domingo, 9 de marzo de 2008

No Country for Old Men (2007)

Ética del Western


Lo bueno de estrenarse en este mundillo del cine con una obra casi maestra, magnética, y un marcado ejercicio de estilo, como en su día fue Blood Simple, ópera prima de los Coen (esos hermanos que se mimetizan en las áridas tierras de la América profunda), es que en posteriores entregas de su filmografía basta con adaptarse a las reglas que se marcaron a mediados de los 80.

A saber:

1) Sus historias arrancan con un planteamiento original y sencillo, pero devienen en situaciones impredecibles. La mezcla del thriller con el western, de la banda sonora repleta de temas de música country, con paisajes fronterizos, sudores fríos en cuartos de baño cálidos, y sobre todo sangre, mucha sangre.

2)También impredecibles son sus personajes, cínicos, con el humor teñido de negro que tanto gusta a estos cineastas; además de oscuros son pasivos, abandonados en las formas, pero valientes cuando se enfrentan a un destino que les da las espalda, y ante el que nada pueden hacer. Fuck you. Está escrito. Ellos escriben, dirigen y producen.

3)Un estilo, los cineastas de la brecha. El dedo en la llaga de los géneros clásicos americanos. La subversión más respetuosa de las tradiciones fílmicas.

Y así, con las cosas tan claras da gusto, ya pueden dedicarse a escribir sus propios guiones o adaptar una novela del sensacional Cormac McCarthy, como este No Country for Old Men, que siempre van a aplicar sus depuradas señas de identidad. No se trata de una adaptación, sino más bien es una re-escritura de la obra original y el secreto de su éxito reside en puntualizar (en lugar de subrayar) el estilo de McCarthy. Un film visceral y seco, con un trabajo perfecto por parte de todos sus apartados técnicos (sonido e imagen).


En cuanto a Bardem, impone muchísimo respeto y miedo, y está tan bien como todos sus compañeros. El quinteto actoral está de muerte, algo que no tiene mucho mérito pues bajo la dirección de los hermanos de Minnesota jamás hubo un actor mediocre. Tommy Lee Jones, Josh Brolin, Javier Bardem, Woody Harrelson, y por fin una mujer, Kelly MacDonald, a la que entregan toda la valentía y dignidad de la que carecen el resto.

Toda la película funciona como manual de ética del Western, con sus reflexiones (nunca discursivas) sobre la moralidad de los hombres buenos, ambiciosos, de los hombres cuerdos, y los hombres viejos. El problema llega a la hora de interconectar tres historias paralelas, o perpendiculares, y en su defecto es donde pierde fuerza el conjunto. Y cuando los Coen olvidan el concepto de música y nos dejan a solas con las ásperas imágenes de su último film.

Horas después de su visionado resuenan los ecos de una película perfecta, aunque No Country for Old Men no lo sea.



sábado, 23 de febrero de 2008

Sweeney Todd (2007)

De navajas y otros efectos personales



Es posible que los seguidores acérrimos de Burton, apasionados por el negro y sus oscuras variantes (nunca grisáceas), que llevan con orgullo el apelativo de góticos aun sigan frotándose los ojos al rememorar ésa pequeña obra capital, que supone la cumbre del estilo del autor (pero no del cineasta), aquel cuento navideño, con motivos claroscuros, Eduardo Manostijeras. Sin embargo la carrera de Burton y su actor fetiche, un entregado Johnny Depp, ha tomado otros caminos siempre reseñables, un homenaje a la historia del cine en forma de Ed Wood, o la aproximación a la novela Romántica de Washington Irving Sleepy Hollow. Incluso Burton en solitario se atrevió con la fantasiosa, y fantástica, Big Fish.



Unos años después, el desmesurado y desaliñado Tim Burton regresa a las carteleras, vengativo (el propio cineasta afirma encontrarse resentido de su infancia), con sed de sangre, parece que aun conserva la de Sleepy Hollow, y con alguna canita de más. A la ya mítica pareja Burton-Depp se une la no menos desmerecedora Helena Bonham Carter (mujer del director); todos ellos muestran en Sweeney Todd su gozosa faceta musical. La historia, la adaptación de Broadway a la gran pantalla, se luce en la forma.






