te das cuenta cuánto está disfrutando la oportunidad de disponer de unos medios tan importantes para contar la historia." (Tim Bisley: Ain´t it cool)

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Vicky Cristina Barcelona - 19 septiembre 2008

“El tándem Javier Bárdem y Penélope Cruz se comen a bocados la pantalla (…) La primera aparición de Bardem y la propuesta que les hace a las apetitosas Vicky y Cristina es demo…(¿ledora?)… No: demo rirse de risa. Un artistazo, un pintor, eso es lo que interpreta Bardem en la película, y sus malas artes son, digamos, el motor de la trama. La relación entre su personaje con cada una de ellas tiene no sólo gracia, sino también chispa, y especialmente con la caída en tromba de Penélope Cruz, a la que aplaudió la sala en pleno en varios momentos de su interpretación, tan extrema (...) «VCB» es, desde luego, ligera, pero con esa ligereza de lo importante, que es tan difícil de conseguir.” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

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"Tan divertida como inteligente, tan conscientemente ligera como maliciosa, un catálogo muy sabio de las cosas que pueden ocurrir en el amor y en el deseo, en los juegos de seducción entre hombres y mujeres, en la batalla entre las apetencias y las conveniencias (…) el auténtico subidón cómico se produce cuando aparece la antigua mujer del chulazo tierno, señora racial y disparatada hasta extremos hilarantes. A partir de ese momento se te olvida lo morbosa que es Scarlett Johansson y la elegante hermosura de Rebecca Hall y sólo tienes ojos y oídos para el sabroso papel que le ha regalado Woody Allen a la aquí espléndida Penélope Cruz. Los combates dialécticos, réplicas y contrarréplicas, el volcánico ni contigo ni sin ti, tienen capacidad para hacer reír al espectador más glaciar. (…) Vicky Cristina Barcelona no es una obra maestra, pero sí una comedia tan vitalista como agradecible.”. " (Carlos Boyero: Diario El Mundo)

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"Woody Allen divierte con su ácida comedia sobre el mundo de la pareja. Inteligente y corrosiva" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)

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jueves, 12 de junio de 2008

Zodiac (2007)

"Hasta las mejores pistas llevan solo a otras pistas"


Es el caso sin resolver por antonomasia. El comportamiento violento y destructivo de un loco que nunca ha sido atrapado; el escurridizo asesino de los mensajes cifrados que aterrorizó a la nación, el Jack el Destripador norteamericano. Se responsabilizó públicamente de 13 víctimas, luego de más, dos docenas más. La policía le atribuyó siete, cinco muertos. Puede que nunca se sepa el auténtico número de muertos. Una cosa es cierta: ese número incluye a los vivos.Basado en la historia real de un asesino en serie que aterrorizó al área de la Bahía de San Francisco y se burló de las autoridades en cuatro jurisdicciones con sus claves y sus cartas durante décadas. Dar caza al cazador se convertiría en una obsesión para cuatro hombres, una obsesión que los convertiría en fantasmas de lo que eran antes, sus vidas construidas y destruidas por el innumerable rastro de pistas del asesino.

Desde que en 1995 David Fincher estrenara, la que aun hoy sigue siendo su mejor aportación al cine, Se7en, no hay estreno en el que su nombre figure que no provoque expectación, como mínimo entre los los aficionados a la gran pantalla. Por eso hablar de Zodiac como una de las películas mas esperadas del año no es aparentemente exagerado. Aparentemente. Desde la óptica del crítico mas sesudo Zodiac da mucho, muchísimo juego, porque es la película menos adornada del fascinante creador, reconocido por él mismo: “Es la película menos adornada que he realizado. Es sólo gente hablando, y es duro hacer comprender a la audiencia que deben prestar atención. […]"

Se han escrito páginas y páginas de las virtudes varias del cineasta aplicadas a su último trabajo. Fincher no da lugar a la improvisación con su milimétrica planificación al detalle, tan minucioso en la exposición cronológica de los hechos y las fechas como respetuoso con el material que se trae entre manos, mérito de James Vanderbilt. Mérito porque ha adaptado un texto complicadísimo que no permite la mas mínima implicación personal en la obra, y encuentra además entre la negruzca ciudad de San Francisco de los años 70 un recoveco de humor, es minimalista pero vital y sirve para que el espectador tenga donde aferrarse y no caer en el mas absoluto desaliento.


