jueves, 21 de abril de 2011

Código Fuente (2011)

Atrapado en la escena del crimen


Hace un par de años Duncan Jones, hijo del artista británico David Bowie, estrenó su primer largometraje como director de cine con Moon. Deduje por entonces que gracias a las influencias de su padre a Jones no le habría resultado especialmente costoso meter la cabeza en la industria del cine. Debutó en 2009 con Moon, un film de ciencia-ficción muy atractivo que con solo 5 millones de dólares de presupuesto logró una ambientación muy creíble y resucitó a Sam Rockwell que interpreta a un astronauta que vive aislado en una estación espacial en la Luna.

Este debut cosechó críticas entusiastas a pesar de que personalmente considero que (además de tener los pequeños defectos propios de un primerizo) Jones escribe y dirige Moon también con una cierta desgana que produce un ritmo cargante a la película. Y por lo tanto veo Moon como una película algo sobrevalorada y desganada.

Ahora en el año 2011 Duncan Jones pone el segundo peldaño de su filmografía con Código Fuente. De nuevo en el terreno de la ciencia-ficción, aunque esta vez con un presupuesto mucho mayor (32 millones de dólares) y con una estrella encabezando su reparto, Jake Gyllenhaal. Y Código Fuente es un paso adelante en la carrera de Jones.


Es una película muy entretenida y potente, en la que un hombre será insertado una y otra vez en una escena del crimen hasta que logre descifrar quién es el asesino. En un juego de referencias cinematográficas Código Fuente sería la suma entre Memento y Atrapado en el tiempo. A nivel de guion, narrativamente Código Fuente abre un portal de posibilidades ilimitadas y sin embargo acaba finalmente explotando muy pocas de ellas.

El film toca un tema muy poco frecuente en el cine, el juego con los intrincados mecanismos que rigen el cerebro humano. Puede que quizá Código Fuente tenga peores cartas que el Inception de Christopher Nolan. Pero Duncan Jones despliega con mejor habilidad su baraja, apostando por el espectáculo y la tensión de lo simple frente al castillo de naipes engreído de Nolan. Y eso se nota.

Código Fuente es un placer palomitero, de acción y suspense, y nadie debe pedirle explicaciones, no las da. Ni falta que hace. Te atrapa. Titubea con un par de finales quizá prescindibles. Y te deja ir.




viernes, 1 de abril de 2011

Mucho más que una obra maestra

Hable con ella


Mucho más que una obra maestra. Hable con ella es el trabajo definitivo de Pedro Almodóvar, un cineasta irrepetible, que aborda su particular versión de La bella durmiente con una emoción, una sensibilidad y una capacidad de sugestión asombrosa.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Lo mejor del 2010

10.- True Grit (Hnos. Coen)



True Grit recupera el Western intrascendente filmado con el mismo ensimismamiento con el que en su día se disfrutaba de este género. Increíble descubrimiento de Hailee Steinfeld, una niña de 14 años que se echa toda la película a su espalda e iguala en pulso al gran Jeff Bridges. (...) La realización de los Coen es tan brillante como de costumbre, y logran de nuevo su más preciada distinción, imponer su propio y particular ritmo a un relato que ya conoce otras pieles. Los Coen como un árbol anciano, trabajan su fruto, y éste, con el paso del tiempo, cae bien maduro a tierra firme.

9.- Copia certificada (Abbas Kiarostami)


Un relato que desdobla, sin por ello romper la naturalidad de su narración, la identidad de la pareja protagonista. Un film ensayo, cercano a lo que el cine europeo entiende por obra maestra, que rinde copia a su referente Roberto Rossellini y que cuenta con el imán magnético de otro encuentro romántico a tiempo real, Antes del atardecer (2004). Copia certificada es cine sobresaliente que esculpe una realidad desoladora.

8.- The Last Airbender (M. Night Shyamalan)

The Last Airbender es una salida de tono rara y personal sobre la que Shyamalan sella la huella de su maravilloso cine. Convierte un blockbuster infantil en un ejercicio de estilo. Llámenlo hiperinflación estilística o adorno gratuito. Los movimientos de cámara otorgan una fluidez casi hipnótica al ritmo de las secuencias de acción. Del más hortera y vulgar de los blockbuster fantásticos veraniegos brotan momentos extrañamente mágicos.