Lo peor es sin duda el peinado de Johnny Depp, éste debe ser el año de los peinados más irreverentes, primero Bardem en No Country for Old Men y ahora el barbero reivindicativo. ¿Qué reivindica? La recuperación de las formas del musical clásico y el Romanticismo del XIX. Y ahí es donde viene lo mejor, los números musicales, algunos pasajes prodigiosos a ritmo de Pretty Women, Epiphany, Not While I'm Around, Johanna... todos ellos, melódicamente impecables. En los últimos años solo Disney ha conseguido crear musicales a la altura de la última joya de Burton. Su referente más cercano, la oscura El Jorobado de Notre Dame. El espectáculo es tan masivamente gratificante que arranca el aplauso final.

En definitiva, Sweeney Todd no desmerece a ninguno de los anteriores trabajos de una pareja de cine de inconformistas neogóticos, que se adivina mítica, indisoluble, cuanto menos memorable.



sábado, 9 de febrero de 2008

Juno (2007)

Juno Page: Simbiosis actriz-personaje


Juno Macguff (Ellen Page) tiene 16 años y es, según los adultos que la rodean, más inteligente de lo que le conviene. Y sí, es cierto, es ingeniosa, culta, rápida en las respuestas, observadora y, sobre todo, sarcástica. Ese sarcasmo es su particular trinchera para esconder sus miedos y las dudas. La relación que mantiene con un compañero de clase, Bleeker (Michael Cera), acaba de dejar fruto: está embarazada. A él le interesa poco el asunto, o más bien nada. Juno está sola con su problema pero ya ha tomado una decisión: tendrá el niño y lo dará en adopción. Su padre y su madrastra están de acuerdo. Ahora hay que encontrar padres adoptivos adecuados. Son Mark y Vanessa , y son ideales. Sólo que Mark comparte demasiado con Juno, demasiadas aficiones comunes y un entendimiento a primera vista...

Jamás una comedia ligera para adolescentes había despertado en mí tanto interés. Detrás de tales expectativas se encuentra la crítica americana, que apostaba y sostenía Juno como la películas del año, toda una revelación. Además los americanos (siempre excesivos en las formas) han convertido el segundo film de Jason Reitman en uno de los favoritos para la noche de los Oscar. Juno ha sido calificada de cinta indie, cuando del cine indie solo toma prestados un intento de familia disfuncional y los títulos de crédito iniciales (se está perdiendo esta costumbre tan sana).Pero mi decepción fue terrible al comprobar que Juno no tiene fondo, sus personajes se sienten falsos y vacíos, no son creíbles, y todo debido a que en hora y media su director solo encontró tiempo para profundizar en un personaje, afortunadamente se trata del personaje principal que da título a la obra. El personaje de Juno es la única virtud de un guión hueco, y manido por los tópicos. Una cinta floja y a ratos pretenciosa, con un aroma neoconservador cuando se acerca al tema del aborto. Tampoco acierta el montaje, cuyo único propósito sería el de aderezar las secuencias con temas musicales para provocar una respuesta en el espectador, pero no lo consigue.Y sin embargo, lejos de la mediocridad de la película, y más allá del elogio, se encuentra una actriz que se echa Juno a sus espaldas, como ya hizo con Hard Candy, de David Slade. Su mirada, y su voz es impagable, hacen presagiar un futuro dorado. ¡Y solo tiene 21 añitos! Comienza la melodía de seducción de Ellen Page.

jueves, 7 de febrero de 2008

There Will Be Blood (2007)

Una odisea de la tierra



Su impresionante gama temática, la impecable puesta en escena y su narración como alegoría de las inquietudes del hombre (y de la propia historia de los Estados Unidos de América), la convierten en una película destinada a estudiarse en las academias de cine dentro de 10, 20 o quizá 50 años, pero hay cosas que no se pueden enseñar. Y luego está Daniel Day–Lewis, imposible medir su trabajo aquí. There Will Be Blood no solo es una grandísima obra maestra (lección de cómo utilizar la cámara para insuflar vida a una película), sino que recoge además el legado del cine del siglo XX y se erige como cima monumental de un nuevo cine norteamericano, el cine de un tiempo que aún está por llegar. El maestro ya no cabe en un solo cuerpo.

