domingo, 9 de diciembre de 2007

Trainspotting (1996)



"Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige el bricolaje y pregúntate quién coño eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte, elige tu futuro, elige la vida. Pero ¿por qué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir la vida, yo elegí otra cosa. ¿Y las razones?, ¡no hay razones!. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"


Un puñetazo sobre la mesa. Éstos cinco jóvenes escoceses te abren los ojos aunque sea a tortas. Danny Boyle presenta cine en vena, Trainspotting es una inyección de testosterona que revitaliza el cine británico de la década de los 90. Ya sea usted drogadicto o cine-adicto, no importa, vaya a verla, porque al contrario que otras películas sobre el tema, no hay puro morbo o restos de viciosidad, en Trainspotting hay una historia (jodidamente realista) sobre unos amigos que eligen un camino distinto para llegar al mismo sitio, un camino al fin y al cabo alternativo. Porque podrán ver a McGregor sumergirse en las profundidades más surrealistas y asquerosas de El Water, así como hundirse en su propia moqueta, desesperado por salir del caótico vacío en el que se ha metido. ¿Razones para verla? ¿Quién necesita razones para ver una de las mejores películas del año?


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