sábado, 31 de enero de 2015

Lo mejor del 2014

10 Interstellar (Christopher Nolan)


Si alguien tiene que salvar el mundo está bien que sea Matthew McConaughey. Un actor primero despreciado, después venido arriba con esfuerzo, talento y suerte. Y esa redención es parte de su encanto. Los amantes de las películas del espacio, escafandras, agujeros negros y gravedad cero, celebramos Interstellar como una fiesta. Aunque sea muy burra.

– Noé (Darren Aronofsky)


La película de un cineasta personalísimo. Aronofsky trabaja en equipo (esto es una superproducción en toda regla) pero él tiene algo que decirnos. Mensaje recibido.

– La teoría del todo (James Marsh)


La película se entrega al cuidado de detalles que la hacen muy emocionante: unos diálogos creíbles, la banda sonora de Jóhann Jóhannsson y dos actuaciones conmovedoras. Un hombre excepcional merece una película excepcional. Ésta lo es. De esas películas capaces de hacer congeniar a creyentes y escépticos.

– Al filo del mañana (Doug Liman)

Cuando Tom Cruise no se toma muy en serio a sí mismo a veces salen cosas como este alien otoñal. Cine de acción, ciencia-ficción, aventuras, comedia, drama y romance. Lo de menos es Cruise. Espectáculo total.

– Boyhood (Richard Linklater)

Para muchos la película-evento del año, empezó como un experimento pero, ¿se ha convertido en algo más? ¿Es ya Richard Linklater uno de los grandes? El secreto está aquí: somos nosotros quienes la hacemos importante. Y somos nosotros, espectadores embobados en una sala oscura, quienes trabajamos para completar esta historia. Para completar la vida de este chico con la historia de nuestra vida.

Perdida (David Fincher)



Un thriller que te escala cuerpo y nervios, ejemplar. El maestro haciendo lo que mejor hace. David Fincher en plena forma. Vamos a darle el título de ‘Película más entretenida de Fincher’, que es como decir: ¡PA-TA-PUM!

La isla mínima (Alberto Rodríguez)


Si hay una película para entrar a vivir este año, ésa es La isla mínima. Un clásico español recién parido, y todos lo hemos visto nacer. Las marismas del Guadalquivir, un flamenco chileno, cruces rojas, cabinas verdes, un país hasta el cuello de lodo y Javier Gutiérrez.

– Birdman (Alejandro González Iñárritu)


Sátira sobre el mundo del espectáculo e introspección de los tormentos de un hombre; vemos en Riggan, y en el resto de los personajes que habitan la obra, el temor a morir sin trascender, a morir siendo nadie. Personajes que tienen que asomarse a un precipicio solo por el colocón de adrenalina. (...) Lubezki es un genio manejando la cámara y controlando la luz. Birdman va más allá de su potente efecto de toma única. La genialidad está en los actores, en los textos con los que trabajan, en fundir forma con contenido, en buscar lo impredecible, en dar una sorpresa, y luego otra, y después otra.

– El Hotel Grand Budapest (Wes Anderson)


Nueva cima para Wes Anderson, que continúa grabando su marca en el cine de este siglo. No hay nadie haciendo películas con más estilo que él, aunque todavía no tengamos muy claro qué es eso. Por si fuera poco, la nueva película de Wes Anderson ya no retrata un mundo cerrado y hermético, sino que este Grand Budapest está atravesado por una tristeza histórica. Lo que antes era delicia y diversión aquí se tuerce maliciosamente para augurar lo negro.

– Puro vicio (Paul Thomas Anderson)

Obra enigmática, bellísima y salvaje. En Puro vicio poco importa la trama, y mucho cómo la cinta te arrastra hacia sí misma para vivir tiempos y espacios que es imposible habitar de otra manera. Como el simple rumor de las olas te arrastra mar adentro, aun seco y tostado en la orilla. Si tengo la suerte de llegar a viejo, la película seguirá grabada en mi cabeza. Y estoy bastante seguro de que volver a ella me descongelará el cerebro como ahora me lo congela, para traerme de vuelta a este momento. Nuestro tiempo sudoroso y alucinado, el presente. Éste es un film sobre cómo recordamos a algunas personas.

2 comentarios:

Trecce dijo...

Cada cual tiene su cosa, pero me encantó "El Hotel Gran Budapest".
¿Por qué? Vaya usted a saber.

Víctor E. Blanco dijo...

Es una maravilla. Lo único que me tira un poco para atrás es que veo una fórmula en las tramas de Wes Anderson, y por eso los últimos minutos se me hacen un poco previsibles. Única pega para una película que va a durar.