viernes, 31 de diciembre de 2010

Best Film of the Year

¿Quién es David Fincher?

Se acaba el 2010 y llega el momento de elegir el mejor y más relevante film estrenado en los últimos 12 meses, y pocos años ha habido una decisión tan unánime como el apoyo de prensa, público y galardones a La red social, último trabajo hasta la fecha del director norteamericano David Fincher (1962). Con La red social Fincher confirma lo que incluso hace ya una década (gracias a Se7en y El club de la lucha) era un secreto a voces. Será reconocido como el mejor realizador de su generación.

Su primer cometido como director de cine es el de hacerse responsable de importantes proyectos. Ha trabajado con equipos de excelentes productores, guionistas, actores o técnicos de imagen y sonido, y ha sabido coordinarlos con éxito. Simplemente eso ya es una garantía de su gran mérito como profesional.

Sin tener una planificación de la puesta en escena particularmente personal, y sin escribir sus propios guiones, resulta muy complicado aplicarle el calificativo cahierista de Autor. Y sin embargo es innegable que en todas sus películas (y demás productos audiovisuales como spots publicitarios o videoclips) deja una huella, una marca reconocible que identifica y enriquece su trayectoria. ¿Cómo logra Fincher entonces esa marca que comparten sus trabajos y que le lanza como el director de cine de más garantía de su generación?

Su primer largometraje, Alien 3 (1992), la continuación de la célebre saga, no fue todo lo bien que Fincher deseaba y el proyecto se le escapó de las manos por los continuas transformaciones de guión y por una enorme falta de acuerdo en el montaje final. Fincher exigía mucha más autoridad de la que una productora como la 20th Century Fox estaba dispuesta a ceder a un primerizo. El tiempo le dio la razón, porque afortunadamente, gracias a la edición del Director´s cut que años después salió a la venta, ahora podemos comparar ambas películas y reconocer que el montaje de Fincher ofrece un film más correcto y conciso.

Pero gracias al tempranero éxito que logró con New Line Cinema en la producción de su segunda película, Se7en, Fincher se labró una posición de privilegio dentro de los estudios de cine Columbia, Warner Bros. y Paramount Pictures. Posición de privilegio que, a pesar de sufrir lógicos altibajos (como la controversia de El club de la lucha), conserva hasta hoy, y que le ha permitido ponerse al frente de la mejor película estrenada en el año 2010. La red social.

En los próximos días haré todo lo que esté en mi mano por descifrar cuáles son los motivos del éxito y, más importante aún, cuáles son los rasgos de estilo de David Fincher.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Balada triste de trompeta (2010)

Exorcismo en el Valle de los Caídos

La prostituta que se escapó de la fiesta. El payaso que tenía miedo a los niños. Un payaso con un machete. La España de la transición en viñetas hipertróficas, de un extraño y ridículo surrealismo. España es ese lugar en el que nada sucede como cabría esperar. Un país en el que se envidia la felicidad de los demás.

Esperaba grandes cosas de Balada triste de trompeta, y Álex de la Iglesia me ha castigado por ello. Con un ritmo repulsivo a trompicones, a cañonazos sin engrasar. Con transiciones feas y torpes, con cortes a destiempo en la sala de edición. Es una película absolutamente antiacadémica, estando dirigida por el Director de la Academia. Algo así como matar dos pájaros de un tiro que sale por la culata. Si bien De la Iglesia viene de dirigir un thriller modélico y academicista fuera de España (Los crímenes de Oxford), aquí vuelca y da varias vueltas de campana en su película más brusca, agresiva, tosca e impaciente.

Precisamente esa impaciencia (como rasgo esencial que perseguía De la Iglesia) se convierte también en el gran defecto del film. La película sufre severos problemas de edición y montaje, algo que podría solucionarse con mayor metraje y atendiendo con más cuidado la pausa en la transición de escenas. Aunque del mismo modo, esa edición brusca y tosca se identifica con el periodo histórico que relata. Los acontecimientos se precipitan sin solución de continuidad, y con escasa probabilidad de éxito.


Las Dos Españas (encarnadas en una pareja de payasos irreconciliables) peleando a muerte por un disparate (una trapecista sin reparos), dispuestos a desfigurarse la cara para transformarse en aquello que más temen. Carlos Areces y Antonio de la Torre son el payaso triste y el payaso tonto de un circo de la España de la transición. Areces y De la Torre están descomunales, como si un santo hubiese bajado expresamente para inspirar sus trabajos.

La película más pseudogrotesca (en estética y planificación) del cine español en muchos años, es también la película que mejor desafía los complejos de nuestro cine en particular y de cualquier cine en general. Balada triste de trompeta podría haber sido la película más apasionada de la historia del cine. Y se ha quedado en la película más desquiciada del mundo. Y de Bilbao. Ahí es nada.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Álex y Quentin

Un payaso con un machete


Me sorprendo a mí mismo comparando a Álex de la Iglesia con Quentin Tarantino. Nada más lejos de la realidad, puesto que Tarantino filma y dirige en un estado de madurez cinematográfica permanente, y en Balada triste de trompeta nos topamos de bruces con el cine más adolescente y alborotado de De la Iglesia.

domingo, 19 de diciembre de 2010

The Departed (2006)

Sucedáneo de Scorsese


En el último programa de Sala y Salón comenté (así de pasada), ante la indignación de mis compañeros de mesa, que el The Departed que dirigió en el año 2006 (triunfando en los Oscar) Martin Scorsese me parecía una película sobrecargada e irritante. A continuación apuntaré brevemente tres razones que me impiden disfrutar enteramente del film:

1/ El dinamismo exacerbado y sobrecargado en la realización de Martin Scorsese (el mismo que lastró lo que podía haber sido un gran film, Gangs of New York).

