martes, 22 de septiembre de 2009

TRUE BLOOD / 1ª Temporada

Lujuria desatada


HBO. 1ª temporada (2008). 12 episodios (50´)

Se puede decir que True Blood es transgresora, pero no del modo en que me gustaría que lo fuera.

Aquellos que seguimos fascinados y con adoración cada uno de los capítulos de aquella maravillosa joya de la televisión que fue Six Feet Under no necesitamos mayor demostración de las excelentes virtudes de su artífice, Alan Ball. Quizá eso dé paso a la que es la verdadera (miento, la única posible) trasgresión de True Blood, la de no tener que adscribirse a unas exigencias de calidad. La excelencia es un precio muy alto del que True Blood está exento de pago.

Porque una cosa tengo clara. Si a True Blood le cambiasemos su par de coordenadas hablaríamos de basura. Me explico:

Los guiones son torpes. Los personajes son deleznables, al igual que los actores que los interpretan (a excepción de una espléndida Lizzy Caplan, la novia bohemia de Jason, que desgraciadamente aparece en pocos episodios, no por casualidad, los mejores). La ambientación es vulgar. La puesta en escena es soez. La trama no convence: no me creo el romance entre la virginal Sookie y el vampiro Bill, y no me intriga adivinar quien es el asesino. Como tenemos Anna Paquin para rato, ya hablaré de ella en la segunda temporada. Porque la amiga es como para echarla de comer aparte.

Pero ay! amigo, cuando la HBO pone el dinero esperamos un producto excelente y sorprendente. Ahora la cadena pierde fuelle y contrata de nuevo a Alan Ball. Este señor nos dejó durante cinco años deambulando por el purgatorio, lugar donde los justos deben purificar sus imperfecciones antes de poder gozar de la gloria eterna. Y ahora nos regala una parcela de su particular cielo. Donde los ángeles, esas deliciosas camareras del Merlotte's, se acaban entregando en cuerpo y alma a todas las criaturas que salen de la misma boca de la sucursal del infierno en el cielo. Fangtasia. Y entonces se desata la lujuria.



Todo lo elegante y sofisticado de Six Feet Under se convierte en True Blood en exuberante y grotesco. El episodio piloto es horrendo, pero la segunda mitad de esta primera temporada, concretamente los episodios que van desde el 1x05 a el 1x11, es notablemente superior y los episodios se devoran. Mejor capítulo: I Don´t Wanna Know (1x10) con ese finalazo, la primera conversión del vampiro Bill, a su vez, el bautizo de sangre de Jessica.

¿Cinco temporadas expiando nuestros pecados para entrar en este sucio barrizal? Oh! Maravilla. Aquí está la sorpresa. El cielo no es como esperábamos. Un deseo sexual desordenado e incontrolable me incita a darle un traguito a mi True Blood. ¿Es sorprendentemente mala? ¿O pese a lo mala que es, es sorprendentemente adictiva y necesaria?

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