viernes, 9 de marzo de 2012

Lo mejor del 2011

10.- El Topo (Tomas Alfredson)

Tomas Alfredson se siente demasiado cómodo dirigiendo películas tan frías como precisas y tan calculadoras como geniales. Empieza a dar miedo. El director de Let the right one in adapta la novela de John le Carré. En El Topo Gary Oldman encabeza un gabinete de intérpretes de primer nivel capaces de convertir un thriller de espionaje en un cuadro lleno de matices. Y Alberto Iglesias pinta con su brocha fina.

9.- Una separación (Asghar Farhadi)


Una película iraní cercana, emocionante, que modestamente se rinde a la fuerza de un guion sobresaliente y de unas interpretaciones magníficas, especialmente la de Peyman Maadi, la gran interpretación masculina del año, un alarde de contención y emoción. Se llevó con justicia el Oso de Oro en la Berlinale (con galardón para Maadi incluido) y desde entonces ha arrasado en todos los premios a los que ha optado hasta obtener finalmente el Oscar a mejor película en lengua extranjera. Es una película fundamental para quitarse prejuicios hacia el cine iraní.


8.- Hanna (Joe Wright)



Hanna es una película que ha pasado desapercibida para la crítica de cine este año, quizá porque se acomoda fácilmente a las reglas del mainstream. Sin embargo, lo hace con una distinción y una precisión a la hora de ejecutar sus ideas muy poco frecuente en este tipo de cine. Su director, el inglés Joe Wright es un realizador formalista, ecléctico y sí, trabaja para el mainstream norteamericano. Y eso, por mucho que se quiera ver como un defecto, es realmente una virtud. Un Bourne estilizado, con música de The Chemical Brothers y Cate Blanchett de villana en registro autoparódico.

7.- Crazy Stupid Love (Glenn Ficarra)

Crazy Stupid Love es mi comedia romántica favorita de este año. Es divertidísima, ácida y está bien lejos de ser estúpida. Todo el reparto de actores encaja en el puzzle de Steve Carell, y Ryan Gosling se transforma en un fabuloso seductor.

6.- Rango (Gore Verbinski)

Rango es un camaleón carismático y con una personalidad arrolladora (al que da voz un Johnny Depp muy entonado) que va a enfrentarse a su propia aventura. Una nueva reedición del viaje del héroe ambientado en clave de western con homenaje incluido al hombre del poncho. Un peldaño más allá en animación digital para competir con Pixar con resultados visualmente espectaculares. En ella resuenan ecos de George Lucas, y no es casualidad por lo tanto que Rango haya nacido de Industrial Light & Magic, la compañía de efectos especiales que fundó Lucas en 1975.

5.- Melancholia (Lars von Trier)

Melancholia sigue la estela del esplendor visual que alcanzó Anticristo. Vacía de sentido las reglas de un par de géneros, la comedia romántica y el film de catástrofes. Confirma la madurez de Lars von Trier. Y da una nueva muestra de su habilidad para la dirección de actrices con el trabajo central de Kirsten Dunst.

4.- Hugo (Martin Scorsese)


Es una película enormemente ambiciosa, que con nostalgia revisita el pasado a través de una modernidad narrativa y de puesta en cuadro alucinante. Es una película adelantada a su tiempo. Y es también una película mítica porque creo que pasarán los años y Hugo seguirá correteando dentro de nuestra cabeza como si ella fuese la estación de tren de París. La cámara se desplaza con un virtuosismo asombroso. (...) Es una maravilla.

3.- Drive (Nicolas Winding Refn)


Ver y escuchar Drive es una gozada, un placer enorme. El trabajo de luces está diseñado con un cuidado asombroso. El trabajo de sonido es espectacular en su doble vertiente ruidos y música -atención especial al repertorio de temas-. Y el trabajo de cámara, a pesar de lo turbio y lo malsano del fondo del film, es limpio, elegante y sutil. Pocas películas son tan conscientes de saberse un clásico, una obra de culto a la que los amantes del cine deberán rendir religioso tributo. Y con total seguridad, Drive lo es.

2.- Extraterrestre (Nacho Vigalondo)





Extraterrestre es una película insólita y extrañísima que toma el camino más difícil para volver a decir 'Te quiero'. En ella Vigalondo resta gravedad a todo lo grave, a todo lo trascendente. La amenaza de una invasión alienígena saca a flote las cosas que realmente nos intimidan. El sexo. La envidia. Los celos. El amor. Probablemente éste sea el futuro de la comedia romántica española.

1.- El árbol de la vida (Terrence Malick)

Ha sido el acontecimiento cinematográfico del año y, como no podía ser de otra forma, ha llegado rodeado de polémica.  De la quinta película de Terrence Malick admiro 1) su diseño de imagen y sonido de una calidad excelente, 2) su habilidad para explotar emociones genuinas a través de la música, de los actores y de la cámara flotante de Emmanuel Lubezki, 3) su capacidad para movilizar a las masas al cine y recibir un reconocimiento popular a pesar de ser un film completamente a contracorriente y 4) su manera de dinamitar profundamente las convenciones cinematográficas desde dentro de la propia industria.

Este año habrá otras películas que de alguna u otra manera consigan satisfacernos en un sentido más completo que El árbol de la vida, ya sea en términos de concisión, de precisión, o bien películas que optimicen mejor su presupuesto, que nos emocionen, películas que nos hagan reír, que nos hagan vibrar. Pero sólo habrá una que nos desafíe con el arrojo, el ímpetu, la ambición y el entusiasmo de estar presenciando algo único, histórico, bello e irrepetible. El árbol de la vida.

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