7.- Buried (Rodrigo Cortés)



Un ejercicio de claustrofobia resuelto con cine asombroso, que admite su propio reto de encerrar al único protagonista del film dentro de un ataúd durante 90 minutos. Parece imposible mantener el ritmo, la tensión, la credibilidad, el suspense, la hipnosis, pero el trabajo de cámara de Rodrigo Cortés y la actuación fantástica de Ryan Reynolds rompen cualquier pronóstico.

6.- Toy Story 3 (Lee Unkrich)

Toy Story 3 supera en todos los aspectos técnicos a las dos anteriores, está repleta de aciertos visuales, y de guiños cinéfilos, y (casi) iguala en encanto al original. Hay algo mágico en la mirada de este vaquero de rodeo llamado Woody, que atraviesa todo ese tiempo que nos separa de nuestra infancia. En especial la última mirada que le dedica Andy, su dueño, en el emocionantísimo epílogo que Toy Story se marca para redimir a sus dos tercios restantes y para acabar empapando las (por cierto, terriblemente pesadas y oscuras) gafas 3D. El cine como memoria impagable de recuerdos.

5.- The Ghost Writer (Roman Polanski)

Polanski planifica con la precisión, con la habilidad del mejor Fritz Lang, del de los años 50, del de Los sobornados y Más allá de la duda. Es un thriller político de suspense, ágil e inteligente protagonizado por un correctísimo Ewan McGregor y un Pierce Brosnan con un aplomo sorprendente. Ejecutada con un pulso firme y excepcional.

4.- Shutter Island (Martin Scorsese)

Con una puesta en escena que agarra a Leonardo DiCaprio en primer plano, y le castiga con contrapicados y cenitales. Es un film cargado de electricidad, alucinógeno, que mediante breves interrupciones de la narración presente (flashbacks y escenas oníricas) construye en paralelo los raíles que conducen hasta una (pen)última secuencia, que para algunos es demasiado explícita o explicativa, y sin embargo para otros (como para el que les escribe) es la enésima demostración del fascinante, sofisticado y turbador poder de atracción de Shutter Island. Un espectáculo cinematográfico brillante.

3.- Cisne negro (Darren Aronofsky)


Natalie Portman rabiosa y colérica, encendida, se saca de encima un tour de force desde el estómago. Aronofsky alcanza aquí una madurez de la que da muestra su enérgico (y atronador) trabajo de cámara filmando las escenas de danza. (...) Y esta escalada de histeria y obsesión en forma de laberinto repleto de trampas acaba por encaramarse a un cine apoteósico en un tercio final descarnado, desenfrenado, auténtico y terriblemente enfermizo.

2.- Uncle Boonmee (Apichatpong Weerasethakul)

Uncle Boonmee es una propuesta cálida y húmeda, irregular, a ratos irrelevante o insípida, y sin embargo por momentos deslumbrante e hipnótica. Es un cine abocado a lo sensacional, y por lo tanto premia la conquista de las sensaciones. Este mismo año habrá otras muchas películas más sólidas, concisas, mejor escritas, interpretadas o dirigidas, pero ninguna tan estimulante, arriesgada, libre o sugerente como Uncle Boonmee.

1.- La red social (David Fincher)

Con el mismo espesor narrativo con el que fuimos a la caza y captura del asesino (de) Zodiac, salimos en busca del origen de la idea emprendedora más importante de nuestro tiempo en La red social. La solemnidad de una verdad recia desgranada con esmero y apuntalada por el score alucinante de Trent Reznor. (...) David Fincher transforma el guión impresionante de Aaron Sorkin y lo muda a cine imperecedero. Un film prodigioso.

viernes, 11 de marzo de 2011

Votaciones 2010

Sobran discursos emotivos y arengas cursis. Sabéis que este blog es todo para vosotros. Y sabéis que os quiero. A continuación, la opinión de mis mayores expertos en cine de este año 2010.












Un año más. Gracias a Alfonso y a Fonsito, gracias a María, a Manuel, a Álvaro y a Fernando, y gracias a Carlos, a Melli y a Ramis, a Paula y a Anita. Gracias a ti, que sé que me estás leyendo.