martes, 22 de enero de 2008

The Darjeeling Limited (2007)

Un tranvía llamado gozo


Francis, Peter y Jack son tres hermanos que se han ido distanciando con el paso del tiempo y ya ni siquiera se hablan. La muerte de su padre los reúne de nuevo y de ese reencuentro surge la necesidad de volver a estrechar sus lazos familiares. Es entonces cuando Francis, el mayor de los hermanos propone un viaje en tren por la India a modo de peregrinaje espiritual. El recorrido lo harán en el Darjeeling Limited, la línea ferroviaría que recorre el país de un extremo al otro. Ya en el tren, comienzan las peleas, las disputas verbales y hasta físicas y su comportamiento llega a tal extremo que son obligados a apearse del tren. A partir de aquí, abandonados a sus propios recursos, comienza un nuevo viaje que no estaba en sus planes...

Ha quedado claro ya que el posmodernismo (en el cine, se entiende) no sería lo mismo sin Wes Anderson. Anderson pertenece a esa rara estirpe de cineastas que se encargan de retratar el nuevo espíritu, y llevar hasta el extremo las modas de la gran pantalla, las cult movies y el cine indie. Una raza de cineastas que representan también el valor de la imagen, y de la propia imagen que se proyecta a su alrededor, el cuidado de las formas, la búsqueda de pequeños placeres y la renuncia a los ideales están en la raíz de esa vuelta a la experiencia vivida. De ahí que el resultado sea una apuesta por la estética, por lo aparente, por lo efímero, del momento. Parece que los autores posmodernos encuentran en el cine el refugio de la satisfacción y el hastío, porque en The Darjeeling Limited lo que importa no es el qué sino el cómo, el cómo te involucra el director en un viaje a ninguna parte (ahí queda el maestro Fernando) y en el viaje a todas las partes.

En la sucesión de imágenes permítanme quedarme con una, la mejor, el primer ralentí, la carrera por alcanzar el tren que se aleja entre Adrien Brody y Bill Murray... que metáfora tan rabiosamente sencilla. Una escena que además entroca con una variante pop del cine de Wong Kar-Wai. Estoy de acuerdo en que Viaje a Darjeeling no es perfecta, tiene sus altibajos, pero éso poco importa cuando una película te agarra por dentro, hecha raíces y te hace olvidar por una tarde las penas, cuando las imágenes se funden en una prodigiosa banda sonora... en Darjeeling, allá donde la congoja se transforma en gozo.



jueves, 17 de enero de 2008

American Ganster (2007)




Nadie se fijaba en Frank Lucas (Denzel Washington), el silencioso chófer de uno de los jefes mafiosos negros del centro de la ciudad. Pero cuando el jefe muere inesperadamente, Frank decide aprovechar la puerta que ha quedado abierta en la estructura de poder para construir su propio imperio y hacer realidad su versión del sueño americano. Gracias a su ingenio y a una estricta ética de los negocios, se hace con el control del tráfico de drogas en el corazón de la ciudad, inundando las calles con un producto de mayor calidad a mejor precio. Lucas es más listo que todos los demás grupos mafiosos y no solo acaba convirtiéndose en uno de los mayores narcotraficantes de la ciudad, sino también en una de sus superestrellas cívicas. Richie Roberts (Russell Crowe) es un policía marginado que conoce bien las calles y nota que el poder del hampa está cambiando de manos. Cree que una persona ajena a los clanes conocidos trepa por la escalera del poder. Tanto Richie Roberts como Frank Lucas comparten un estricto código ético que les aparta del resto de sus coetáneos, transformándolos en dos figuras solitarias en lados opuestos de la ley. Al cruzarse sus destinos no tarda en estallar una confrontación de la que seguramente sólo uno saldrá ganando...




