lunes, 28 de diciembre de 2009

Avatar (2009)

Un edén alucinante o un panfleto hortera


Es muy complicado sacar conclusiones tempranas de una obra de la envergadura de Avatar. El tiempo que ha llevado realizarla y su extenso metraje impiden condensar su esencia en unas simples líneas. Por eso vamos simplemente a acercarnos un poco a ella.

Avatar solo es disfrutable con los ojos. No tiene corazón. Bueno, sí lo tiene. Pero es tan estúpido que ojalá no lo tuviese. Ojalá Avatar fuese exclusivamente un vehículo de transporte, un viaje para descubrir un desconocido paraíso de la técnica. El Avatar de la película es un recipiente para integrar a Sam Worthington (que encabeza un reparto de actores mediocres) en un mundo de fantasía y color, y ése es exactamente el propósito del director de Aliens en su último trabajo. Transportarnos con nuestras enormes gafotas 3D a su nuevo mundo.

Cameron es un director sobresaliente pero un guionista muy pobre. Y aquí lo demuestra. Su épica es más infantil que la de un niño de 9 años. Su romanticismo es más previsible que el de una telenovela venezolana. La historia y los personajes de esta película tienen menos dimensiones que un cartón.

Tratándose de un director sobresaliente, como es Cameron, las escenas de acción están rodadas con brío y tensión, por ejemplo una persecución extraordinariamente espectacular, que acaba en una enorme cascada. Aunque es difícil destacar solo una secuencia memorable en una película de estas dimensiones.

En el apartado técnico su acabado visual hoy en día podría considerarse perfecto. Pero esto es un logro solo a medias. Hay dos aspectos que restan mérito. Considerando que se trata del film con mayor presupuesto de la historia del cine (un siglo y pico, tampoco es tanto), estamos hablando de dinero bien invertido, no más. Y para aquellos que se excitan pensando que ésta es la revolución del cine en 3D, la primera película que presumió de este sistema se estrenó hace más de 50 años, y fue un gran fracaso. Entre tanto, ya ha habido tiempo suficiente para perfeccionar el sistema de animación digital.

Avatar funciona de maravilla en plano general -mención especial merece el recorrido final por Pandora con un travelling fascinante durante los créditos que cierran el film, mientras escuchamos la voz prodigiosa de Leona Lewis-. Sin embargo pierde encanto en los planos medios y los primeros planos. Su exuberancia plástica y sus colores fosforescentes me llevan a vaticinar –a mí, que soy un agorero- que pronto pasará de moda. El barroquismo sobrecargado del edén paradisíaco de Cameron, Pandora, es abrumador. Será un referente de la ética y la estética hortera de esta década que termina. El tiempo dirá.



5 comentarios:

Fernando Llamazares Contreras dijo...

te suscribo todo...hubo momentos en los que veía ya la película como cualquiera de acción de fin de semana: tipico heroe del que te puedes esperar todo y haces bien en esperarlo porque va a suceder (con algun tormento del pasado que superar mientras se da de leches con el mundo)

el coronel, por otro lado, es el personaje más plano que recuerdo...tenia su cicatriz y todo...cuando pienso por ejemplo en el coronel de La chaqueta metálica por ejemplo, y lo comparo...

Luego el tipico cientifico empollon y miedoso que acaba siendo un heroe (secundario, eso sí), la ecologista ya mayou pero buenrrollista y con animo joven....
nunca vi tantos tópicos juntos.

Sin embargo, es tan espectacular que sólo por disfrutar de alguna escena como la explosión o la batalla o la recreación final de pandora (a mi me encendieron las luces...)recomendaría verla

un abrazo

Trecce dijo...

En algún sitio lei un comentario que me gustó, porque en la brevedad, esconde todo un mensaje: "Una película que hay que ver aunque sea para decir que no te ha gustado".

el caballero de la triste figura dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo

:)

Víctor Blanco dijo...

llevais mas razon que un santo

Fer, y a todo eso sumale q el doblaje de la nativa era algo parecido q geraldine chaplin comiendo un polvoron..

Alfonso, esa frase sí resume la esencia de una produccion tipo Avatar, y tantas otras..

gracias señor Garrote Franco por pasarte

Fernando Llamazares Contreras dijo...

es cierto...el doblaje penoso, en momentos me recordo a algunos clasicos del doblaje como el resplandor o escuela de rock (tantas veces comentada por luiscar)