2/ El despropósito de un montaje extenuante y apresurado de trailer, que condena y echa a perder los posibles momentos de intensidad que deberían destacar en el relato.

3/ Las interpretaciones impávidas y light de Leonardo DiCaprio y Matt Damon, y la histriónica actuación de Jack Nicholson.

Estos tres puntos provocan un ritmo irritante y un desinterés general en el relato. Por lo tanto, The Departed no es ni más ni menos (a mi parecer) un interesante thriller moderno. Un simple sucedáneo para alguien que firmó años atrás obras de la talla excepcional de Uno de los nuestros o Casino.


lunes, 13 de diciembre de 2010

Biutiful (2010)

La carne y las moscas de la carne



Biutiful es un film tremendista que explota la miseria ajena. Alejandro González Iñárritu ha hecho una película que se mimetiza muy bien con su personaje protagonista, una película fea, pobre y enferma, con algún momento extrañamente enigmático, pero de un ritmo moribundo.

El protagonista tiene que vivir (malvive) en el Raval de Barcelona, en un piso que se cae a cachos pagado a base de trapicheos, teniendo que alimentar (malalimenta) a dos hijos hambrientos y conflictivos. Uxbal (así se llama, sí) ve muertos, mea sangre cada mañana y tiene que soportar a una ex-mujer drogadicta con trastorno bipolar, mujer de la que encima sigue enamorado. Por si esto fuera poco, el tipo es del Espanyol. Uau!

Aquellos que apedrearon a Woody Allen por hacer de Vicky Cristina Barcelona una postal turística de la ciudad condal, deberían colgar a Iñárritu por su exhibición manipuladora (y a mi gusto también malintencionada) de la cara más fea de Barcelona. Gracias al talento intermitente de Iñárritu y su director de fotografía, Rodrigo Prieto, Biutiful tiene momentos de una intensidad notable.

Pero Iñárritu estaba concentrado en otra cosa. En afear a su casting, en retratar la situación más penosa de la inmigración, en demacrar las calles de Barcelona, en dibujar un calvario a base de amontonar estereotipos y disgustos. En definitiva, Iñárritu ha venido a nuestro país a (de)mostrarnos que la vida es una mierda, y quiere salir de ella forrado de dinero y ovacionado.

Pero mis palabras, igual que el sufridor acercamiento al horror humano de Biutiful, no son, ni serán más que eso, palabrería. Lo que quedará para siempre será la carne que pone Javier Bardem en su transformación mi la gro. Bardem está animal. Un animal que lleva las vísceras por fuera.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Sala y Salón 08

Un programa de cine para la radio de la URJC. Con Tercero, Sánchez, Valiente, Llamazares, Ramis y el menda. Gracias por escucharnos

http://salaysalon.wordpress.com/2010/12/09/programa-08/

domingo, 5 de diciembre de 2010

Uncle Boonmee (2010)

El búfalo, la princesa y la reencarnación del cine



Un búfalo en una selva tropical pretende zafarse de las riendas que lo atan a la civilización moderna. Una vez lo consigue, el búfalo vaga y merodea por la selva hasta toparse con un antiguo guerrero maya.

Una princesa india queda ensimismada en un manantial, y enamorada de su propio reflejo se sumerge en el agua y entrega su cuerpo al manantial. Peces entre los muslos, en la escena de sexo no explícito más impresionante que podemos recordar.

Un hombre-mono allá en la maleza, criatura de ojos rojo-penetrante, se detiene y mira perplejo desde la oscuridad de una noche cerrada.

Boonmee, aquejado de un grave problema de insuficiencia renal, decide trasladarse a su finca en el campo para vivir sus últimos días en el lugar dónde nació. Junto a su hermana y su sobrino, Boonmee hace balance y recuerda no solo su vida sino también sus anteriores reencarnaciones. En la cima de una colina, Boonmee descubre una misteriosa cueva, el lugar del nacimiento de su primera vida. El búfalo. La princesa. El hombre-mono. La selva de Vietnam.

La última, y merecidísima, Palma de Oro en el Festival de Cannes se la llevó a casa el cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul. Uncle Boonmee es una propuesta cálida y húmeda, irregular, a ratos irrelevante o insípida, y sin embargo por momentos deslumbrante e hipnótica.

AW suprime del guión original los fragmentos que especifican toda alusión a las vidas pasadas de Uncle Boonmee, de manera que queda a la imaginación del espectador la interpretación de ciertos pasajes como vidas pasadas de la reencarnación del protagonista.



Para entrar al juego del director tailandés hay que dejarse cautivar por las imágenes y los sonidos exóticos de la selva vietnamita, selva en la que conviven los fantasmas de Apocalypse Now. Es un cine más contemplativo que espectacular.

