lunes, 16 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire (2008)

Grata y colorida aproximación a Bollywood

A sus 18 años, Jamal se ha convertido en uno de los concursantes más jóvenes de la versión india de "¿Quién quiere ser millonario?". El chico, un huérfano de los suburbios de Bombay, va contestando correctamente a las preguntas para sorpresa de todos, incluido el presentador, que está seguro de que hace trampas. Cuando está a punto de ganar los 20 millones de rupias, Jamal es detenido e interrogado. La policía quiere descubrir por qué sabe tanto, pero para ello hay que oír su curiosa historia.

Hay una cosa que hace diferente a Slumdog Millionaire de la media de películas que se estrenaron este año, esa cosa que hace de lo lejano -el exotismo de la India- algo cercano, gracias al concurso televisivo que nos es de una cotidianeidad inusitada. Es el montaje. Y su frescura no se agota hasta el final del metraje. Que sus imágenes se colarán entre las mejores del año no cabe duda, pero a esta grata sorpresa se le quedarían grandes los Oscar (sería una injusticia ver a Danny Boyle arrebatándole la estatuilla a David Fincher).

También hay escondida una historia de amor en la que no profundiza porque Slumdog Millionaire no es un romance propiamente dicho, sino un cruel drama. Esta es una película que nos cuenta lo que ocurre cuando la suerte se cruza con el destino, y todas esas pequeñas cosas que arrastramos para alcanzar ese momento. Me viene a la cabeza ahora mismo una pregunta que cuanto menos inquieta. ¿Hasta qué punto podemos confundir la suerte con el destino?

Lo mejor: una brillante y vibrante primera hora. Lo peor: El bailecito bochornoso made in Bollywood con el que nos despide. La última película del director de Trainspotting es una cinta vistosa, original (pero ésto me temo que es mérito del libro en el que está basada), que se ve con agrado, pero es moda pasajera. Hay que ver Slumdog Millionaire aunque sólo sea para presenciar como una película rara y modesta fulmina sus aspiraciones y se convierte en la revelación del año.

4 comentarios:

Àlvaro dijo...

¿Me lo parece o esta crítica ha perdido una estrella por el camino tras la ceremonia de los Oscar?

Víctor Blanco dijo...

Me alegra q te hayas dado cuenta. Hay más de una razón para cometer el abominable acto de cambiarle la nota a Slumdog Millionaire:

1.- "Es lo que tienen estos premios, que llegan a condicionar de forma considerable el visionado de las películas, tanto de las premiadas como de las olvidadas; lo que normalmente se traduce en que las primeras se infravaloran y las segundas se sobrevaloran" (J. L. Caviaro)

2.- En realidad me gustaria darle tres estrellas y media, pero no puede ser..

3.- Sus ocho Oscar la van a convertir en el centro del debate entre sus admiradores y sus detractores. Y con tres estrellas me reafirmo entre los segundos.

PD. Como pensamos distinto, cuéntame Álvaro cuales son las virtudes de Slumdog y los defectos de Benjamin Button

Víctor Blanco dijo...

ahh!! se me olvidaba, hay una cuarta razon. Lo q mas me gusto de Slumdog fue la original idea en la que se basaba, pero no sabia q la película era la adaptacion de un libro, y claro ahi pierde puntos. Fallo de apreciacion grande el mio

Àlvaro dijo...

De Slumdog destacaría el retrato que hace de la pobreza en la India, aunque me recordó mucho a "Ciudad de Dios". El hecho de contar la historia siguiendo un hilo argumental guiado por las preguntas del concurso me pareció original e ingenuo a partes iguales, si bien es cierto que está basado en el libro. Creo haber leído que el libro eran historias independientes y que en la película las ligaron porque en la pantalla no funcionaban. Boyle consiguió sumergirme en la película y hacerme creer por un momento que estaba allí.

Benjamin Button, aunque también me gustó, me pareció que sobrepasaba demasiado la línea de lo comercial. Parece una película orientada solo a recoger premios. Los espectaculares efectos especiales eclipsan la interpretación de Brad Pitt. Me gustó el contrapunto que le daba la hija leyendo el diario, pero lo del huracán sobraba totalmente. Al salir del cine me vinieron a la cabeza varias preguntas:
-¿Por qué el apellido "Buttom" del título si él no lo utiliza en toda la película?
-¿Por qué la importancia de los botones en los logos de la Warner si luego quedan fuera de la trama?
-¿Por qué sólo conocemos seis de los siete rayos que le cayeron al hombre de la residencia?
-¿Por qué sustituyen el valioso reloj de la estación por un reloj digital cutre y soso?