Mostrando entradas con la etiqueta La vida de Adèle (2013). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La vida de Adèle (2013). Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de noviembre de 2013

La vida de Adèle (2013)

La salsa de tomate


La vida de Adèle ha causado una gran conmoción crítica allá donde se ha estrenado. Ahora se exhibe en las salas de España con muchas etiquetas. Etiquetas que ciñen y que aprietan. Un film francés, de amor lésbico, Palma de Oro en Cannes, polémico y controvertido. Y como si a este fuego le hiciese falta más leña, tiene una escena de sexo, en la que todo se ve, de diez minutos de duración.

Siendo una película que filma muy de cerca a la protagonista, sorprendentemente, en esa escena de sexo tan comentada, el director Abdellatif Kechiche separa la cámara y rueda muchos planos generales. Esa decisión resta intensidad al encuentro, lo hace menos erótico, pero más espectacular, pues no hay por donde hacer trampa. Las chicas trabajaron con unas prótesis que reproducían sus genitales pero la escena en cuestión está tan al límite de la pornografía que el director y las actrices están enfrascados en una pelea pública que amenaza con llegar a los tribunales. Según han afirmado Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, el método de Kechiche fue demasiado autoritario, incluso violento.

En la película, vivimos tan pegados a Adèle (Adèle Exarchopoulos) –a su boca, a su cuello, a sus caderas, a sus piernas– que sufrimos con ella una epopeya vital y amorosa que arranca desde la temprana confusión sexual, y que después da paso a un deseo carnal adolescente hacia una mujer unos años más mayor que ella –Emma (Léa Seydoux)–, con quien descubre el sexo lésbico y el romance obsesivo. En la segunda mitad la cinta aborda los conflictos de la vida en pareja y la separación de un ser al que aún se ama locamente. Anunciar La vida de Adèle como la mejor película que se ha hecho sobre el amor lésbico sería faltarle al respeto. Es una gran película sobre el amor. Punto. Sin apellidos.

Las actrices Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux están absolutamente asombrosas. No hay con qué medir sus actuaciones porque no parecen eso, actuaciones. Ellas hacen de esta película un espectáculo doloroso. El resultado final silencia la polémica. Puede que La vida de Adèle se beneficie de la controversia que ha despertado, pero su éxito es fruto de una combinación de talentos indiscutibles que se han aliado mágicamente para componer una obra muy importante, en la que los diálogos, las situaciones y los personajes surgen naturales, espontáneos, y te absorben dentro de ella.

Desde aquí, una propuesta íntima al espectador de ésta película. Juegue a adivinar qué papel tiene la salsa de tomate en La vida de Adèle. No sé si es la ansiosa manera de comer de Adèle Exarchopoulos o lo obscena que es la cámara acechando su boca manchada, pero puede que en la salsa de tomate esté la respuesta a los misterios y dilemas de esta película.

El hilo invisible (2017)

Para el chico hambriento El artista como loco déspota, la moda como vehículo de apariencias y el amor como enfermedad. ‘Phantom Th...