
lunes, 29 de septiembre de 2008
It´s DEXTER Time (III)

domingo, 14 de septiembre de 2008
American Beauty (1999)

En una escala de perversión de la inocencia de Frank Capra a la agresividad de Todd Solondz, American Beauty se queda a medio camino, y como muestra un botón: la negativa del personaje principal a consumar con su objeto de pasión, en la escena final, no es una negativa, ni un rechazo, no es más que una concesión al espectador a buen entendedor. Sirva este ejemplo para demostrar que el del equilibrio es el camino más sencillo para alcanzar la excelencia, que en el término medio está la virtud; pero empezar por el final no es el estilo del debutante director (forjado en el teatro) Sam Mendes.
Lester Burnham (Kevin Spacey) es el personaje principal de la función, un cuarentón en crisis que ha conseguido todo lo que reza el sueño americano: un matrimonio, una hija, un trabajo y una casa; pero se encuentra más apático que nunca ante la rutina a la que le somete su esposa Carolyn Burnham (Annette Bening) que esconde su frustración y su ira bajo la apacible apariencia de una mujer satisfecha en el amor y en el trabajo, y su hija Jane (Thora Birch) indecisa adolescente acomplejada por su amiga Angela (Mena Suvari) una lolita en toda regla. Aunque todo cambiará cuando Lester caiga en la tentación rubia -sus fantasías sexuales con los pétalos de rosa son antológicas-, lo que supone la recuperación de la ilusión y provoca su segunda juventud, que tiene como espejo a su joven vecino Ricky (Wes Bentley).
La ópera prima de Mendes contiene la frescura y la ilusión del primerizo, -que no viene lastrada por errores y éxitos del pasado-, pero también el pulso y la madurez de un maestro, algo quizá bastante significativo de que no nos encontramos ante una obra de autor, o la película de un actor destacado; ocurre a veces que todo está en el lugar y en el momento adecuado, o mejor aún, preciso. Éste es un cúmulo de aciertos orquestado no por una multimillonaria productora, ni por un director de relumbrón, sino por la literatura perfecta del señor Alan Ball (permítanme que me arrodille), demiurgo de la fascinantemente maravillosa Six Feet Under; porque me da la impresión de que todo estaba ya (d)escrito en su guión, versión operística de la gran tragedia griega, adaptada a pequeña escala de la sociedad estable americana.
"Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo."

"Para tener éxito hay que proyectar una imagen de éxito."
Al igual que toda la película, sus personajes se esconden tras el sarcasmo para ocultar lo verdaderamente vulnerables que son. La rosa de American Beauty es una variedad de rosa cultivada artificialmente para tener una apariencia perfecta. En la película se representa la "falsa belleza" belleza que es sólo apariencia. Otro terreno por el que American Beauty se mueve con insospechada precisión es el de las apariencias. Presenta a sus personajes como prototipos (sin ser ésto siempre algo despectivo) en situaciones ciertamente tópicas, para luego romper con los lazos de hipocresía que les unen, en un acto de gran belleza liberadora final, como redención de todo lo que aparentan, de su estabilidad fingida. Cuando Angela sube al cuarto de baño a desmaquillarse, el encuentro definitivo entre Jane y Ricky, el grito desgarrador de Carolyn al ser descubierta siendo infiel a su marido con “el rey del inmueble”, el nuevo coche de Lester (“el coche que siempre he querido y ahora lo tengo... ¡soy cojonudo!”), la discusión en la cena familiar, o la revelación de la sexualidad reprimida del vecino, todas ellas escenas de ejecución perfecta y ejemplos clarividentes de la ruptura mencionada en busca de una felicidad futurible que a pesar de que no llega, sí se siente por lo menos tangible.
"¿Recuerdan esos carteles que decían «Hoy es el primer día del resto de mi vida»? Bien, eso es cierto todos los días, excepto uno, el día en que te mueres.”
La puesta en escena es inmejorable. Un enorme Kevin Spacey, en el mejor momento de su carrera, de espléndida interiorización cómica y magistral contención dramática, salpica a todos y cada uno de los secundarios, que están a la altura. Y lo mejor es que Mendes, Ball y Spacey nos venden su corrosivo y ácido film de una manera formal, corriente y cotidiana, no reinventan el cine, sino que le dan una nueva perspectiva, más fresca, libre de convencionalismos y pretenciosidad alguna. Exquisita la forma y exquisito el contenido. Y casi sin darse cuenta American Beauty se reconstruye como un monumento para posterior gloria del séptimo arte.
A medida que avanza la narración, se vuelve más atractiva, gana en intensidad, el gesto desenfadado y cómico relega a un segundo plano y la película adquiere un tono dramático que desemboca, allí donde se libera la intriga, el último día de vida de Lester Burnham -clímax de suspense incluido-, en un final colosal, adrenalítico, minimalista, conmovedor. Una película perfecta.
viernes, 12 de septiembre de 2008
It´s DEXTER Time (II)