Ni rastro de la magistralidad que implica ese calificativo de Obra Maestra tan común al crítico de cine de a pie. El cine de AW está por encima (o por debajo, qué mas da) de lo magistral, es un cine abocado a lo sensacional, y por lo tanto premia la conquista de las sensaciones y deja a un lado el rigor de la planificación y la puesta en escena.

Este mismo año habrá otras muchas películas más sólidas, concisas, mejor escritas, interpretadas o dirigidas, pero ninguna tan estimulante, arriesgada, libre o sugerente como Uncle Boonmee.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Sala y Salón 07

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lunes, 29 de noviembre de 2010

Cómo entrenar a tu dragón (2010)

El lado oscuro de John Lasseter



En una época en la que todos los elogios del cine de animación van para John Lasseter, fundador y director de los estudios Disney Pixar, acuñado nuevo Walt Disney, descubrimos que también el señor Lasseter tiene una mancha negra en su historial. Chris Sanders y Dean DeBlois pertenecían a la nómina de directores de Disney (fueron los responsables de Lilo & Stich) cuando Lasseter los despidió con su amable sonrisa, y ambos llegaron rebotados a la competencia de Disney Pixar, la productora DreamWorks.

Pocos años después, Sanders y DeBlois han logrado un éxito terrible con su segunda película, una producción de 165 mill. de dólares de presupuesto que ha triplicado sus beneficios recaudando unos 500 mill.

Una película interesante, a pesar de que el grueso de la historia es absolutamente convencional, que alberga varias lecturas e interpretaciones algo bizarras. El rechazo padre-hijo. El padre es el líder de un poblado de vikingos que tiene que lidiar con una plaga de dragones. Y el hijo es el inadaptado de la manada, un crío al que la sola idea de enfrentarse a un dragón ya le aterroriza.

La presencia femenina queda en un segundo plano, con una joven que cumple el papel del héroe, y que es una excusa para encubrir la verdadera sexualidad (llámenlo sexualidad, llámenlo pasión) del protagonista. Un joven incomprendido que se cruza en el camino de una criatura legendaria, imponente y temible, para acabar intimando con ella. Una bestia de la naturaleza incontrolable que le inspira una ternura encomiable. Las escenas en las que se conocen el joven y el dragón son de lejos lo mejor de la película. La épica envuelve al romanticismo.

El empleo del 3D está justificado en cualquiera de los espectaculares viajes a lomos del dragón. Las voces originales de los protagonistas son muy acertadas y divertidísimas. La canción de los créditos finales es una de mis favoritas para los Oscars de este año. Y todo el film comparte un ritmo sin baches de un nivel notable. Muy entretenida.


viernes, 26 de noviembre de 2010

Sala y Salón 06

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Sala y Salón 05

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domingo, 14 de noviembre de 2010

Copie conforme (2010)

Antes del anochecer


Copie Conforme es la última película estrenada por el director iraní Abbas Kiarostami, quien desde que en 1997 ganara con El sabor de las cerezas la Palma de Oro francesa se ha convertido en un cineasta de culto y un fijo del festival de Cannes. La cámara espejo de Kiarostami recoge el paseo de un hombre (William Shimell) que ha escrito un ensayo sobre la identidad de la copia frente al original (en el arte) y una mujer (Juliette Binoche) que admira el trabajo del escritor.

El film está sutilmente dividido en dos mitades de modo que casi es imposible delimitar el punto de corte que separa ambas. Ese tranquilo paseo por las calles de un pueblo italiano en el cuál dos desconocidos comparten sus inquietudes y sus preocupaciones acaba convirtiéndose (ya sea de manera fingida o simulada, debate abierto) en el retrato del desamor y la muerte de la pasión de un matrimonio, en el que idénticos protagonistas llevan 15 años casados. No hay ruptura. No hay brecha. El tiempo del film simula el tiempo real.

Un relato que desdobla, sin por ello romper la naturalidad de su narración, la identidad de la pareja protagonista. Un film ensayo, cercano a lo que el cine europeo entiende por obra maestra, que rinde copia a su referente Roberto Rossellini y que cuenta con el imán magnético de otro encuentro romántico a tiempo real, Antes del atardecer (2004). Copie Conforme es cine sobresaliente que esculpe una realidad desoladora.


viernes, 5 de noviembre de 2010

Sala y Salón 04

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martes, 19 de octubre de 2010

La red social (2010)

Punch-Drunk Facebook

Empezamos con una paradoja. La red social con mayor número de usuarios en todo el mundo (la friolera de unos 500 millones) surgió con la única intención de convertirse en un club exclusivo. Si pertenecer a un club exclusivo es cool, formar parte del proceso de selección de tu propia parcela exclusiva de ese club, es aún más cool. Tocar lo imposible. Eso es Facebook.

David Fincher se erige en el mejor y más impactante cronista cinematográfico de un tiempo que resulta ser el nuestro. Fincher coge a un icono de lo (pseudo)cool, como lo es Justin Timberlake, y lo transforma en un payaso embaucador de labia viperina y encantador carisma. ¿Y si La red social fuese el mayor spot publicitario jamás rodado? Bienvenidos a la política del siglo XXI.
 