Trecce (http://eldardodelapalabra.blogspot.com/):

El discurso del rey
Toy story 3
Inception
La red social
Un profeta

Álvaro Tercero (http://www.cinecincoyaccion.com/):

Black Swan
Buried
Toy Story 3
Inception
Shutter Island

Jon Nieve (http://www.facebook.com/home.php?ref=home#!/profile.php?id=538748074):

Toy Story 3
Machete
Inception
Balada triste de trompeta
Kick Ass

Manuel Garrote Franco (http://elcaballlerodelatristefigura.blogspot.com/):

Shutter Island
Toy Story 3
Black Swan
La Red Social
También la Lluvia

María MC (http://www.acualquierotrolugar.com/):

The Social Network
Inception
Buried
Never Let Me Go
Exit Through the Gift Shop

Carlos Parra (http://chparrens.tumblr.com/):

Room in Rome
Los ojos de Julia
El discurso del Rey
Come Reza Ama
Inception

Luis Carlos (https://twitter.com/Ramis89):

El discurso del Rey
Black Swan
Toy Story 3
El Escritor
Buried

Carlos Sánchez (https://twitter.com/carlosmegs):

Toy Story 3
Black Swan
Kick-Ass
Buried
La red social


LAS GANADORAS

1.–  TOY STORY 3 (Lee Unkrich) – 6 votos


2.–  LA RED SOCIAL (David Fincher) – 4 votos



3.– BLACK SWAN (Darren Aronofsky) – 4 votos


4.– BURIED (Rodrigo Cortés) – 4 votos


5.– INCEPTION (Christophen Nolan) – 4 votos



viernes, 4 de marzo de 2011

Vuestras películas del 2010

Llega la temporada de premios, y en vista de que ni los Goya, ni los Globo de Oro, ni los Oscar dejarán a nadie satisfecho, pronto habrá que hacer recuento de los mejores títulos que nos dejó el año 2010 y me gustaría invitar a la gente que se pasa por Pingüinos con frecuencia a dejar una relación de las películas que más han gustado este año (pienso por ejemplo en 5), porque las mías las conocéis de sobra. Me las dejáis aquí en comentarios y luego las convertiré en post. Gracias

jueves, 24 de febrero de 2011

Cisne negro (2010)

La sangre en la bañera


Luces fuera. Una bailarina cruza de puntillas un escenario en penumbra. Un foco ilumina el centro del escenario. Una presencia extraña salta de la oscuridad a la luz. Y baila con ella. Arranca Cisne negro.

Una brillante bailarina de una compañía de ballet neoyorquina vive obsesionada por lograr el doble papel de reina de los cisnes en la nueva adaptación de la mítica obra de Tchaikovsky. Su técnica es perfecta, de un amaneramiento fríamente calculado, tiene cada movimiento estudiado al detalle y es capaz de convertir la danza en un espectáculo articulado mecánicamente y eso le da de sobra para interpretar al cisne blanco. El problema es meterse con el cisne negro. El problema es levantarse a media noche al baño y cruzar el pasillo a oscuras. El problema es zambullirse en la bañera, desearse a sí mismo y sangrar. Ahí te encuentras con el cisne negro.

Darren Aronofsky recoge la interpretación nítida, inocente y limpia de Natalie Portman y la arrastra por una cama de clavos, barro y ascuas. Y Portman prendida de fuego, rabiosa y colérica, encendida, se saca de encima un tour de force desde el estómago. Cisne negro parte desde el apego a la carne de Natalie Portman del mismo modo que ya hizo su director Aronofsky en The Wrestler con Mickey Rourke, partiendo desde la espalda y con la nuca como punto de referencia. Pero Cisne negro no solo nos trae al Aronofsky de The Wrestler, aquí converge la síntesis de su mejor cine. El camino que marca Pi, Réquiem por un sueño, La fuente de la vida y The Wrestler acaba ineludiblemente aquí. Como la cumbre de un artista al que le venía perdiendo su ambición y entusiasmo.

El mayor acto imaginable de amor propio en el cine sería echar el telón de un film con una ovación cerrada que acaba por inundar los propios títulos de crédito, nombre del director a la cabeza. Y así cierra Aronofsky su Cisne negro. Sin embargo pocos reproches se le pueden hacer al cineasta, que en su quinta película alcanza definitivamente una madurez de la que da muestra su enérgico (y atronador) trabajo de cámara filmando las escenas de danza. Más allá de su maravillosa banda sonora, de su discreto guión y de su reparto sobresaliente, el impacto de Cisne negro, está marcado por la planificación de la puesta en cuadro de Aronofsky, y solo así se logra un verdadero hito cinematográfico.

¿Tramposa? Sí. Y nos encanta. El cine es un juego de trampas. Y ésta escalada de histeria y obsesión en forma de laberinto repleto de trampas acaba por encaramarse a un cine apoteósico en un tercio final descarnado, desenfrenado, auténtico y terriblemente enfermizo.