It´s DEXTER Time (I)

martes, 26 de agosto de 2008
The Dark Knight (2008)
Hablando de escenas, la primera es toda una declaración de intenciones. La película comienza con el asalto a una entidad financiera, una escena de ejecución perfecta, en la que el Joker desvela una de sus mejores cartas con una frase que resume todo en lo que cree el terrorista: "lo que no te mata, simplemente te hace más... extraño".
En su último trabajo en el cine Ledger convierte una buenísima película en excelente e insuperable. A ello también contribuye la banda sonora de dos maestros James Newton Howard y Hans Zimmer, evocadora y obsesiva, que llena cada rinconcito del film de una negrura sustancial.
No es la mejor película de la historia, tal y como algunos se aventuran a presagiar, pero sí es una obra referencial en su subgénero, el thriller de superhéroes. En definitiva una película que no te debes perder, para ver en pantalla gigante, cuánto más grande mejor. Éxtasis narrativo, un clímax de dos horas y media que tan pronto sobrecoge como excita, que tensa la cuerda de los blockbusters del cine de palomitas, del cine comercial de Hollywood hacia el estilo que marca Christopher Nolan. Un estilo que bien se asemeja al grado máximo de eficacia.
jueves, 7 de agosto de 2008
WALL•E (2008)


domingo, 3 de agosto de 2008
El Perfume (2006)
Adaptación del famoso best-seller de Patrick Süskind, que relata la historia de un joven del siglo XVIII con un extraordinario sentido del olfato, una persona obsesionada y dominada por los olores y la sensación que éstos le producen... Jean Baptiste Grenouille nació en mitad del hedor de los restos de pescado de un mercado, y fue abandonado por su madre en la basura. La autoridad se hizo cargo del bebé, que fue de hospicio en hospicio y sentenció a su madre a la horca. El chico creció en un ambiente hostil; nadie le quería, e incluso sus compañeros intentaron asesinarle, y todo porque había algo que lo hacía diferente: no tenía olor. A cambio, Jean Baptiste poseía un olfato excepcional. A los 20 años, después de trabajar en una curtiduría, consigue trabajar para el perfumero Bandini, que le enseña a destilar esencias. Pero él quería atrapar otros olores: el olor del cristal, del cobre... y, sobre todo, el olor de ciertas mujeres.
Ya la novela desprendía una cierta dosis de sugestividad, que bien se traspasa del papel a la pantalla y es por eso que no se puede considerar fallida El perfume, de Tom Tykwer. Sin entrar en comparaciones con la novela, la película indaga en un campo -el de los olores- que no es común al cine, por lo que no tarda en intrigar al espectador al mismo tiempo que lo atrae con un esencial trabajo de ambientación. La magia dura la primera hora, con una narración, si bien no original (porque ya la hemos visto anteriormente en el cine francés), por lo menos admirable. Como todos sus actores, en especial Ben Whishaw, que debuta con un papel protagonista apoyado en Dustin Hoffman durante esa primera hora.
Pasado el ecuador del film, el misterio se desvanece, lo que era un extraño esperimento de artesanía, gustoso en fotografía y para nada convencional deviene en una película que mantiene un interés desigual y se entrega a las reglas del género. Y llega el final, y cuando esperas la tortura del protagonista, la tortura cambia de manos y cambia de ojos. El espectador es torturado y ve como la que iba a ser una referencia del cine europeo postmoderno se convierte en un juguete inacabado, y lo que es peor, un hermoso juguete maltratado. Un final que aquellos a los que no convence el argumento utilizarán como propósito sobre el que escusarse. Un final que para quien disfrutase la historia es un acto de fe y amor ciego.
lunes, 28 de julio de 2008
Estrenos fresquitos