Mark Zuckerberg, nacido en 1984, estudió en Harvard y fue precisamente allí, dónde se inició en el mundo de la programación pariendo un sistema a base de hackear la red de su universidad. Un programa que le supuso los primeros problemas legales y también le dio la oportunidad de participar posteriormente en un proyecto aún más ambicioso. En 2004 creó Facebook. O eso dice él.

Con el mismo espesor narrativo con el que fuimos a la caza y captura del asesino (de) Zodiac, salimos en busca del origen de la idea emprendedora más importante de nuestro tiempo en La red social. La batalla legal y, por supuesto, dialéctica entre los geniecillos que se pelean por el reconocimiento de haber dado a luz a un fenómeno social de la categoría de Facebook. La solemnidad de una verdad recia desgranada con esmero y apuntalada por el score alucinante de Trent Reznor (fundador de la banda de rock industrial Nine Inch Nails).

Pero es preciso aclarar que ésta no es LA película DE Facebook. De algún modo, La red social describe un proceso. Es un film sobre cómo surgió el germen de Facebook y sobre las consecuencias legales, económicas y morales que este germen arrastra consigo.

En un momento de la película un socio de Zuckerberg pregunta al joven: ¿cuándo estará Facebook acabada? Nunca. ¿Puede la moda pasarse de moda? La moda nunca muere, porque al primer síntoma de agotamiento deja inmediatamente de ser moda. Así funciona Facebook. Solo un proceso en constante regeneración puede sobrevivir a la moda. David Fincher nos entrega su La red social cortada con el mismo juego de cuchillos afilados con el que ya nos apuñaló en El club de la lucha. Un realizador excelente que trasnsforma el guión impresionante de Aaron Sorkin y lo muda a cine imperecedero.


Un ensayo de largo recorrido sobre cómo implantar (desarrollar/ crear/ apropiarse de) el germen de una idea. Lo que debería haber sido el Inception de Christopher Nolan, pero no fue. La red social no solo es el relato de cómo se levantó el imperio de Facebook, es también una lección magistral de economía aplicada, de capitalismo salvaje al servicio de la explotación de vivencias ajenas en el encuentro con una conexión al mundo real.

Tocar lo imposible. En una charla calmada de bar americano, en la intensa secuencia que abre el film, una chica rompe en seco su relación con un brillante alumno de Harvard y experto programador. Y un enigma cae echando el telón a un film prodigioso. ¿Creó Mark Zuckerberg la empresa más relevante del siglo XXI por simple despecho?

 

domingo, 10 de octubre de 2010

Eraserhead (1976)

El bebé de Lynch


Estrenarse en largo, como lo hizo en 1976 el cinestasta norteamericano David Lynch, con un borrón de la categoría de Eraserhead supone un arrojo y un riesgo que bordea casi el suicidio profesional. Lynch utiliza su primer film como el lienzo en el que tienen cabida sus influencias dadaístas y surrealistas. Una especie de comedia romántica costumbrista sobre una pareja que está esperando su primer hijo encerrada entre las paredes formalistas de Un perro andaluz, en clave del Buñuel (o del Kafka) más transgresor.


domingo, 19 de septiembre de 2010

The Last Airbender (2010)

Un cordero con piel de lobo


En 1999 El Sexto Sentido fue reconocida unánimemente con un éxito de crítica y taquilla. Desde entonces todos los trabajos de M. Night Shyamalan han suscitado la controversia entre los que le consideran un genio y los que le consideran un fraude. Hasta el año 2010, año en que el director indio estrena The Last Airbender. 11 años después, la respuesta ante una de sus películas vuelve a ser unánime. Solo que esta vez, es unánimemente negativa. Con la adaptación al cine de la serie de animación de Nickelodeon The Last Airbender, Shyamalan se ha expuesto a una lapidación pública en todos los medios, tanto nacionales como internacionales.

Incluso aquellos que defendieron a Shyamalan a contracorriente (con joyas como La Joven del Agua y The Happening) aquí coinciden en que el realizador se ha borrado de la película. Afirmación que en absoluto comparto. El guión es nefasto y el trabajo actoral es pésimo, todo el reparto recita sus frases. Pero el director de El Bosque ya tiene experiencia camuflando sus perlas, vendiéndonos lo que no es. Dando liebre por gato.

Hace dos años nos regaló una obra maestra (The Happening) encubierta bajo la apariencia de un film de serie B, y ahora convierte un blockbuster infantil en un ejercicio de estilo. Llámenlo hiperinflación estilística o adorno gratuito. Los movimientos de cámara otorgan una fluidez casi hipnótica al ritmo de las secuencias de acción. Pienso en Las Crónicas de Narnia y en La Brújula Dorada como referentes más cercanos, y sin embargo, del más hortera y vulgar de los blockbuster fantásticos veraniegos brotan momentos extrañamente mágicos.


La majestuosa banda sonora dota de una rara espiritualidad a todo el film. El compositor James Newton Howard, en estado de gracia, firma una partitura mágica, que se lleva la matrícula de honor cuando logra callar a los actores y el film se rinde a su música. En concreto, en los minutos finales, la penúltima secuencia, en la que se desarrolla la gran batalla, escuchamos 'Flow like water', el que probablemente sea el mejor tema de Newton Howard. Shyamalan desplaza la acción a un plano menor para que la cámara gire en torno a cómo el protagonista invoca una gigantesca ola de agua, donde reina el travelling circular.