Muchas son las comparaciones que se han hecho para con el último film de Ridley Scott, unas más acertadas que otras. Sí se puede decir que American Gangster es el French Connection de Russell Crowe, o el Scarface de Denzel Washington, pero no The Godfather, no es comparable... Tampoco se puede comparar con otro thriller del año, Zodiac de David Fincher, porque Fincher es mejor director que Scott, más metódico y riguroso. Eso sí, el señor Ridley Scott tiene un gran sentido del espectáculo. Y ahí está American Gangster, un espectáculo que no acusa su duración y que avanza por dos senderos separados (dos grandes intérpretes; recupera al mejor Rusell Crowe, y con un poderoso Denzel Washington, pero poco creíble en su versión más violenta) y sin sorpresas ni giros bruscos de guión, dos senderos que acaban por juntarse en una de las imágenes del año: Washington en las escaleras de la iglesia y Crowe esperando desde abajo, y el previo desvalijamiento. El film tiene a su favor una exacta recreación de la década de los 70 y en su contra, unos personajes, los que se mueven por American Gangster, que no conservan los principios de los Corleone. En definitiva una película estupenda si vas al cine libre de pretensiones y olvidas por una tarde las grandes obras maestras del género.




jueves, 20 de diciembre de 2007

Tirando a dar

Por fin llega la navidad, la única época del año en que todo el mundo es feliz, o al menos todo el mundo dice serlo. Pero no basta con serlo, ni mucho menos, consiste en restregárselo al prójimo, con una tarjetita que felicite fiestas y año nuevo, y ya de paso acordarnos de aquellos a los que tan olvidados tenemos el resto del año. Exactamente como si de una vacuna anti-olvido se tratase, que bien merece un recordatorio cada final de Diciembre.

Los Christmas (¿sabían que la época mas feliz del año es otra americanada?), tarjetas de felicitación, ya están pasados de moda. Ahora lo que se lleva son los insultos navideños. Cogan papel y lápiz y combatan conmigo todos esos deseos empalagosos que tienen hacia sus congéneres, se acerca la batalla del turrón, el cara a cara con el polvorón, las doce uvas de rigor (dicen que no hacerlo trae mala suerte, ¿peor?, quién necesita suerte teniendo talento), y por supuesto sus correspondientes doce propósitos de año nuevo, cada vez menos creíbles, irrisorios e inclusive vomitivos. De acuerdo, tal vez me he sobrado en esto último. Para discursitos estoy yo.

A lo que iba, insultos navideños, que son lo mismo que los insultos a lo largo del año pero con cariño, lo que supone que deben ser insultos trabajados, no vale lo primero que le venga a la boca. Dedíquenle a sus seres más queridos una oda a la falta de respeto, un himno a la intermitente educación. El semáforo está en ámbar, aprovechen para poner a parir al vecino, que seguro será tan feliz estas navidades como nosotros lo seremos el año que viene. Deléitense en los pequeños detalles que es donde se encuentra el resquemor. Y una vez hecho el trabajo, cierren el sobre y decidan ustedes mismos si deben enviarlo, según quieran que se consuman, o no, sus odios ajenos.

Debo reconocer que resulta perverso por mi parte escribir éste cínico panfleto pues como todas las cosas tiene una finalidad, que bien podía ser un propósito de año nuevo, y es convencer a los miembros del jurado de que es éste el artículo vencedor. En el caso contrario me temo que las próximas navidades tendré que dedicarles irremediablemente algún insulto de felicitación. Pero no deberían ofenderse. Todo lo contrario, es un halago.

Quien avisa no es traidor, como mucho, un cobarde.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Trainspotting (1996)



"Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige el bricolaje y pregúntate quién coño eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte, elige tu futuro, elige la vida. Pero ¿por qué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir la vida, yo elegí otra cosa. ¿Y las razones?, ¡no hay razones!. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"


Un puñetazo sobre la mesa. Éstos cinco jóvenes escoceses te abren los ojos aunque sea a tortas. Danny Boyle presenta cine en vena, Trainspotting es una inyección de testosterona que revitaliza el cine británico de la década de los 90. Ya sea usted drogadicto o cine-adicto, no importa, vaya a verla, porque al contrario que otras películas sobre el tema, no hay puro morbo o restos de viciosidad, en Trainspotting hay una historia (jodidamente realista) sobre unos amigos que eligen un camino distinto para llegar al mismo sitio, un camino al fin y al cabo alternativo. Porque podrán ver a McGregor sumergirse en las profundidades más surrealistas y asquerosas de El Water, así como hundirse en su propia moqueta, desesperado por salir del caótico vacío en el que se ha metido. ¿Razones para verla? ¿Quién necesita razones para ver una de las mejores películas del año?