Tras las casi tres horas que impone Zodiac (incluida la lectura blanco sobre negro final, mientras suena de fondo el Hurdy Gurdy Man de Donovan) no hay un solo momento para la conmoción, no hay momento para el aplauso. La primera impresión es decepcionante. Es un thriller, sí, pero en las antípodas de Se7en. En los 90 utilizó a dos estrellas del momento, Morgan Freeman y Brad Pitt, aquí sin embargo se ha decantado por un cuarteto de actores de segunda línea, que lejos de pasar desadvertidos forman un reparto coral de muy buen nivel, Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo, Anthony Edwards y un soberbio Downey Jr. La segunda impresión es ya de sorpresa, no se puede negar la valentía de Fincher para enfrentarse a los detractores que lo acusaban de ultramoderno y efecticista.

La mejor victoria del director no es el fiel retrato de la obsesión del protagonista, sino cómo tras un segundo visionado (imprescindible) consigue traspasar esa sensación regresiva, torturadora, obsesiva de -durante los 150 minutos largos que dura el metraje-, compartir la raíz del sufrimiento y de la pasión que ponen cada uno de los personajes que en el fondo son solo partes constituyentes en favor de un todo. El espectador.


jueves, 29 de mayo de 2008

La niebla, de Stephen King (2007)

Lo que la niebla no deja ver



En un pequeño pueblo de Maine, estalla de repente una violenta tormenta que termina tan bruscamente como comenzó. Entonces aparece una espesa niebla que va entrando y atrapando a la gente en sus hogares, supermercados... y va matando a todo aquel que se adentra en su oscuridad.


Como adaptación es mejorable, y más teniendo en cuenta que el adaptado es Stephen King y el adaptador es Frank Darabont (autor de la maravillosamente clásica Cadena Perpetua). Quien haya leído la novela de King -rey del terror- sentirá una decepción no sin justificar. Pero para un desconocedor de la obra del superventas estadounidense, La Niebla es un terror fascinante, por momentos contenido. Tan cercano al cine de serie B y aun conserva la intriga sobrenatural que imprime Night Shyamalan en cada una de sus cintas. Darabont se rodea de un reparto sin estrellas reconocibles, salvo con alguna cara conocida como la de Marcia Gay Harden. Claro que los personajes son predecibles, pero esa debía ser la intención, imitar la tipificación de los estereotipos que se ven en las ya citadas series B. También salen a la luz defectos del director, la impaciencia le impide retener el misterio, y muy pronto muestra lo que la niebla oculta. La plaga de criaturas que descienden a la gran pantalla son de lo más sonrojante.


La sorpresa es cómo una película de ciencia-ficción cercana al terror es capaz de aventurarse en terrenos tan pantanosos del calibre de la naturaleza primitiva del hombre. Y es que lo más peligroso de esa niebla no es lo que oculta sino el efecto cegador que tiene sobre los protagonistas que encerrados en un supermercado -versión actualizada del propio mito de la caverna- se preguntan como niños qué es exactamente el miedo, y qué conocen de él. El final es algo frustrante porque mezcla una sensación esperanzadora con el más caótico desaliento. Se coja por donde se coja, es La niebla un alegato contra la ciencia... y la religión.



miércoles, 14 de mayo de 2008

Antes que el diablo sepa que has muerto (2007)

Lumet y la circunstancia, la codicia rompe el saco



Resultaría sencillo citar todas aquellas películas que han influido en la estructura narrativa de la última obra de Sidney Lumet, y no me refiero a Tarantino (poco o nada tiene que ver su Reservoir Dogs con la presente, diferencias que mas tarde aclararé). Podría hablar de las múltiples virtudes de este Antes que el diablo sepa que has muerto, un elaborado ejercicio de montaje cargado de perspectivismo radical y unas potentes interpretaciones masculinas: la naturalidad innatural en Ethan Hawke, o el monstruo escénico que aguarda en Philip Seymour Hoffman... como también podría hablar de la rehabilitación de Lumet en el género. Pero prefiero obviar el regusto a obraza maestra que deja esta película y encontrar las grietas que le impiden serlo.


