martes, 23 de abril de 2013

En pañales y gateando

Por qué me gustan las películas de Terrence Malick


Mientras escuchamos en boca de los agoreros aquello de la muerte del cine, las películas de Terrence Malick, con todos sus defectos, que los tienen, y El árbol de la vida y To the wonder dan cuenta de ello, ponen de nuevo el cine en pañales y lo dejan gateando. Nadie antes había planeado proyectos de esta talla y tampoco nadie había filmado antes con esta gracia tan particular.

Malick cada año le tiene menos miedo a los productores o a los datos de taquilla, y cada año es más experimental, tanto que no es difícil encontrar un texto que enmarque To the wonder fuera de los límites de la narrativa. Esa es una muestra de lo mucho que desafía esta película, quizá fallida (quién sabe), las convenciones y los lugares comunes de gran parte del cine que se estrena estos años. 

To the wonder es pretenciosa, empalagosa, reiterativa, pesada y ridícula, pero Malick es un narrador,  y como narrador arriesga, experimenta, a veces fracasa, ama su profesión y se ama a sí mismo. Su cine es narrativo porque cuenta y transmite emociones y desentraña algunos de los misterios más recónditos de nuestra existencia. Y todo lo hace desde su estilo desafiante, provocador, ambicioso, raro y loco.

1 comentario:

Trecce dijo...

Yo no sé decirlo tan bien como tú, pero a mí también me gusta Malick.