viernes, 16 de noviembre de 2007

Psycho (1960)


Hitchcock te saca el corazón y lo deja sobre la palma de la mano, para que lo veas palpitar, bombear cada una de las perfectas imágenes de Psycho. Las escenas dentro de la casa anexa al motel constituyen el techo del cine de suspense. Y de ese terror que sigue la máxima de que es mejor sugerir que mostrar. La mirada pertubable de Perkins convierte en poesía la más simple, aburrida, banal conversación ya sea de ornitología o taxidermia, queda impregnada en el estudio introspectivo del psicópata. En el viaje a las entrañas de la profunda y tenue mente humana. Psicosis colectiva.



Puntuación: ##### (sobre 5)
Nota: 9.5 de 10

viernes, 19 de octubre de 2007

El Club de la Lucha (1999)


"Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar. Felicidades, estás a punto de tocar fondo".


Fight Club; la cinta más insólita, compleja y brutal del mejor realizador de su generación, la del pop-promo-and-TV-commercial. Cantos de sirena alrededor del guión de Chuck Palahniuk, que de pura lucidez entona un mensaje nihilista, sin rodeos, radical. Lo tiene todo para convertirse en la película de culto del siglo que está en camino. 

Fincher da forma, y de qué modo, con su particular y efectivo estilo de coreografía del videoclip. La perfecta traducción en imágenes de un texto de inimaginable apaptación. La primera media hora, es decir, lo que va desde el comienzo hasta la aparición de Brad Pitt, es la narración más genial que este cronista ha visto en muchos años. A ello contribuye un Norton es estado de gracia, rodeado de unos personajes tan irreales como perfectos prototipos de nada, Tyler Durden y Marla Singer.

"Y entonces ocurrió algo. Me solté. Me sumí en el olvido, oscuro, silencioso y completo. Al perder la esperanza hallé la libertad".

"La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos y eso hace que estemos, muy, muy cabreados".



El Club de la Lucha es a los 90 como Taxi Driver o La Naranja Mecánica fue a los 70. Sus detractores la acusaran de violenta. Todo lo contrario. Es una crítica a la violenta sociedad occidental, y ya de paso a todos aquellos que encuentran peligroso su mensaje sin acercarse a entenderlo. Y lo que es peor sin ni tan siquiera escucharlo. En medio de nuestra ajetreada vida, Fight Club pide a gritos un cambio, agita los valores que creemos correctos y los convierte en jabón. Dinamita.

"Soy la completa falta de sorpresa de Jack".
"Soy la sonrisa burlona y vengativa de Jack".
"Soy la venganza autosatisfecha de Jack".
"Soy el sudor frío de Jack".
"Soy el sentimiento de rechazo de Jack".

viernes, 5 de octubre de 2007

Muerte entre las flores (1990)

¿Sueñan los androides con Miller's Crossing?



"—Una vez tuve un sueño. Caminaba por el bosque, no sé porqué, se levantó viento y mi sombrero voló. —Y lo perseguiste ¿no?, corrías y corrías y finalmente lo alcanzabas. Lo recogiste, pero ya no era un sombrero se había convertido en otra cosa, en algo maravilloso. —No, seguía siendo un sombrero y no lo perseguí. No hay nada más ridículo que un hombre corriendo tras su sombrero."

La mejor película de gángsters desde El Padrino II. Muerte entre las flores (precioso título, mucho mejor que el original Miller's Crossing), la obra maestra de los Coen, seria, alejada del típico cachondeo que abunda en el cine de éstos hermanos y sus habituales actores. Todos estupendos. Gabriel Byrne no tiene nada que envidiar a los clásicos, de Finney no hay nada más que decir, aunque el mejor es el excéntrico e histérico John Turturro, el actor más carismático de la cuadrilla de los Coen.

De escenas sombrías y una oscura fotografía que rememoran el ambiente del mejor cine negro. Un lujo. La mejor película del año. Un momento memorable, Turturro suplicando compasión en Miller's Crossing. Los hermanos Coen no solo son unos maestros de la paranoia y la subversión, también su cine arrastra un profundo compromiso con la tradición del género negro clásico, y obras maestras como Muerte entre las flores están ahí para demostrarlo.



El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...