"Encantadora y visualmente asombrosa historia de animación por ordenador. (...) ingeniosa, conmovedora y divertida (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Claudia Puig: USA Today)
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"Una joya de película en su concepción, ejecución y mensaje." (John Anderson: Washington Post)
----------------------------------------"Los aproximadamente primeros 40 minutos de Wall-E (en los que apenas hay diálogos, y casi no aparecen humanos) es un poema cinematográfico de tanto ingenio y belleza que sus oscuras implicaciones puede que tarden en conseguir penetrar." (A.O. Scott: The New York Times)
----------------------------------------"Es al mismo tiempo una apasionante película de animación, una maravilla visual y una decente historia de ciencia-ficción. (...) El que funcione tan bien sin diálogos hablados es todavía más asombroso (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)." (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
----------------------------------------"Obra Maestra. Eso es todo, en una sola palabra. Wall·e es una obra maestra. Narra su historia con la economía, con poco diálogo, pero no hay duda de lo que está sucediendo. Es como si fuera un film mudo de Buster Keaton mezclado con la maravilla 'Star Wars' y la moral de las mejores fábulas, excepto esta moral que es un imperativa, y uno a los que debemos prestar atención. Es emocional, pero no excesivamente." (Nordling)
----------------------------------------"Esta película es fantástica. Ver las escenas en el trailer no es lo mismo que experimentarlo lo bello que es, en el cine. He llegado a llorar hasta tres veces durante la película. Dos veces se debe a la historia, pero la tercera fue sólo por darme cuenta lo increíblemente hermosa que es la película, sorprendente." (The Abstruse One)
----------------------------------------"Lo que tenemos en Wall-E son 45 minutos de una obra maestra y 50 minutos de titubeo (...) En su momento es intermitentemente trascendente, conmovedora y preciosa... y repetitiva y aburrida. Pero en la memoria las partes flojas se olvidan, y los momentos de pura brillantez, que son únicos, ganan importancia." (Mick LaSalle: San Francisco Chronicle)
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"Sales de WALL-E con una sensación de lo más inusual: la de que acabas de disfrutar de un encuentro con un clásico imperecedero. (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Peter Travers: Rolling Stone)
----------------------------------------"Gracias Pixar, no tengo palabras sin límite hipérbole en relación con su nueva película, la animación de ciencia ficción, cuento de aventura de amor titulado Wall·e. La mejor película que Pixar haya hecho nunca." (John Gholson)
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The Dark Knight - 13 agosto 2008

"Batman ya no es simplemente un cómic. 'The Dark Knight', de Christopher Nolan, es una inquietante película que trasciende sus orígenes, convirtiéndose en una absorbente tragedia. (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
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"En la línea divisoria entre arte e industria, poesía y entretenimiento, 'The Dark Knight' llega más oscuro y más profundo que cualquier otra película de Hollywood sobre adaptaciones de cómic." (Manohla Dargis: The New York Times)
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"Cautivadora segunda entrega de esta atrevida (...) reinvención de la mítica franquicia. Un ambicioso e intenso film épico que satisface ampliamente, y de gran complejidad moral; este es un entretenimiento seriamente profundo" (Justin Chang: Variety)
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"Más allá de la oscuridad. Es tan negra -y tan profusa y tóxica- como la mente de Joker. 'Batman Begins', la película de Nolan del 2005, era un mero juego de manos. Esta es un sinfonía completa." (Richard Corliss: Time)
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"La interpretación de Ledger es monumental, pero 'The Dark Knight' está a su altura. Nolan cimenta su posición como el gran realizador de blockbusters inteligentes... y la batmoto es guay, además. (...) Puntuación: ***** (sobre 5)." (Mark Dinning: Empire)
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"Vela en la pantalla más grande que puedas (IMAX, a poder ser), y experimenta la magia de la mejor dirección, y el placer de ver un joven actor, fallecido demasiado pronto, realizar una interpretación inolvidable." (Moira MacDonald: Seattle Times)
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"The Dark Knight es apenas rutina. (...) te devuelve a la calle con un desorden de estrés post-película. (...) La narración no está formada coherentemente para sacar contrastes hacia un clímax satisfactorio. Es un clímax constante, siempre frenética" (David Denby: The New Yorker)
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"¿Cuándo fue la última vez que viste una película de gran éxito de taquilla que estuviera impecablemente realizada, y que fuera provocadora, audaz e inquietante, al tiempo que fuera todo el rato amena y entretenida?" (...) Puntuación: **** (sobre 4)." (Claudia Puig: USA Today)
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"Absolutamente asombrosa (...) Simplemente maravíllate del modo en que Nolan acerca el entretenimiento pop al arte imperecedero. (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)." (Peter Travers: Rolling Stone)
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"La interpretación de Heath Ledger del Joker es para guardar en los libros. Un hombre sin remordimiento ni moral que, simplemente, quiere ver cómo arde todo a su alrededor (...) Siempre he sentido que Christopher Nolan maneja el ritmo como nadie hoy en día. Llena cada plano con tanto detalle que te das cuenta cuánto está disfrutando la oportunidad de disponer de unos medios tan importantes para contar la historia." (Tim Bisley: Ain´t it cool)
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Vicky Cristina Barcelona - 19 septiembre 2008