Última advertencia (y definitiva) a los espectadores confusos de Cisne negro. Este glorioso espectáculo dejaría temblando al mismísimo Tchaikovsky. Porque Aronofsky no entiende de sutilidades. Dejen la sutilidad en el guardarropa. Aquí hemos venido a sangrar.



miércoles, 23 de febrero de 2011

Aronofsky toca techo

Black Swan


Un cruce sensacional entre el Scorsese de Toro Salvaje y el Polanski de La Semilla del Diablo.

viernes, 18 de febrero de 2011

True Grit (2010)

Lo que hay que tener



True Grit es varias cosas a la vez. Así se titula la novela de Charles Portis que arrastra los pies por un Oeste desmitificado y burlón; y a este nombre atiende la película de Henry Hathaway que le valió un Oscar a John Wayne allá en los años 60. Valor de ley es como los traductores al español zanjaron el asunto tiempo atrás. En realidad, es algo más simple, menos rimbombante, True grit es, sencillamente, "lo que hay que tener". Con dos huevos. (Luis Martínez: Diario El Mundo)

Una cría adolescente e inocente se encara a la muerte de su padre a manos de un bandido, y levantará una enorme polvareda con tal de vengarse. La cría contrata para dar caza al asesino a un Sheriff viejete, tuerto y borrachín, y juntos, aunque a regañadientes, partirán a la aventura. Increíble descubrimiento de Hailee Steinfeld, una niña de 14 años que con una poderosa presencia se echa toda la película a su espalda e iguala en pulso al gran Jeff Bridges. Hailee en su debut está sencillamente de Oscar.

Entre tanta moda del western crepuscular –ya llevan unas cuantas décadas matando el género, Eastwood en Sin Perdón (1992), Peckinpah en Grupo Salvaje (1969), Leone en Hasta que llegó su hora (1968), e incluso si se quiere, hasta Ford en Centauros del desierto (1956) – los hermanos Coen recuperan el Western intrascendente filmado con el mismo ensimismamiento con el que en su día se disfrutaba de este género. Dicen que no es remake sino una readaptación de la novela, lo mismo nos da.

Al contrario que en el film original, el Sheriff Cogburn de Jeff Bridges no cumple su promesa de enterrar a los muertos, dice que aquel hombre debió escoger otra mejor época del año, en la cual el suelo no estuviese tan duro para cavar. John Wayne tenía el cine rendido a sus pies en el film de Henry Hathaway, pero era otro tiempo, los mitos eran incuestionables, y se regían por otro tipo de código moral. Los tiempos han cambiado, ahora corren vientos helados para el cine, y no es tiempo de ponerse a cavar. Es buena noche para salir a cazar.


No obstante, el Charles Portis de True Grit no tiene ni la sustancia ni la miga del Cormac McCarthy de No Country for Old Men. El nuevo True Grit está basado en un western mediocre, y eso se acaba traduciendo en ciertos problemas de guión. El acto final queda lejos de lo que cabría esperar, y se aprecia un notorio cambio de tono, cuando la aventura se levanta en vuelo lírico. Galopada y sacrificio. No es buena noche para salir a contemplar el cielo estrellado.

Y sin embargo, la realización de los Coen es tan brillante como de costumbre, y logran de nuevo su más preciada distinción, imponer su propio y particular ritmo a un relato que ya conoce otras pieles, una literaria en 1968 y otra cinematográfica en 1969. Los Coen como un árbol anciano, trabajan su fruto, y éste, con el paso del tiempo, cae bien maduro a tierra firme.


viernes, 11 de febrero de 2011

The Killer Inside Me (2010)

El demonio bajo la piel


The killer inside me es la adaptación de la novela homónima que en 1952 escribió Jim Thompson y la traducción al castellano de ese título es bien elocuente sobre lo que relata la película. Lou Ford (Casey Affleck), el ayudante del sheriff, un hombre afable y sencillo, oculta sus verdaderos impulsos, es un sádico, un psicópata, un asesino.

Esta es una adaptación sosa y por momentos tediosa a la que le cuesta arrancar, con un reparto de casting pobre pese a la enorme cantidad de nombres conocidos. El film está bien lejos de traspirar y provocar los sudores fríos que debería despertar una historia como ésta. La realización del director Michael Winterbottom demuestra un escaso compromiso con su protagonista y la voz interior de Casey Affleck no posee ni por asomo el impacto emocional del Dexter Morgan de Michael C. Hall.

En cierto modo me recuerda al A sangre fría que Richard Brooks dirigió en 1967. Me deja frío. Es una adaptación fallida en cuanto a que no logra traspasar la turbadora sensación de congeniar con un criminal enfermo.


El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...