1.-La circunstancia no hace al hombre

En la fina línea que separa la persona del personaje, el director queda de un lado lanzando piedras al otro. La persona es la suma del personaje y su circunstancia. La circunstancia por sí sola no hace al personaje, lo determina. He aquí la diferencia con Reservoir Dogs, mientras en el film de Tarantino se utilizan los saltos temporales y la perspectiva para narrar unos hechos desconocidos, en el último trabajo del veterano director de Doce hombres sin piedad, se pretende condicionar a los personajes y justificar sus acciones.

2.-Una pieza en el puzzle

El peligro de jugar con puzzles es que se puede perder una pieza que acaba por estropear el resultado final. Cuanto mas grande sea ese puzzle mayor será el peligro, y éste es enorme. Las piezas que faltan son aquéllas referidas al personaje de Albert Finney, algo desaprovechado, y una pieza fundamental, un final acorde con el resto de la película.

3.-Detrás de las cámaras

A sus 83 años Sidney Lumet es un cineasta controvertido, que combina sus trabajos con grandes éxitos y desilusionantes batacazos, además de sumar en su persona, con su último film, un espíritu postmodernista europeo, por un lado, y por otro, el clasicismo del Hollywood dorado. Ya va siendo hora de decidirse.

Pese a todo, y pese a lo que pueda parecer, Antes que el diablo sepa que has muerto merece, y mucho, la pena -si es que se puede llamar así- de acudir ansioso al cine. Disfrútenla porque no hay nada ni remotamente mejor en cartelera.

jueves, 1 de mayo de 2008

Un año de cine

Primera edición de los premios "Pinguinos de hielo"

Tras la gala de los Oscar como sentencia definitiva de todos los premios a una temporada de cine, surge siempre el mismo debate, ¿se hizo justicia? Pero de que sirve la justicia teniendo dinero. Eso son los Oscar, la última película del año en Hollywood, y para celebrarlo como se merece cada uno viste sus mejores galas y escucha como fascinado cada una de las tonterías que se suceden en el escenario cada vez más dorado. Sorprendentemente se cumplen los pronósticos, con la pronosticada sorpresa también. Y por una noche todos son intérpretes, no importa raza, condición (si es rica mejor), ni profesión. Directores, guionistas, maquilladores, productores... y por supuesto actores, todos dan su mejor versión de puesta en escena, aplauden con desmedido entusiasmo al vejestorio (o niñato) que le roba su sueño húmedo, su ansiada estatuilla. Y en la nueva faceta redentora de estos premios (el año pasado venció el eterno aspirante Scorsese) en esta edición arrasaron los Coen, que ya lo merecían años atrás. Como para gustos están los colores, y a mí me gusta más hacer listas que a un tonto un lápiz, he aquí mi propia relación de títulos y personajes imprescindibles de este año que se acaba, grande 2007. (Lo que no saben los premiados es que sus pingüinos de hielo tardan en derretirse lo mismo que duran sus películas en la memoria.)


Mejor película
Sweeney Todd
THERE WILL BE BLOOD
Expiación
No country for old men
Ratatouille


Mejor director
Joe Wright (Expiación)
David Fincher (Zodiac)
PAUL THOMAS ANDERSON (There will be blood)
David Cronenberg (Promesas del Este)
Wes Anderson (Viaje a Darjeeling)


Mejor actor protagonista
Denzel Washington (American Gangster)
DANIEL DAY-LEWIS (There will be blood)
James McAvoy (Expiación)
Viggo Mortensen (Promesas del Este)
Philip Seymour Hoffman (Before the Devil knows you are dead)


Mejor actriz
Keira Knightley (Expiación)
Belén Rueda (El Orfanato)
ELLEN PAGE(Juno)
Julie Christie (Lejos de ella)
Laura Linney (La familia Savages)


Mejor actor secundario
Paul Dano (There will be blood)
ROBERT DOWNEY Jr. (Zodiac)
Javier Bardem (No country for old men)
Josh Brolin (No country for old men)
Tom Wilkinson (Michael Clayton)