“El tándem Javier Bárdem y Penélope Cruz se comen a bocados la pantalla (…) La primera aparición de Bardem y la propuesta que les hace a las apetitosas Vicky y Cristina es demo…(¿ledora?)… No: demo rirse de risa. Un artistazo, un pintor, eso es lo que interpreta Bardem en la película, y sus malas artes son, digamos, el motor de la trama. La relación entre su personaje con cada una de ellas tiene no sólo gracia, sino también chispa, y especialmente con la caída en tromba de Penélope Cruz, a la que aplaudió la sala en pleno en varios momentos de su interpretación, tan extrema (...) «VCB» es, desde luego, ligera, pero con esa ligereza de lo importante, que es tan difícil de conseguir.” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
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"Tan divertida como inteligente, tan conscientemente ligera como maliciosa, un catálogo muy sabio de las cosas que pueden ocurrir en el amor y en el deseo, en los juegos de seducción entre hombres y mujeres, en la batalla entre las apetencias y las conveniencias (…) el auténtico subidón cómico se produce cuando aparece la antigua mujer del chulazo tierno, señora racial y disparatada hasta extremos hilarantes. A partir de ese momento se te olvida lo morbosa que es Scarlett Johansson y la elegante hermosura de Rebecca Hall y sólo tienes ojos y oídos para el sabroso papel que le ha regalado Woody Allen a la aquí espléndida Penélope Cruz. Los combates dialécticos, réplicas y contrarréplicas, el volcánico ni contigo ni sin ti, tienen capacidad para hacer reír al espectador más glaciar. (…) Vicky Cristina Barcelona no es una obra maestra, pero sí una comedia tan vitalista como agradecible.”. " (Carlos Boyero: Diario El Mundo)
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"Woody Allen divierte con su ácida comedia sobre el mundo de la pareja. Inteligente y corrosiva" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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jueves, 12 de junio de 2008
Zodiac (2007)

Es el caso sin resolver por antonomasia. El comportamiento violento y destructivo de un loco que nunca ha sido atrapado; el escurridizo asesino de los mensajes cifrados que aterrorizó a la nación, el Jack el Destripador norteamericano. Se responsabilizó públicamente de 13 víctimas, luego de más, dos docenas más. La policía le atribuyó siete, cinco muertos. Puede que nunca se sepa el auténtico número de muertos. Una cosa es cierta: ese número incluye a los vivos.Basado en la historia real de un asesino en serie que aterrorizó al área de la Bahía de San Francisco y se burló de las autoridades en cuatro jurisdicciones con sus claves y sus cartas durante décadas. Dar caza al cazador se convertiría en una obsesión para cuatro hombres, una obsesión que los convertiría en fantasmas de lo que eran antes, sus vidas construidas y destruidas por el innumerable rastro de pistas del asesino.
Desde que en 1995 David Fincher estrenara, la que aun hoy sigue siendo su mejor aportación al cine, Se7en, no hay estreno en el que su nombre figure que no provoque expectación, como mínimo entre los los aficionados a la gran pantalla. Por eso hablar de Zodiac como una de las películas mas esperadas del año no es aparentemente exagerado. Aparentemente. Desde la óptica del crítico mas sesudo Zodiac da mucho, muchísimo juego, porque es la película menos adornada del fascinante creador, reconocido por él mismo: “Es la película menos adornada que he realizado. Es sólo gente hablando, y es duro hacer comprender a la audiencia que deben prestar atención. […]"
Se han escrito páginas y páginas de las virtudes varias del cineasta aplicadas a su último trabajo. Fincher no da lugar a la improvisación con su milimétrica planificación al detalle, tan minucioso en la exposición cronológica de los hechos y las fechas como respetuoso con el material que se trae entre manos, mérito de James Vanderbilt. Mérito porque ha adaptado un texto complicadísimo que no permite la mas mínima implicación personal en la obra, y encuentra además entre la negruzca ciudad de San Francisco de los años 70 un recoveco de humor, es minimalista pero vital y sirve para que el espectador tenga donde aferrarse y no caer en el mas absoluto desaliento.