Será complicado encontrar el público idóneo para Airbender, con un libreto demasiado idiota para adultos, y un trabajo de cámara demasiado virtuoso para críos. Es cierto que se trata de una equivocación estúpida en la escritura de guión, una metedura de pata enorme en la elección de casting y un desvío torpe (genérico) en su magnífica trayectoria. 

Pero también es cierto que The Last Airbender es una salida de tono rara y personal sobre la que Shyamalan sella la huella de su maravilloso cine.

martes, 14 de septiembre de 2010

You will meet a tall dark stranger (2010)

Vuelve


Vuelve Woody Allen a Londres y vuelve a sus comedias de personajes corales para su cita anual con el cine en You Will Meet a Tall Dark Stranger. En esta ocasión actorazos de la talla de Anthony Hopkins o Naomi Watts rebajan su caché para trabajar a las órdenes del director de Manhattan. Antonio Banderas es un error de casting, siempre se le ve forzado, fuera de lugar aun cuando pretende ser discreto.

Con la teatralidad que caracteriza a todos sus trabajos, vuelve Allen a hablarnos de sus temas estrella: el miedo a la muerte y el miedo a estar solo, la fidelidad y el compromiso. Sin embargo, trata a sus personajes con una desgana preocupante. Woody Allen está agotado, haciendo una y otra vez la misma película, buscando la inspiración en esa mujer de la ventana de enfrente que siempre viste de rojo.

Ya está mayor, y claro está, a veces se le va la cabeza (algunas elipsis rompen el ritmo del relato) pero Woody Allen sigue siendo el abuelo tierno, pillo y cabrón al que toca visitar una vez al año.


lunes, 6 de septiembre de 2010

Los mercenarios (2010)

La testosterona de Stallone


SINOPSIS: Después de años de corrupción y asesinatos de rehenes, además de traiciones y mentiras en su política exterior, Estados Unidos, con la ayuda de otras naciones, arma en secreto un equipo con su personal militar más capacitado para derrocar a un dictador que ha causado estragos en un país de América latina durante más de 20 años. La misión principal del equipo es terminar con la vida del dictador, pero recibiendo poca ayuda de las naciones, que tratan de mantener en secreto la misión... (FILMAFFINITY)

La nostalgia del viejo cine de acción de los ochenta condensada en un film sencillo, conciso y que sabe cómo contentar a su audiencia sin reparar en gastos, explosiones, tracas, golpes y porrazos, damisela en apuros y un desfile inimitable (aunque casi paródico) de estrellas. Lo más interesante es asistir a la confirmación del relevo generacional de Sylvester Stallone en Jason Statham, el ya mítico  repartidor de hostias de Transporter. Stallone copa los títulos de crédito de Los mercenarios, escribe, produce, dirige y protagoniza un tributo al cine que le convirtió en leyenda varias décadas atrás, y lo hace, como no podía ser de otro modo, dejando complejos fuera.


martes, 31 de agosto de 2010

Mad Men, Piloto

Un Billy Wilder del siglo XXI. 
Telefonistas, tintes de pelo y nicotina...


domingo, 22 de agosto de 2010

El artista en el precipicio (1)

Quentin Tarantino



Terrence Malick


Lars Von Trier









Aquel que dijo eso de que lo difícil no es llegar, sino mantenerse, debía saber muy bien que para mantenerse no vale con dejar que las cosas sigan tal cuál están. Cambiar para que todo siga igual. Podemos distinguir dos tipos de cineastas entre los ya consagrados: aquellos que viven de explotar sus maravillosas rentas y aquellos que se asoman al precipicio para volver a disfrutar del riesgo de caer.

En ésta primera entrega de El artista en el precipicio presentamos tres claros ejemplos del segundo tipo de cineastas. Realizadores que sin renegar de su éxitoso pasado buscan y encuentran el progreso en el riesgo de la transgresión. Quentin Tarantino lo hizo en Death Proof, Terrence Malick en El Nuevo Mundo y Lars Von Trier lo logró en Anticristo. No hay estrellitas para coronar a los tres.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Inception (2010)

El martillo pilón

Lo mismo da Eduardo Noriega que Marion Cotillard. Con una idea muy similar a la de Inception, la de construir sobre los sueños de un cliente, y un presupuesto muchísimo más pobre, ya hizo Alejandro Amenábar una película cien veces más inquietante, también con un final que desafiaba a la muerte como el despertar (o no) del sueño/ realidad. Abre los ojos.

Entro en Inception con unas expectativas hiperinfladas. Salgo de Inception con la palabra decepción escrita en la frente. Resulta que Christopher Nolan no es el artista que yo esperaba, sino un artesano. Un artesano que se ha especializado en blockbusters veraniegos. Con su séptima película ha cambiado definitivamente de género, del thriller de intriga/ drama, a la ciencia-ficción/ acción. Una superproducción impresionante con un reparto de actores de lujo, con Leonardo DiCaprio a la cabeza en un papel protagonista gemelo del de Shutter Island, acompañado por la encantadora Ellen Page, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Ken Watanabe, Tom Hardy, Cillian Murphy y el cameo de Michael Caine.