Mejor actriz secundaria
Saoirse Ronan (Expiación)
Natalie Portman (My Blueberry Nights)
Tilda Swinton (Michael Clayton)
HELENA BONHAM CARTER (Sweeney Todd)
Kelly Macdonald (No country for old men)


Mejor guión original
Jaume Balagueró, Paco Plaza, Luiso Berdejo ([REC])
BRAD BIRD (Ratatouille)
Wes Anderson, Roman Coppola, Jason Schwartzman (Viaje a Darjeeling)
Tony Gilroy (Michael Clayton)
Steven Knight (Promesas del Este)


Mejor guión adaptado
Paul Thomas Anderson (There will be blood)
Christopher Hampton (Expiación)
John Logan (Sweeney Todd)
ETHAN COEN, JOEL COEN (No country for old men)
James Vanderbilt (Zodiac)

martes, 11 de marzo de 2008

Promesas del Este (2007)

Una oscura historia de semi-violencia



El misterioso y carismático Nikolai, nacido en Rusia, es el chófer de una de las familias más importantes del crimen organizado de Europa Oriental. Encabezada por Semyon, el encantador dueño de un caro restaurante ruso que esconde una naturaleza brutal y fría detrás de su sonrisa, la suerte de la familia se tambalea por culpa de Kirill, su alocado hijo, que hace más caso a Nikolai que a su propio padre. Pero la cautelosa vida de Nikolai cambia de golpe cuando conoce a Anna, una comadrona que trabaja en un hospital de Londres. Anna está muy afectada por la situación en la que se encontraba una adolescente que muere dando a luz, y decide buscar a la familia de la chica basándose en el diario que dejó escrito en ruso. Al escarbar en el diario, Anna desencadena involuntariamente la ira de los mafiosos...


Una pregunta está en el aire, casi una afirmación. ¿La violencia engendra violencia? Y Cronenberg responde con más violencia. El director canadiense David Cronenberg es uno de los principales originarios del denominado horror corporal que explora los miedos humanos ante la transformación corporal y la infección. Pero lejos de esa transformación física Cronenberg y Mortensen mano a mano se han propuesto reinventar el thriller moderno, en 2005 con Una Historia de Violencia y dos años más tarde con Promesas del Este. Durante tres décadas cada cita con el autor de Inseparables, Crash, eXistenZ, o el remake de La Mosca, era una experiencia metacorporal, sin embargo ahora se ha modelizado, pero éso no quiere decir que haya empeorado. Todo lo contrario. A sus 64 años Cronenberg va a más. Y para muestra un botón. La escena en los baños termales es la más extrema batalla cuerpo a cuerpo que recuerdo en la gran pantalla.





Y hay un actor al que le sienta muy bien el traje, y que por fin deja atrás al héroe de El Señor de los Anillos, yo quiero tener sus gafas, quiero tener sus músculos, quiero tener sus tatuajes, quiero moverme como él, mascar como él, quiero ser Viggo Mortensen en Promesas del Este.Y un adverbio que nunca fue mejor utilizado, "enough". ¿Suficiente?


Lo mejor: Viggo Mortensen, y la secuencia de los baños termales. O las dos cosas juntas. Y lo peor: el pseudo-ruso, y la impresión de que con algo más de metraje se podría conseguir una obra mayor.



domingo, 9 de marzo de 2008

No Country for Old Men (2007)

Ética del Western


Lo bueno de estrenarse en este mundillo del cine con una obra casi maestra, magnética, y un marcado ejercicio de estilo, como en su día fue Blood Simple, ópera prima de los Coen (esos hermanos que se mimetizan en las áridas tierras de la América profunda), es que en posteriores entregas de su filmografía basta con adaptarse a las reglas que se marcaron a mediados de los 80.

A saber:

1) Sus historias arrancan con un planteamiento original y sencillo, pero devienen en situaciones impredecibles. La mezcla del thriller con el western, de la banda sonora repleta de temas de música country, con paisajes fronterizos, sudores fríos en cuartos de baño cálidos, y sobre todo sangre, mucha sangre.

2)También impredecibles son sus personajes, cínicos, con el humor teñido de negro que tanto gusta a estos cineastas; además de oscuros son pasivos, abandonados en las formas, pero valientes cuando se enfrentan a un destino que les da las espalda, y ante el que nada pueden hacer. Fuck you. Está escrito. Ellos escriben, dirigen y producen.