La mejor victoria del director no es el fiel retrato de la obsesión del protagonista, sino cómo tras un segundo visionado (imprescindible) consigue traspasar esa sensación regresiva, torturadora, obsesiva de -durante los 150 minutos largos que dura el metraje-, compartir la raíz del sufrimiento y de la pasión que ponen cada uno de los personajes que en el fondo son solo partes constituyentes en favor de un todo. El espectador.
jueves, 29 de mayo de 2008
La niebla, de Stephen King (2007)
En un pequeño pueblo de Maine, estalla de repente una violenta tormenta que termina tan bruscamente como comenzó. Entonces aparece una espesa niebla que va entrando y atrapando a la gente en sus hogares, supermercados... y va matando a todo aquel que se adentra en su oscuridad.
Como adaptación es mejorable, y más teniendo en cuenta que el adaptado es Stephen King y el adaptador es Frank Darabont (autor de la maravillosamente clásica Cadena Perpetua). Quien haya leído la novela de King -rey del terror- sentirá una decepción no sin justificar. Pero para un desconocedor de la obra del superventas estadounidense, La Niebla es un terror fascinante, por momentos contenido. Tan cercano al cine de serie B y aun conserva la intriga sobrenatural que imprime Night Shyamalan en cada una de sus cintas. Darabont se rodea de un reparto sin estrellas reconocibles, salvo con alguna cara conocida como la de Marcia Gay Harden. Claro que los personajes son predecibles, pero esa debía ser la intención, imitar la tipificación de los estereotipos que se ven en las ya citadas series B. También salen a la luz defectos del director, la impaciencia le impide retener el misterio, y muy pronto muestra lo que la niebla oculta. La plaga de criaturas que descienden a la gran pantalla son de lo más sonrojante.
La sorpresa es cómo una película de ciencia-ficción cercana al terror es capaz de aventurarse en terrenos tan pantanosos del calibre de la naturaleza primitiva del hombre. Y es que lo más peligroso de esa niebla no es lo que oculta sino el efecto cegador que tiene sobre los protagonistas que encerrados en un supermercado -versión actualizada del propio mito de la caverna- se preguntan como niños qué es exactamente el miedo, y qué conocen de él. El final es algo frustrante porque mezcla una sensación esperanzadora con el más caótico desaliento. Se coja por donde se coja, es La niebla un alegato contra la ciencia... y la religión.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Antes que el diablo sepa que has muerto (2007)

Resultaría sencillo citar todas aquellas películas que han influido en la estructura narrativa de la última obra de Sidney Lumet, y no me refiero a Tarantino (poco o nada tiene que ver su Reservoir Dogs con la presente, diferencias que mas tarde aclararé). Podría hablar de las múltiples virtudes de este Antes que el diablo sepa que has muerto, un elaborado ejercicio de montaje cargado de perspectivismo radical y unas potentes interpretaciones masculinas: la naturalidad innatural en Ethan Hawke, o el monstruo escénico que aguarda en Philip Seymour Hoffman... como también podría hablar de la rehabilitación de Lumet en el género. Pero prefiero obviar el regusto a obraza maestra que deja esta película y encontrar las grietas que le impiden serlo.
1.-La circunstancia no hace al hombre
En la fina línea que separa la persona del personaje, el director queda de un lado lanzando piedras al otro. La persona es la suma del personaje y su circunstancia. La circunstancia por sí sola no hace al personaje, lo determina. He aquí la diferencia con Reservoir Dogs, mientras en el film de Tarantino se utilizan los saltos temporales y la perspectiva para narrar unos hechos desconocidos, en el último trabajo del veterano director de Doce hombres sin piedad, se pretende condicionar a los personajes y justificar sus acciones.
2.-Una pieza en el puzzle
El peligro de jugar con puzzles es que se puede perder una pieza que acaba por estropear el resultado final. Cuanto mas grande sea ese puzzle mayor será el peligro, y éste es enorme. Las piezas que faltan son aquéllas referidas al personaje de Albert Finney, algo desaprovechado, y una pieza fundamental, un final acorde con el resto de la película.
3.-Detrás de las cámaras
A sus 83 años Sidney Lumet es un cineasta controvertido, que combina sus trabajos con grandes éxitos y desilusionantes batacazos, además de sumar en su persona, con su último film, un espíritu postmodernista europeo, por un lado, y por otro, el clasicismo del Hollywood dorado. Ya va siendo hora de decidirse.
Pese a todo, y pese a lo que pueda parecer, Antes que el diablo sepa que has muerto merece, y mucho, la pena -si es que se puede llamar así- de acudir ansioso al cine. Disfrútenla porque no hay nada ni remotamente mejor en cartelera.

El hilo invisible (2017)
Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...
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Llega la temporada de premios, y en vista de que ni los Goya, ni los Globo de Oro, ni los Oscar dejarán a nadie satisfecho, pronto habrá que...
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3 – Múltiple (M. Night Shyamalan) El regreso de Shyamalan por la puerta grande. Él es un artista y se monta sus cuadros dónde ...



