domingo, 19 de octubre de 2008

Dos decepciones y dos títulos horrendos

Ya ni de los grandes te puedes fiar. Después de un añito bastante triste de cine, solo se salva de la quema el extraordinario El Caballero Oscuro y la sorprendente Escondidos en Brujas, llega otoño y a estas alturas ya suelen pasearse por la cartelera películas brillantes para hacer más llevadero el frío y tener un lugar donde resguardecernos de la lluvia. Pero en vista de que los nuevos talentos se hacen esperar, pues cogemos con más ganas si cabe los estrenos de los grandes, esos cineastas que no saben lo que es fallar, que nunca decepcionan. Estoy hablando de gente como Woody Allen o los hermanos Coen. Pues resulta que ya ni en los clásicos puede confiar uno.



Vicky Cristina Barcelona -¿pero qué clase de título es este?-


Me apunto en tareas pendientes hacer una entrada con los peores títulos de películas de la historia del celuloide (lista encabezada por el indiscutible El inglés que subió una colina pero bajó una montaña) y la cinta ésta, o postal, o lo que sea que ha hecho Woody Allen en su Vicky Cristina Barcelona tiene por méritos propios que formar parte de esa entrada. Lo mejor: Penélope se merienda al resto del reparto y sus discusiones en español con Bardem son de reírse a carcajadas, pero no por el ingenio sino por la frescura. Lo peor: Es la primera película de Woody Allen desde Annie Hall que no parece de Woody, con todo lo que eso significa. Una película construida a base de tópicos y clichés.



Burn after reading -¿se puede ser tan idiota?-

Durante un par de décadas los hermanos Coen han conseguido algo realmente admirable: que me tome igual de en serio sus dramas que sus comedias. Pero se han confiado demasiado... Los ramalazos cómicos de Barton Fink, Fargo o El Gran Lebowski arrojan tal inteligencia, brillantez y sofisticación que dejan a Burn After Reading (no por traducirlo va a tener más sentido) en pañales. Hasta ahora los personajes de los Coen podían ser torpes, tercos o cabezotas, siempre tiernos, pero nunca subnormales. Hasta ahora los personajes de los Coen eran gente corriente haciendo idioteces, pero en su nuevo film los personajes son idiotas integrales haciendo idioteces -grave error-. Lo mejor: La pareja Malkovich-Tilda Swinton. Lo peor: Los sobreactuados personajes de Clooney, Brad Pitt y Frances McDormand (que suele ser estupenda).



¡Cuidado que no digo que sean malas películas! Es más si se ven con una cierta perspectiva ambas ofrecen un complejo entramado de personajes y personalidades que bien reflejan el amor y la estupidez, respectivamente. Pero digo yo que a señores como los Coen y Allen siempre hay que pedirles algo mejor. Y más cuando estamos sumidos en esta asquerosa mediocridad.