3)Un estilo, los cineastas de la brecha. El dedo en la llaga de los géneros clásicos americanos. La subversión más respetuosa de las tradiciones fílmicas.

Y así, con las cosas tan claras da gusto, ya pueden dedicarse a escribir sus propios guiones o adaptar una novela del sensacional Cormac McCarthy, como este No Country for Old Men, que siempre van a aplicar sus depuradas señas de identidad. No se trata de una adaptación, sino más bien es una re-escritura de la obra original y el secreto de su éxito reside en puntualizar (en lugar de subrayar) el estilo de McCarthy. Un film visceral y seco, con un trabajo perfecto por parte de todos sus apartados técnicos (sonido e imagen).


En cuanto a Bardem, impone muchísimo respeto y miedo, y está tan bien como todos sus compañeros. El quinteto actoral está de muerte, algo que no tiene mucho mérito pues bajo la dirección de los hermanos de Minnesota jamás hubo un actor mediocre. Tommy Lee Jones, Josh Brolin, Javier Bardem, Woody Harrelson, y por fin una mujer, Kelly MacDonald, a la que entregan toda la valentía y dignidad de la que carecen el resto.

Toda la película funciona como manual de ética del Western, con sus reflexiones (nunca discursivas) sobre la moralidad de los hombres buenos, ambiciosos, de los hombres cuerdos, y los hombres viejos. El problema llega a la hora de interconectar tres historias paralelas, o perpendiculares, y en su defecto es donde pierde fuerza el conjunto. Y cuando los Coen olvidan el concepto de música y nos dejan a solas con las ásperas imágenes de su último film.

Horas después de su visionado resuenan los ecos de una película perfecta, aunque No Country for Old Men no lo sea.



sábado, 23 de febrero de 2008

Sweeney Todd (2007)

De navajas y otros efectos personales



Es posible que los seguidores acérrimos de Burton, apasionados por el negro y sus oscuras variantes (nunca grisáceas), que llevan con orgullo el apelativo de góticos aun sigan frotándose los ojos al rememorar ésa pequeña obra capital, que supone la cumbre del estilo del autor (pero no del cineasta), aquel cuento navideño, con motivos claroscuros, Eduardo Manostijeras. Sin embargo la carrera de Burton y su actor fetiche, un entregado Johnny Depp, ha tomado otros caminos siempre reseñables, un homenaje a la historia del cine en forma de Ed Wood, o la aproximación a la novela Romántica de Washington Irving Sleepy Hollow. Incluso Burton en solitario se atrevió con la fantasiosa, y fantástica, Big Fish.



Unos años después, el desmesurado y desaliñado Tim Burton regresa a las carteleras, vengativo (el propio cineasta afirma encontrarse resentido de su infancia), con sed de sangre, parece que aun conserva la de Sleepy Hollow, y con alguna canita de más. A la ya mítica pareja Burton-Depp se une la no menos desmerecedora Helena Bonham Carter (mujer del director); todos ellos muestran en Sweeney Todd su gozosa faceta musical. La historia, la adaptación de Broadway a la gran pantalla, se luce en la forma.






Lo peor es sin duda el peinado de Johnny Depp, éste debe ser el año de los peinados más irreverentes, primero Bardem en No Country for Old Men y ahora el barbero reivindicativo. ¿Qué reivindica? La recuperación de las formas del musical clásico y el Romanticismo del XIX. Y ahí es donde viene lo mejor, los números musicales, algunos pasajes prodigiosos a ritmo de Pretty Women, Epiphany, Not While I'm Around, Johanna... todos ellos, melódicamente impecables. En los últimos años solo Disney ha conseguido crear musicales a la altura de la última joya de Burton. Su referente más cercano, la oscura El Jorobado de Notre Dame. El espectáculo es tan masivamente gratificante que arranca el aplauso final.

En definitiva, Sweeney Todd no desmerece a ninguno de los anteriores trabajos de una pareja de cine de inconformistas neogóticos, que se adivina mítica, indisoluble, cuanto menos memorable.



El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...