miércoles, 2 de febrero de 2011

127 hours (2010)

El hombre y la roca


James Franco interpreta en 127 hours a Aron Ralston, un intrépido montañero norteamericano que en el año 2003, durante una escalada, en Utah, sufrió una caída y una roca le dejó 127 horas inmovilizado. Una película dirigida por Danny Boyle, basada en hechos reales, en la que Franco está terrible en la piel de Aron Ralston, en una interpretación que relanzará su carrera.

Dos años atrás, en el 2008, Danny Boyle le birló injustamente a David Fincher (The curious case of Benjamin Button) el Oscar a la mejor dirección por Slumdog Millionaire, una película correcta y curiosa, pero victimista y rutinaria, que Boyle filmó sin apenas arriesgar el cuello.

Muchos éramos los que pensábamos que este premio no haría más que acomodar a Danny Boyle en su afán por seguir trabajando con un material previsible y simple. Sin embargo, el estreno de 127 hours revela un peldaño superior de realización en la carrera del director de Trainspotting. ¿Cómo se puede llenar de adrenalina una película cuyo protagonista queda inmovilizado en el primer cuarto de hora del film?

La respuesta no es ni mucho menos sencilla, pero sorprendentemente Boyle asume el mayor reto cinematográfico de su carrera con una dirección imaginativa, estimulante, ágil y con nervio, bien influenciada por grandes cineastas del siglo XXI, desde David Fincher a Michel Gondry. Con cinco minutos finales liberadores, en un crescendo musical por cortesía de la banda islandesa Sigur Rós. Y así firma su película más arriesgada e impactante.


3 comentarios:

Fer Llamazares dijo...

sigur ros? tengo que ir a verla

el caballero de la triste figura dijo...

A ver si hago mi crítica, porque la he visto casi hace una semana jeje...

a mi me gustó bastante, y para gente que no pare quieta en la butaca le gustará mucho más que buried, aunque se puede decir que tiene menos espacio creativo que ella porque juega con más espacio...

esa es mi opinión

Víctor E. Blanco dijo...

la comparan injustamente con Buried cuando como tu dices, poco tiene que ver...