DiCaprio se dedica profesionalmente a construir y trabajar sobre los sueños y el subconsciente de sus clientes y le abre las puertas a una nueva modalidad de espionaje corporativo (¿cómo apropiarse de una idea ajena?). Un trabajo peligroso que le hace arrastrar viejos traumas y fantasmas del pasado, como el de la que fue su mujer, Marion Cotillard. Un dia se le planteará una operación de alto riesgo que supondrá su mayor reto profesional y, a la larga, también personal. Esta vez no se trata de robar una idea, sino todo lo contrario. Inception consiste en implantar una idea en una mente de manera que parezca que ha surgido de manera natural.

Un cruce fallido entre Matrix y Shutter Island, una película exclusivamente de acción que el director de Memento quiere convertir en otro de sus dramas de personajes atormentados con una subtrama estúpida que implica a la mujer y a los hijos del protagonista. El guión es incapaz de extraer todo el suspense que podría ofrecer el film. Inception es un laberinto enorme en el que es imposible perderse porque está plagado de carteles que te indican el famoso "Usted está aquí".

Nolan (brillante escritor y director de Memento o The Dark Knight, entre otras) está atado de pies y manos (y lo que es peor, también de cabeza) a las leyes de la razón. No se trata de buscar lógica donde no tendría por qué haberla, pero es la propia película la que se esfuerza y da mil vueltas persiguiendo una explicación racional para todo este glamuroso tinglado.

La banda sonora machacona de Hans Zimmer convierte Inception en un tráiler de 148 min. con forma de circo de tres pistas, destartalado, sin interés, que trabaja sobre tres planos oníricos al mismo tiempo dejando suspendido el plano real. Persigue tanto el clímax final que éste acaba abarcando tres cuartos de película.




"Si algunos mostramos ciertas reservas es porque quizás creíamos que estaba destinado a proyectar el genio de Christopher Nolan hacia el infinito y, en lugar de eso, puede que haya terminado mostrándonos sus límites." (Gerard Casau: Contrapicado)
Christopher Nolan nos descubre aquí por qué convirtió a su espléndida saga de Batman en un drama, y a su protagonista, Bruce Wayne, en un hombre atormentado. La verdad duele. Y la verdad es que Nolan nunca ha brillado especialmente en las escenas de acción. En concreto, en Inception presume de una planificación algo torpe en ese tipo de secuencias: tiroteos, persecuciones, etc.

Cada uno de los personajes utiliza lo que ellos llaman un tótem, un objeto pequeño a modo de amuleto del que solo su portador debe conocer su tamaño y peso exacto, para no poder ser manipulado por los compañeros, y así distinguir la realidad del sueño. Christopher Nolan también lleva su propio amuleto. Está más preocupado de diferenciar la realidad de la ficción, de cobrar su (por otro lado, merecidísimo) sueldo, que de sumergirse sin concesiones en el farragoso mundo de los sueños.


viernes, 6 de agosto de 2010

Toy Story 3 (2010)

Living in a fantasy

1995, una película de animación protagonizada por unos juguetes que cobran vida revienta la cartelera y marca un hito del género conquistando los corazones de padres e hijos. Una historia adulta envasada para críos. 1999, cuatro años después, se estrena la secuela, que pese al entusiasmo con el que la recibe toda la crítica profesional, no deja de ser una elaborada prolongación de la primera cinta.

2010, quince años después (¡se dice pronto!) llega a las carteleras la tercera entrega de Toy Story. Lleva el sello de la más importante y mejor productora de animación (Disney Pixar) y lleva la firma de uno de sus directores emblema, Lee Unkrich, responsable de Buscando a Nemo y la maravillosa Monstruos S.A.

Toy Story 3 ha sido concebida como una película con toda la autonomía que no tenía la segunda parte. Y ahí se nota el cambio de realizador, pues las anteriores fueron dirigidas ambas por el fundador de Pixar John Lasseter (que aquí se limita a tareas de producción). Toy Story 3 supera en todos los aspectos técnicos a las dos anteriores, está repleta de aciertos visuales, y de guiños cinéfilos, y (c-a-s-i) iguala en encanto al original. Y digo c-a-s-i porque desgraciadamente ya no somos tan niños, ni tan inocentes, ni nos dejamos sorprender con asombro. Pero siendo consecuentes, Toy Story 3 será recordada como la entrega más prestigiosa de la trilogía.

Hay una persecución de western y una fuga de una cárcel. Hay un romance con fanfarrón y doncella de armas tomar. Hay un villano traidor y manipulador que parece tierno y achuchable, y hay una cría tímida y encantadora que heredará todos estos juguetes que ya son leyenda viva.

Hay algo mágico en la mirada de este vaquero de rodeo llamado Woody, que atraviesa todo ese tiempo que nos separa de nuestra infancia. En especial la última mirada que le dedica Andy, su dueño (porque sí, los juguetes tienen dueño, y bien orgullosos están de tenerlo), en el emocionantísimo epílogo que Toy Story se marca para redimir a sus dos tercios restantes y para acabar empapando las (por cierto, terriblemente pesadas y oscuras) gafas 3D. El cine como memoria impagable de recuerdos.


domingo, 1 de agosto de 2010

Gerry (2002)

 Partiendo de nada



Siempre y cuando no juguemos a conjugar el verbo, la palabra nada es una contradicción en sí misma. Gus Van Sant filma Gerry en largos planos travelling y con la abstracción de una página en blanco como bandera. Decir que éste supone un nuevo comienzo para partir desde la nada, sería una incongruencia, pero todos deberíamos entender que la nada es una vuelta a la base, a la raíz.

