viernes, 17 de mayo de 2013

The Lords of Salem (2012)

Un aquelarre ridículo y pretencioso


Me cuesta imaginar a alguien disfrutando con The Lords of Salem, una propuesta extrema pero que en el fondo se queda en una película desagradable, ruidosa y aburrida. La historia arranca con un grupo de mujeres celebrando un aquelarre en torno a un fuego en el Salem (Massachusetts) del siglo XVII. La siguiente escena nos presenta a Heidi Hawthorne (Sheri Moon Zombie), una joven mujer que vive en el Salem de la actualidad. Heidi trabaja como pinchadiscos en un programa radiofónico nocturno y un día recibe de forma anónima un vinilo que al reproducirse emite una melodía misteriosa que parece afectar a todas las mujeres del lugar.

The Lords of Salem no deja nada a la imaginación. Es inevitable tomarse a broma este exorcismo frenético, pero no podemos obviar que Rob Zombie, en su tremenda ambición (santuario a la Luna de Méliès, incluido) ha apuntado a algunos nombres potentes y sagrados. Temáticamente, la película está próxima a La semilla del diablo de Polanski, mientras que sonora y visualmente aspira a parecerse por momentos al Kubrick de 2001 o Eyes Wide Shut. Y es en esa pretensión donde Zombie, aderezado por el genio de Mozart, ha hecho un ridículo espantoso.

A Zombie le gustaría morir con la etiqueta de cineasta maldito e incomprendido pero no tiene ningún reparo en usar los trucos más viejos y sobados para asustar al público de la sala oscura, y en definitiva tampoco siente ningún pudor en aburrirnos soberanamente. Si de verdad quieres invocar esta noche a Satán búscate una grabación en VHS de Leticia Sabater en Con mucha marcha y olvídate de The Lords of Salem.


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