jueves, 15 de abril de 2010

The Ghost Writer (2010)

Tony Blair y Ana Rosa. Fuera de campo



SINOPSIS: Cuando un escritor acepta terminar las memorias del antiguo primer ministro Adam Lang, su agente le asegura que se trata de la oportunidad de su vida. Pero el proyecto parece condenado desde un primer momento, empezando por el hecho de que su predecesor en el mismo, que llevaba muchos años como ayudante de Lang, muriera en un desgraciado accidente. 

La adaptación de Roman Polanski de la novela El poder en la sombra, de Robert Harris, es la vuelta a la dirección de uno de los cineastas vivos más reputados (premiado con el Oscar, el Globo de Oro, el Goya y la Palma de Oro en Cannes), y que, sin embargo, salta con frecuencia a ser el centro de los medios de comunicación por motivos escandalosos que nada tienen que ver con el cine.

The Ghost Writer es un thriller de suspense, ágil e inteligente protagonizado por un correctísimo Ewan McGregor, el Obi Wan Kenobi escocés de Trainspotting, Moulin Rouge y Big Fish; y Pierce Brosnan, que mas que un actor parece un elegante vendedor de seguros. Destaca la presencia  femenina e inquietante de Olivia Williams (una actriz sosísima que aquí está sorprendentemente misteriosa). Es una película entretenidísima, llevada con mano efectiva por un señor que se ha ganado a pulso y a base de pulso el derecho a estar en todas las portadas. Corran a verla.

Polanski lleva un Fritz Lang escondido en su cuadernillo de planificación, planifica con la precisión, con la habilidad del mejor Lang, del de los años 50, del de Los sobornados y Más allá de la duda. Sin adornarse, sin exhibirse, el cineasta polaco rueda a plano fijo y lo explota en la medida que le es posible. Y solo levanta la voz para decir “aquí estoy yo” en el final. Con un travelling lateral que nos trae la revelación sorpresa, en el que un papel pasa de mano en mano. Y con una muerte en fuera de campo, que  conociendo a Polanski se podría decir que no es casualidad. Es, desde luego, una llamada de socorro alarmante.

Las referencias a los problemas con la justicia y a la reclusión de Polanski en El escritor son casi tan explícitas como las alusiones a la política, y el dedo acusador del novelista Robert Harris sobre la dudosa gestión del ex-Primer Ministro inglés Tony Blair está también presente en el film, sin ninguna clase de disimulo.


El escenario principal es el despacho de trabajo de un protagonista sin nombre, con una cristalera que funciona como un trampantojo, desde donde podemos observar a ese sirviente oriental que se dedica a barrer la playa de arena un día de tormenta. Tan estúpido como desconcertante.

A lo mejor es una llamada de atención también porque Ana Rosa siempre quiso ser Tony Blair, y Blair siempre quiso ser Ana Rosa. Y lo mismo Ewan McGregor se esfuerza duramente para llegar a ser Pierce Brosnam, sin darse cuenta de que Brosnam lo daría todo por volver a ser como McGregor. Fin de la partida. Tarde o temprano ambos van a morir.

2 comentarios:

Fer Llamazares dijo...

me gusta esta version extendida...

celia celofán dijo...

Me encantó la película, aunque me quedé demasiado atontada al final. Es que Ewan... Ay, Ewan...

Graaan crítica, como siempre, victorblanco