Dos protagonistas (Casey Affleck y Matt Damon improvisan los escasísimos diálogos) deambulando en un paraíso sin escapatoria, en un comienzo pretenden alcanzar el lugar al que llaman la cima, hasta que deciden desviarse del camino marcado y toman un camino por trazar, que no entiende de sentidos o direcciones. Para cuando se den cuenta de que ese nuevo camino no conduce a la cima ya será tarde. No hay manera de volver. Con ese escenario Van Sant plantea muy vagamente la idea del desdoblamiento de personalidad y de encontrarse a sí mismo en una situación al límite.

Traducir el lenguaje hipnótico de Béla Tarr o Andréi Tarkovsky al cine norteamericano comercial de comienzos del siglo XXI se convierte en Gerry en la empresa más arriesgada en la que se puede embarcar un realizador a estas alturas de la película. Y a su vez da una nueva dimensión al remake de Psicosis que Van Sant filmó (calcado plano a plano) cuatro años antes.

Nadie va a engañar a nadie, son 103 min. de un ejercicio sin mayor pretensión narrativa o de entretenimiento que el propio espectáculo de la experimentación con los elementos básicos que forman esa cosa tan fuera de moda que llamamos cine. Ya desde el mismo arranque, Gerry se despierta con una necesidad contemplativa, con una cámara hipnótica que persigue a un viejo coche. Lo que viene después serán sombras perfiladas sobre un desierto blanco y el sonido de los protagonistas jadeando.


domingo, 4 de julio de 2010

Kick Ass (2010)

Supersalidos hiperactivos


Dave Lizewski (Aaron Johnson) es un joven estudiante invisible para las chicas de su instituto, que despierta un día con la idea de convertirse en un superhéroe, aunque no tenga superpoderes, no haya seguido un duro entrenamiento, ni tenga siquiera una buena razón para ello. Pero la vida de Dave cambiará para siempre cuando se cruce con un par de vengadores callejeros, la terremoto de 11 años Hit Girl y su padre, Big Daddy, y forje amistad con otro joven desquiciado que lucha contra el crimen, Red Mist. El jefe de la mafia local, Frank D'Amico, pondrá a prueba sus habilidades.

El encuentro entre Watchmen, Alta Fidelidad y Supersalidos es un divertimento en todo momento consciente de saberse fashion, cool y demás adjetivos de moda. Es demasiado guay, de una excitación casi agotadora. Pasan demasiadas cosas en Kick-Ass y no es tarea fácil asimilarlas todas a su tiempo.

Exultante acabado visual, impresionantes efectos especiales, ultraviolencia a ritmo de Mika.  Para la historia queda la imagen de Nicolas Cage 1/ enfundado en la elástica de Batman, o 2/ derribando a su hija (impresionante Chloe Moretz como Hit Girl, el descubrimiento del año) a base de balazos.


lunes, 14 de junio de 2010

TRUE BLOOD / 2ª Temporada

Otro verano en Bon Temps

No encuentro ninguna razón para que os escriba cómo fue la segunda temporada de True Blood. Podría decir que fue terriblemente superior a la primera. Que los personajes que antes parecían completos anormales (Sookie, Jason, Tara, Andy, y prácticamente todos) han evolucionado una barbaridad y ahora están muchísimo mejor definidos. Que los nuevos protagonistas le han dado un vuelco a la trama.

Eric Northman (Alexander Skarsgård) es el sheriff del Área 5 y el dueño del bar de vampiros Fangtasia, un vampiro de unos 1.000 años que intentará seducir a Sookie. Mary Ann Forrester (Michelle Forbes) es la ménade que llega al pueblo para volver locos a todos los habitantes con sus rituales hedonistas. Jessica Hamby (Deborah Ann Woll) es una vampiresa adolescente "creada" por Bill y que tendrá que convivir con Sookie como su hijastra. Esto es lo más parecido a una familia que habrá en Bon Temps. 

Lo que ya sabemos. Sookie, la protagonista es una muchacha muy virgen y muy casta, que conoce a Bill, un vampiro muy tradicional y muy conservador, y se enamora de él. Una Anna Paquin que es un caso aparte, con sus dientes separados y su cara de croqueta a punto de ser rebozada. O la adoras o la detestas. Ella es True Blood. Lo quieras o no. Y su enfrentamiento con Mary Ann ya forma parte de la historia de la televisión.
“What are you?”
“None of your business”
No encuentro ninguna razón para que os escriba cómo fue la segunda temporada de True Blood. Porque nada importará lo que yo diga. Si no te interesa no la vas a ver. Y si has visto la primera temporada, entonces ya estás perdido. Ya has caído en la tentación. Ya te corre la misma sangre por las venas.

jueves, 10 de junio de 2010

Two Lovers (2008)

Un beso, una azotea, un anillo


Joaquin Phoenix (nunca ha estado mejor) es Leonard, un joven con problemas emocionales, que vuelve al hogar de su infancia para reponerse tras un intento de suicidio. Mientras trata de recuperarse bajo la atenta mirada de sus preocupados padres, dos mujeres entrarán en su vida. Vinessa Shaw (encantadora, una actriz muy a tener en cuenta) es la tierna y sencilla Sandra, hija del nuevo socio de su padre. Gwyneth Paltrow es Michelle, todo un misterio para Leonard, una bella y sensual vecina, con aires de mujer inalcanzable y que parece no encajar en el aburrido barrio al que se acaba de mudar. El amor de Leonard se debatirá entre la complicada relación con Michelle y su compromiso con Sandra.

