jueves, 7 de febrero de 2008

There Will Be Blood (2007)

Una odisea de la tierra



Su impresionante gama temática, la impecable puesta en escena y su narración como alegoría de las inquietudes del hombre (y de la propia historia de los Estados Unidos de América), la convierten en una película destinada a estudiarse en las academias de cine dentro de 10, 20 o quizá 50 años. Pero hay cosas que no se pueden enseñar. Y luego está Daniel Day–Lewis, imposible medir su trabajo aquí. There Will Be Blood no solo es una grandísima obra maestra (lección de cómo utilizar la cámara para insuflar vida a una película), sino que recoge además el legado del cine del siglo XX y se erige como la cima monumental de un nuevo cine norteamericano, el cine de un tiempo que aún está por llegar. El maestro ya no cabe en un solo cuerpo. 

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