viernes, 22 de marzo de 2013

Anna Karenina (2012)

¡Al diablo la historia!


Con Anna Karenina el director Joe Wright da un paso al frente que provocará amores y odios. Amores en sus momentos ensimismados de gusto sublime y odios en sus momentos ridículos, que también los tiene, y a patadas. El referente más loco de Wright para realizar esta loca película podría ser el Moulin Rouge de Baz Luhrmann.

Hay varias razones por las que la narración no conecta con el público y que convierten el romance entre Karenina y Vronski en algo poco creíble, entre ellas, el error enorme de casting de Aaron Johnson en el papel del ardiente militar que enamora a Karenina, el abuso de unas elipsis brutales, y la difícil decisión de escenificar la historia en un escenario teatral subrayando el artificio de ésta. 

Muy probablemente será castigada por las productoras y la taquilla por no ajustarse a lo esperado, por no entrar en el molde, pero yo agradezco y aplaudo el talento de esta película. Es cierto que naufraga en su intento de narrar la historia de Tolstói, pero a nivel visual es una pirueta mortal con un trabajo precioso de vestuario, decorado y luz. Orquestado por un cineasta fino, delicado y también algo suicida, esta versión poco ortodoxa de Anna Karenina quedará como algo maldito y digno de recordar.


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