James Gray ha alcanzado en su cuarta película la depuración de un estilo, el de una cámara en apariencia tímida, pero firme y segura. Aunque más allá de (o precisamente gracias a) la elegante y excelente dirección de James Gray, Two Lovers es una película sorprendentemente concisa sobre la idea de un hombre que conoce a dos mujeres, se enamora de ambas, pero solo puede demostrárselo a una. Una historia poco original digna de cualquier folletín del montón, que cobra en manos del director James Gray (un cruce ansiado entre Francis Ford Coppola y Woody Allen) una carga adicional de complejidad emocional. Un director brillante siempre en la creación de ambientes melancólicos, fatalistas, negros.

En el último acto de Two Lovers, Michelle surge como una sombra a través de un oscuro pasadizo, a la manera en que podría haberse descubierto la Madeleine de Vértigo, y enfrenta a Leonard con su mayor temor. Michelle es la mujer que él desea y, a su vez, un imposible, la mujer con la que no tiene ninguna posibilidad de futuro. Es decir, Leonard se enfrenta a la ausencia de deseo. Un drama romántico intimista ajeno a las preocupaciones de su tiempo. O lo que es lo mismo, atemporal.

Es un film envolvente, resuelto con sobriedad y que va creciendo lentamente bajo una extraña tranquilidad.


sábado, 5 de junio de 2010

In the mood for love (2000)

Quizás, Quizás, Quizás




¿Qué tres cosas necesita Wong Kar Wai para hacer una película? Necesita una cámara, dos personas y un lugar donde puedan encontrarse. No más. La cámara de Christopher Doyle, el director de fotografía más cotizado del momento. La pareja de actores Tony Leung y Maggie Cheung. Y un callejón de Hong Kong. No necesita un tiempo. El tiempo se lo inventa.

Hong Kong, 1962. Dos parejas se mudan el mismo día a dos apartamentos contiguos, los Chan y los Chow. A través de una serie de encuentros  fortuitos el señor Chow y la señora Chan irán conociéndose. Ambos están solos, pues sus respectivas parejas pasan más tiempo trabajando que con ellos. Finalmente, llegarán a la conclusión de que el marido de ella y la esposa de él están viviendo una aventura juntos. Despechados, Chow y Chan comenzarán, a su vez, una relación. Una relación en la que ambos buscan consuelo, no deseo sexual. "No vamos a ser como ellos".



In the mood for love se ha convertido en la obra maestra que marca el curso del cine asiático, el cuál ha demostrado un potencial enorme en los últimos años. La cámara de Christopher Doyle dispara sobre Tony Leung y Maggie Cheung, una actriz de rostro todavía adolescente destinada a convertirse en un fetiche del cineasta. Con una combinación tan explosiva detrás de la cámara (Kar Wai y Doyle) el resultado estaba cantado: un film de vocación enteramente estética, con una carga formalista brutal.

El compás con el que Wong Kar Wai dibuja las líneas maestras de In the mood for love coquetea con la simetría musical en la planificación de la puesta en escena. Las preocupaciones de Kar Wai como cineasta parecen no distar demasiado de las de Antonioni; la comunicación y el tiempo. Por eso son frecuentes en este film los planos detalle en los que se enfoca (y desenfoca) un teléfono y un reloj.

Al término del film, nuestro protagonista confiesa su secreto a una grieta en un muro, del mismo modo que Kar Wai ha abierto una brecha en el tiempo, con sus ralentís a cámara lenta, y a través de los temas de música lounge de la banda sonora (como las melodías de Nat King Cole), creando una cadencia propia como marca de estilo. Ha logrado dilatar el tiempo.


Pero In the mood for love es, por encima de todo lo demás, una película de ausencias. De ahí que los encuadres cobren tantísima importancia. Me fascina lo que oigo. Te encanta lo que ves. Sin embargo, la mitad que nos enamora es aquella que queda fuera de cuadro, aquella que solo podemos intuir. Conclusión. Kar Wai es un romántico de lo ausente. Y él se enamora de ella porque siempre será de otro, porque nunca será suya.

Como una vieja fotografía que guardas bajo la almohada, en la que dos personas no miran directamente a cámara, pero tampoco se atreven a mirarse a los ojos. In the mood for love te deja con la extraña frustración de descubrir que te has enamorado y nadie va a darte explicaciones. Ahora, corre a buscar una grieta en la montaña para contar tu secreto. O enciérrate en una habitación de hotel a escribir la novela de tu vida. O de lo que podía haber sido tu vida. Si hubieses tenido las agallas de enfrentarte a ella.